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"Actas del sobreviviente" (Ediciones Cantoral). Nano Acevedo, compositor y poeta de larga trayectoria, nos entrega sus actas del sobreviviente en un volumen compartido por cuentos, poemas y crónicas. Dice el premio nacional, Armando Uribe en la presentación: "Soy partidario de los libros heterogéneos. Desde el siglo XIX, cuando se habla de literatura y de libros, se piensa en novelas y en los cuentos. Pero hay varias otras formas que son plena literatura. Como son los cuentos, crónicas y poesía.". Nueve cuentos, de variada índole integran el libro. Nos recrean momentos que cautivaron o golpearon al autor. El lenguaje está bien tratado, aunque cierta extensión descriptiva -en algunos pasajes- hace lenta la narración. Ahora bien, sin desmerecer estos cuentos en absoluto, se echa de menos la fuerza e impulso mostrado por el autor en Zuleta Bar y otros cuentos de asesinos, amantes y soldados (Ediciones Cantoral, 1999). Respecto a las crónicas, son dieciocho, y fueron recopiladas de las muchas que Acevedo ha publicado en medios de prensa. La selección que el autor incorpora al libro son, principalmente, crónicas sobre artistas o personajes ligados a la cultura y que han partido. Un homenaje que Acevedo hace a compañeros de ruta. Entre ellos, Pedro Henríquez, Richard Rojas, Daniel Ruiz Oyarzo, Águeda Zamorano y el poeta Contreras Lobo. Finalmente, tenemos la sección que corresponde a los poemas de Nano Acevedo, quien antes había publicado el libro Manuscritos clandestinos (1987). El oficio del autor queda claro desde el primer texto. Los poemas están bien logrados y se integran entre sí, independiente de los temas, por su relación con la memoria y los paisajes urbanos y rurales. Las huellas de los años de dictadura, los amores, desvaríos y un mundo que decae frente al poeta que va madurando los acontecimientos, son tratados con el buen tono poético de Nano Acevedo: "Sólo nos queda mujer/ Acurrucarnos de frío en las veredas/ Con todos los muertos bajo el abrigo envejecido./ Decir adiós a las esquinas del sur/ A los vagones ebrios, a los andenes solos/ Sólo queda vivir este puñado de años/ Atrás quedaron las ferreterías espantosas/ Los abrazos frenéticos, todo ese humo/ El paraguas húmedo de la tristeza./ Todas mis canciones fueron una/ Deshaciéndose como un pan bajo la lluvia.".
"Álbum del ex - Chile" (Ed. La Calabaza del Diablo). José Ángel Cuevas, poeta esencialmente urbano y proletario, nos entrega su Álbum del ex Chile, 1970-1973, un testimonio literario y gráfico de un período clave en nuestra historia contemporánea. Cuevas construye su libro en base recortes de la prensa de los años 70-73, que dan cuenta de los sucesos cotidianos durante el gobierno de la Unidad Popular, los cuales complementa con la narración de los hechos. Un ejemplo, junto a un recorte del diario El Siglo que hablaba de los enfrentamientos, agrega: "Patria y Libertad/ tuvo miles de/ pistolas,/ subametralladoras,/ lanzacohetes y/ municiones/ para hacer su trabajo./ No fue allanada por la ley/ de control de armas". Interesante son los pormenores que el autor cuenta, como las conversaciones en la calle, el interés de la gente en discutir sobre el proceso en sus puestos de trabajo, en las universidades, etcétera. Cuevas logra entregar un testimonio veraz y respaldado gráficamente, siendo un valioso y significativo aporte a nuestra memoria histórica. El texto final del libro es elocuente: "La revolución de los pobres/ el desastre, la tragedia del pueblo de Chile produjo miles/ de muertos que fueron destrozados y torturados, quemados/ con sopletes, ultimados a palos/ con corriente eléctrica cayeron cientos de miles/ a campos de concentración y casas de tortura, otros quedaron/ cesantes exonerados de sus cargos en listas negras/ exiliados por todo el mundo/ 34 años después no se sabe qué pasó con personas/ sacadas de sus casas./ ¿Por qué todo eso?/ ¿Fue por la nacionalización del cobre?/ ¿Por la estatización de los monopolios?/ ¿Por la tierra para el que la trabaja?/ ¿O por la Banca expropiada?/ No, no fue por eso/ fue por el "caos y el desorden económico"/ según la primera declaración de la Junta Militar./ Fue derrocado un gobierno constitucional con apoyo del 44%./ Se despojó de todas sus conquistas/ a los trabajadores, se prohibió las elecciones,/ el derecho a información, reunión,/ la libertad. Pasaron 17 años./ Así se construyó el Chile que vivimos hoy./ JUNTEN ODIO CHILENOS/ (fue el eslogan de la derecha)".
"Alma chilena" (LOM Ediciones). Reedición de la obra completa de Carlos Pezoa Véliz, poeta considerado como precedente esencial de la poesía moderna chilena. Naín Nómez, que estuvo a cargo de la edición, explica: "Fue un precursor de Gabriela Mistral, de Pablo de Rokha, de Pablo Neruda, de Nicanor Parra, de Óscar Castro y de muchos otros poetas que después asimilaron el descarnado realismo de su lenguaje, sus dichos primitivos y su carnadura coloquial". La primera edición se publicó en 1912, cuatro años después de la prematura muerte de Pezoa Véliz, gracias a la gestión de Ernesto Montenegro, y si bien faltaron muchos de los textos escritos por Pezoa, entregó un panorama amplio de las etapas del poeta. Pezoa escribió y en revistas y periódicos y dejó muchos manuscritos. Su temática abarcó principalmente personajes populares, marginados, pobres, sufrientes. Fue un poeta que vivió la pobreza en carne propia, salvo breves momentos de desahogo económico, que terminaron cuando el terremoto de 1906 en Valparaíso lo dejó postrado y con secuelas físicas y psicológicas que lo llevarían a la muerte dos años más tarde. En el plano estético su obra fue de altos y bajos, y no siempre bien comprendida, pero dejó poemas, como Tarde en el hospital, que han permanecidos imborrables en el tiempo y son infaltables en cualquier antología. Por otro lado, la influencia en las generaciones que le siguieron, fue fundamental para el desarrollo de la poesía del siglo XX en nuestro país.
"Allende, el hombre y el político. Memorias de un secretario privado" (RIL Editores). Memorias de Ozren Agnic, quien fuera secretario privado del senador Salvador Allende por casi diez años. Agnic, joven militante socialista, llegó a ser una de las personas de mayor confianza del doctor Allende, como acostumbraba llamarlo. Durante el gobierno de la Unidad Popular, fue nombrado presidente del Banco de Concepción, donde desarrolló una importante gestión de acuerdo a los nuevos planes del gobierno en el área social de la economía. El capítulo dedicado a esta gestión es uno de los más interesantes del libro, sobre todo por los datos que aporta respecto al proceso de estatización de la banca. El relato es ameno y, hasta para los iletrados en asuntos financieros, son perfectamente entendibles las cuestiones económicas que se narran. Agnic entrega detalles de los entretelones de su gestión y los problemas con que se encontró, muchas veces provocados por dirigentes del propio conglomerado de gobierno. Es un relato donde se percibe objetividad y sentido crítico (sin ser general después de la guerra). Podemos enterarnos de las campañas presidenciales, anteriores a la del setenta, con muchos pormenores, anécdotas y situaciones curiosas. El autor explica muy bien cómo se realizaba el cohecho y cómo funcionaba la derecha manipulando a los electores. Por otro lado, está la parte trágica tras el golpe de estado. Los sucesos en la isla Quiriquina, por ejemplo, convertida en campo de concentración y tortura. Las lealtades y deslealtades de algunos funcionarios bancarios, que aún siendo contrarios a la Unidad Popular, fueron mantenidos en sus puestos por Agnic mientras fue director del banco. Y no por capricho, sino porque eran profesionales de excelencia. De real interés, para conocer el espíritu democrático de Allende, resulta una revelación de Agnic, acerca de un episodio hasta ahora desconocido y relacionado con el general Carlos Ibañez del Campo, presidente de Chile. En 1958, Jorge Alessandri Rodríguez, obtuvo la primera mayoría relativa en los comicios presidenciales. La noche de la elección, cerca de la una de la madrugada, se presentó en casa de Allende, donde éste se reunía con sus colaboradores, el general Horacio Gamboa, solicitando una reunión privada pues traía un encargo del presidente Ibañez. Testigo del mensaje fue Agnic, quien permaneció en la sala a petición de Allende y a pesar de Gamboa y varios oficiales que lo acompañaban. Ibañez planeaba desconocer la primera mayoría relativa de Alessandri, pues no estaba dispuesto a entregarle el mando al hijo de su antiguo enemigo, Arturo Alessandri Palma. Pretendía dar como ganador a Allende, manipulando el recuento de votos, esto "por intereses superiores de la patria". Allende reaccionó airado, y luego de increpar duramente a los emisarios de Ibañez, les solicitó se retiraran inmediatamente de su casa. Una vez más demostraba su vocación democrática, ajena a fraudes, cohechos y asonadas militares disfrazadas. Por último, quisiera comentar algo que me parece de suma importancia. Se refiere a la manida referencia de que Allende habría dicho en un momento que él no era el presidente de todos los chilenos. Frase de la que se desprendieron miles de acusaciones en su contra y hasta el día de hoy es usada por la derecha para justificar acciones injustificables. En este libro, Agnic reproduce la respuesta completa (de donde se sacó la frase) del presidente a un periodista, quedando muy claro que la frase fue sacada de contexto por la prensa de la época y distorsionada hasta su máxima expresión.
"Anarquistas, presencia libertaria en Chile" (Ril Editores). Felipe del Solar y Andrés Pérez, nos presentan un libro que recorre la presencia del anarquismo en Chile desde sus orígenes hasta nuestros días. En sus páginas, se aclaran varios conceptos respecto a este movimiento, y se explica cómo ha ido evolucionando hasta nuestros días, manifestándose en agrupaciones cuyas propuestas y costumbres son tildadas de terroristas, o estigmatizadas como fuera de toda moral, por las clases dominantes. El anarquismo, en nuestra época, se identifica con una infinidad de sujetos sociales y movimientos de carácter feministas, rockeros, poéticos, estudiantiles, mapuche, Okupas, etcétera. Los autores, comienzan por definir el génesis del anarquismo y sus pilares ideológicos. Dedicando el primer capítulo a anarquistas y anarcosindicalistas, una historia que comienza, en Chile, en la segunda mitad del siglo XIX y alcanza su mayor énfasis en la primera década del XX. La segunda parte se refiere a "Contracultura: subversión de lo cotidiano", dando cuenta de movimientos como los Punk, las minorías sexuales y la aparición de medios de comunicación alternativos y marginales al sistema, pero con propuestas que apuntan a una real participación de la gente en todos los ámbitos. Los valores anarquistas, entendidos como factor ideológico y democratizador, han calado bastante hondo en los sectores juveniles desde mediados de los años noventa. Sobre todo en reductos estudiantiles y poblacionales. Finalmente, el tercer capítulo, trata el tema de los "Estudiantes libertarios: rebelión desde la academia". En definitiva, el aporte del volumen es de sumo interés y nos aclara muchos conceptos que han sido distorsionados por la prensa derechista, pues como dicen el autores "el anarquismo ya no es sinónimo de bombazo".
"Antártico" (Ed. Alfaguara) de Francisco Coloane, fallecido en agosto del 2002, es un libro conformado por cuentos y algunos relatos -cercanos a la crónica- inéditos en español. El volumen contiene quince cuentos y viene precedido de un prólogo de José Miguel Varas y una introducción de J. Ricardo Ferrada. En las narraciones, nos reencontramos con el Coloane esencial, con su escritura rotunda, que posee la fuerza y entereza del viento patagónico. Dice Varas: "Como siempre, detalla derroteros marítimos de antiguos navegantes entre el laberinto de las islas australes y transmite a los de hoy sus prudentes consejos", agregando que estos cuentos son "de la mejor cosecha Coloane. Vale la pena saborearlos y disfrutarlos". Los textos incluidos están fechados en 1938 el más antiguo y en el 2000 el más reciente. También se incluye el relato "La loca de Rolecha", publicado originalmente en la revista En Viaje en 1971. Los relatos no dejan de sorprender y resultar creíbles, por muchos elementos fantásticos que puedan contener. Por ejemplo, en el cuento "Tripulantes del Caleuche", gracias al oficio que nos expresa la pluma del autor. Coloane, nos interna en un mundo sorprendente ubicado al sur del sur del continente. Nos lleva por los paisajes australes en una navegación hacia una naturaleza que el lector puede percibir en todo su esplendor. Tal es el caso de "El inglés de Lockroy". En otros relatos nos traslada por los mares australes en una travesía donde se mezclan animales y los hombres de mar con todas sus vivencias, en un mundo donde sobrevivir a las inclemencias del clima es un acto de heroísmo permanente. Personajes llenos de aventuras, sueños, océanos y derroteros desconocidos y asombrosos, son los que pueblan los relatos de este autor. También están presentes los pueblos originarios de la Patagonia con sus mitos y tragedias. Francisco Coloane es un autor que mantiene la vigencia tras su muerte, incluso en el extranjero. En Europa se siguen publicando sus cuentos y su escritura no deja de sorprendernos. Las narraciones de Antártico lo demuestran, recordándonos ese Chile austral del que tan poco se sabe en el resto del país, de esa Patagonia rica en leyendas, hielos, vientos y habitantes de un mundo de archipiélagos y navíos.
"Antología de obras teatrales" (Ril Editores). En una edición en español a cargo de Marietta Santi y un prólogo de Carla Drago Jara, Ril Editores nos entrega una antología de las obras teatrales del autor belga Jan Fabre, uno de los artistas más innovadores de la escena internacional. Sus obras son muy particulares y mezclan, por ejemplo, el teatro con la danza y la realización de instalaciones. Sus personajes son controvertidos y de una marginalidad psicológica que da para lecturas diversas. La presente antología contiene seis de su obras, entre ellas, "La historia de las lágrimas" y "Ella era, y es, incluso". También trae una interesante entrevista al autor.
"Antología de la poesía peruana. Fuego abierto" (LOM Ediciones). Cincuenta y tres poetas dan cuenta de la poesía peruana en este volumen, que incluye sólo poemas escritos desde mediados del siglo XX hasta nuestros días. La selección e introducción la realizó Carmen Ollé, que explica: "En el Perú de ahora prevalece una poesía de ideas, como respuesta a la poética de los años setenta y a las imágenes tomadas de la realidad inmediata que reproducen los poemas de Pimentel, Verástegui y de Ramírez Ruiz" (...) "Algunos poetas intentan crear un nuevo canon para denunciar el centralismo limeño. Se reacciona visceralmente contra la poesía 'erótica' o la poesía 'de género', etiquetas con las que se pretende parametrar la poesía escrita por mujeres y absolutizar la verdad en materias de gustos poéticos". La antología es un buen acercamiento para conocer el rumbo de la poesía peruana de los últimos años, y podemos encontrarnos con autores poco o totalmente desconocidos en nuestro país, así como con algunos nombres bastante internacionalizados. Es el caso de Antonio Cisneros y José Watanabe, por ejemplo. Por otra parte, se hecha de menos la presencia de Javier Heraud. En todo caso, la muestra es todo un aporte.
"Arenas cálidas en alta mar" (Editorial Cuarto Propio). María del Mar López-Cabrales nos da a conocer entrevistas a nueve escritoras cubanas: Nara Araújo, Anna Lidia Vega Serova, Esther Díaz Llanillo, Luisa Campuzano, Marilyn Bobes, Adelaida Fernández de Juan, Mylene Fernández, María Elena Llana y Mirta Yañez. Un interesante volumen donde a través de las respuestas de estas escritora nos podemos hacer un panorama de la literatura en Cuba y los cambios culturales en la isla en los últimos años. Lo mismo respecto a la sociedad cubana y su desarrollo.
"Así habló el desierto" (Editorial Lagar). Poema que Dinko Pavlov dedica a los obreros del salitre, asesinados en la Escuela Santa María de Iquique. En el texto, el hablante asume la voz del desierto como testigo de los hechos, antes y después de los acontecimientos: "Soporté incesante trajín,/ cirugía bruta,/ barretas y explosivos,/ implacable codicia/ pidiendo siempre más". La narración nos va entregando paso a paso el desarrollo de los acontecimientos y sus protagonistas. La publicación fue presentada en el Encuentro de Escritores Latinoamericanos de Tulancingo, México, y está acompañada por ilustraciones de Marcelo Lira.
"Ático" (Editorial Cuarto Propio), segundo libro de Úrsula Starke, un volumen que sorprende por su vuelo poético. En él florecen una intensidad de imágenes y sentimientos que van desde el dolor a la búsqueda de justicia, una justicia que la poeta reclama para sí (justicia para sus pesares) y, por extensión, para el mundo. El poemario está dividido en tres partes: Discursos, cronología temática de la confusión; Relato a dieciséis epitafios o cómo el amor pena; Lamentos, antes era aquella. División que no afecta en nada la continuidad de la propuesta poética ni lo que algunos pudieran llaman "unidad temática". Ático es un todo que arremete con fuerza, hiere, sufre, combate con sus fantasmas y abre las alas a la luz que se percibe entre sueños y melancolías permanentes; escrito con una prosa poética que demuestra un notable estilo literario. La poeta se aferra a su oficio sin medias luces ni medias sombras, sabe que en la escritura está la salvación, la sobrevivencia a sus desdichas en un mundo que la oprime en sus afanes: "cuando ustedes claman la vecindad solar y emprenden la temática sondable de su/ victoria, tipeo la vieja máquina de coser, la fe de erratas inconclusa, donde escribo a mi/ estilo la mortal ceremonia de mi pena". Allí se manifiesta "el asombro cósmico de la niña que escribe mosaicos incomprensibles, que agita la bandera/ colorida cuando camina hacia el ático", lugar que pasa a ser el refugio de sus plegarias, quizá un placebo que no es otra cosa que la poesía en toda su dimensión del dolor, arrojada sobre la hoja en blanco. Los fantasmas no son pocos, vienen y van, incluso en la ternura e inocencia de la niñez, pero sobre todo en una adolescencia donde la enfermedad se presenta como un demonio que pareciera alzarse triunfante sobre la luz: "odio los temblores matutinos y tanta droga me bombea vida/ y no hay otra solución que morirme hasta morir con ellas en mi velador" (...) "Hay un olor a galletas que rompe el ambiente, un ladrido de perros que rompe/ el ambiente. Un fantasma tras la ventana. Miedo, miedo es la hiedra temblando por los pilares./ Miedo es el jardín reverberando de demonios. Miedo es el otoño gritando". Pero finalmente, es la poeta la que triunfa, el amor de su familia se sublima en el poema y en su corazón, su madre, sus hermanos; ve la luz y avanza. Ya la vida no será la misma, aunque los fantasmas no se alejen del todo, pero la muerte ha sido derrotada. Si el ático, aquel lugar sagrado, una vez fue refugio de la "confusión" y lo endógeno, en la segunda parte del libro se transforma en refugio de un amor destrozado en los conflictos e incomprensión, en una especie de santuario del placer y el dolor: "olvido lo olvidable y escapo/ sutilmente de tus auras malignas esto no se llama amor esto se llama desesperación de/ encontrarnos solos en medio de un montón de tumbas tú sabes lo que son pero a nosotros/ nos parecen tumbas..." (...) "Es ahora cuando puedes hacerte cristal y crucificar/ tus versos, verles la llaga insondable de su necesaria estrategia de muerte, clavarles su elocuente calamidad traicionada (...) "y veo como sueltas una lágrima perfecta cuando acercas tu rostro al mío/ intentando buscar el signo de la lucidez". El amor es sufriente, muchas veces tal vez el más confuso de los sentimientos que nos embriagan, puede ser gloria o abismo; primavera u otoño. Y en este libro no cabe duda de esta afirmación. La última parte de Ático bien podría ser la catarsis necesaria de volver a ser aquella, la de antes, en palabras de la autora, más allá de los lamentos que se enuncian. El reencuentro con los primeros caminos que le mostró la poesía, sumados a las nuevas ventanas que conllevan la experiencia de las tormentas del amor y las sonrisas del horizonte que se avecina terminarán por sobreponerse: "Esta noche poco sedosa el pasado deja su olorcillo/ a rosas y laureles. Me quedo con las migas de manzana entre los dientes y la perfección patética/ de mis aquelarres poéticos" (...) "Las fotos de años lejanos me viven como nunca, como ya no son". La poeta se rescata a sí misma a través de la escritura, pues es poeta cien por ciento. En ella la poesía no es alarde, es estallido de vida, por muy desoladores que a veces nos parezcan sus versos: "Hay ahí una niña inválida escalando glaciares repletos de azucenas agónicas entonando/ el himno desafinado de los moribundos. Eternamente busco gestos alusivos al cariño, mano/ tras mano en mi desasosiego temperamental. Escudriño aturdida mis blondas de seda/ para intentar nuevamente el baile de los sauces". Y sin duda que habrá muchos bailes más en la obra de Úrsula Starke, coronados por la proeza de asumirse potencialmente poeta en una época donde la palabra suele ser desorientada por las imágenes audiovisuales que se llueven cada día sobre los seres humanos, restando espacios a los sueños que sí nos pueden ofrecer los poetas.
"Aulas que permanecerán vacías" (Ed. Cuarto Propio). Este tercer volumen, de Las historias que podemos contar, reúne semblanzas y episodios, narrados por diferentes autores, que nos hablan de profesores que lucharon y cayeron enfrentando a la dictadura. La edición estuvo a cargo de Martín Faunes Amigo, escritor y gestor cultural que se ha destacado por su compromiso con el rescate de la memoria histórica en nuestro país. La relación educación y compromiso social y político es destacada por los autores que, con sus escritos, convergen en el libro. Los textos son emotivos, crónicas de un pasado que no debemos olvidar, pues a través de él es posible construir un futuro que reintegre, en su historia, a los asesinados por la dictadura. Al recordar a los profesores y profesoras, mencionados en estas páginas, se cumple parte de una deuda que aún tiene mucho que saldar.
"Averiguación del tiempo" (Editorial Mosquito). Cuarto libro de poemas de Fernando Quilodrán, que además es autor de dos novelas y un libro de cuentos. No publicaba poesía desde 1983 y en general sus libros, en este género, han sido editados con varios años de distancia entre uno y otro. El libro comienza con un Arte poética para continuar con cuarenta y ocho poemas numerados bajo el nombre que da título al volumen. Finaliza con Otros poemas, sección que incluye cinco poemas, donde sobresale Cuarteto, un texto de buena factura que cuestiona el devenir del mundo y sus inconsistencias, tanto materiales como espirituales: "… los niños abandonados por la muerte en todas las calles del mundo/ sin sospechar su belleza ni pretensiones de altos seminarios piden/ "Por el amor de Dios"/ en las esquinas donde se junta un tiempo sucio/ los pobres del mundo piden./ A veces, por distracción del sistema trepan a la moneda breve/ que le asignan los Estados o la bondad tarifada de los domingos…". Respecto al texto central, es parejo en su propuesta y denota el oficio de Fernando Quilodrán cuya estética dista de modas y se pronuncia, en este libro, por un particular estilo donde el lenguaje es quebrado de varias maneras. Llama la atención la construcción de ciertas oraciones -o versos-, muchos de ellos con un sentido de sentencia poética. En algunos versos da la impresión que faltara algo, tal vez alguna parte de la oración, pero no es así, se trata de los énfasis dentro de la construcción lingüística que desarrolla el autor. Ejemplos: "Sus silencios que no argumentes, no impertines, no cuelgues"; "Como si tuya la ausencia hubiera un tiempo sin belleza", o "Sólo sabemos aguas rodando desde un siempre ya nunca". En cuanto a la temática, Averiguación del tiempo es un libro que evoca un pasado (o varios pasados) que no termina de irse, como una ola que va y viene sobre la arena, donde el alba es una especie de eje conductor, el constante renacer, quizá la gracia de sobrevivir un día más: "Oprime el caminante las últimas sombras con un temblor de rebaño extraviado/ Cuando se descubre incipiente en medio del alba" (…) "Ayer el alba vino a verme el tiempo./ Por allí van tus pasos de álamo reciente y tu porte temblando contra el muro". Muchos elementos se van conjugando, la muerte, que aparece y desaparece a veces sin lograr su objetivo de matar. Todo se va mimetizando, el olvido, la búsqueda de un sitio sobre la tierra, el deseo de exhumar antiguos paisajes. En ese sentido podríamos decir que es un libro conmovedor, donde los fantasmas que encierra surgen reales y emotivos. Un texto que, en mi opinión, podría ser la clave del periplo del poeta, dentro del contexto general, es el siguiente: "Incesantes los días fracasaron en la miel de tus ojos, que si tú me miraras naufragaran las astucias del tiempo./ Cuando la sombra trae por espacio mudos rincones, párpados, alfombras que despreciara el sueño/ En el bosque discurren tu lluvia y mis palabras./ Nada más solo, nada, que la belleza muda./ Si escribo es por lamento". Y si bien Quilodrán "escribe por lamento", en buena hora que tenga de qué lamentarse, pues da vida a un libro que interpreta a un ser humano cualquiera dentro de una cotidianidad identificable con no pocos sujetos sociales de una época de colisiones y entreveros, que cada día menos permite la evocación franca de una humanidad nostálgica de un pasado tal vez más cordial y fraternal que nuestra actual convivencia, iniciada con un incierto tercer milenio. En el volumen hay pasajes de gran altura, versos e imágenes potentes, como en los poemas 12, 20, 21, 28, por dar algunos ejemplos. Buenos síntomas de una poesía "Para flotarnos en el río que se hunde tiempo", como nos convoca Fernando Quilodrán.
"Bagual" (Editorial Zignos). Novela de Felipe Becerra, joven autor con méritos más que suficientes para el género. Si bien Bagual no es una novela fácil, cautiva. Logra asimilar al lector, introduciéndolo en un mundo de ensueños y en los engranajes sicológicos de los personajes. Ambientada en el desértico pueblo de Huara, al extremo norte del país, la historia es narrada por uno (¿o varios niños?) que parecieran hablar desde las entrañas mismas de su madre Sofía. Otro narrador es Carlos, teniente de Carabineros, que habla a través de su libro de guardia. Diría que es una novela de soledad, de búsqueda, que define, de cierta manera, la lucha sicológica del ser humano ante paisajes desolados y relaciones obstinadas, quizá sin destino. Un tránsito entre la realidad y los deseos del inconsciente, un tránsito donde se conjugan los traumas y aspiraciones. Una especie de compenetración mutua entre el ser y "la frágil intimidad del desierto y su palabra", frase entre comillas de Rodrigo Morales para definir la novela. Por otro lado, está el estilo narrativo de Felipe Becerra, que calza al dedillo con la trama. Sorprende gratamente, tomando distancia de las muchas novelas simplonas que se publican hoy en día. En ciertos pasajes, en mi opinión, se acerca a Carlos Droguett, a Germán Marín, pero siendo él mismo, con soltura y credibilidad.
"Basta de pasta en mi escuela" (Conace/ Organización literaria Altazor). Nancy Moterrey Caro, nos presenta este interesante libro con relatos y testimonios de niños, adolescentes y jóvenes sobre el uso de drogas en Antofagasta. La idea de este texto nace del taller literario Ayuda a Prevenir de la Droga con un lápiz y un cuaderno en mi colegio. Una loable iniciativa donde se complementaron alumnos, profesores y escritores del norte. Un primer intento para conocer la realidad de la droga a través de testimonios de alumnos.
"Bestiario" (LOM Ediciones) del poeta, ensayista, docente e investigador cubano, de Casa de las Américas, Juan Nicolás Padrón, ha sido publicado en una hermosa edición ilustrada por el chileno Claudio Romo. El libro, subtitulado, animales reales fantásticos, recoge parte de los mitos más célebres en el imaginario del ser humano. Dedicado a "quienes están convencidos de la existencia de estas criaturas" y a "los que dudan o están dispuestos a dudar", resulta un acierto su publicación, desde el punto de vista literario y gráfico, porque como bien expresa José Miguel Sardiñas en el prólogo, en Bestiario la literatura "sigue siendo un terreno, un río o un mar, y los animales más extravagantes la atraviesan con la confianza con que lo han hecho desde tiempos inmemoriales". Algo muy cierto, pues desde los primeros atisbos de escritura los animales fantásticos han estado presentes, y desde siempre. Lo mismo que en el arte. Por lo tanto, esta alianza entre Padrón y Romo para dar vida a este volumen, es la continuación de una manifestación de la memoria mítica de la humanidad a través de la palabra escrita y la pintura. Los seres elegidos son treinta, siendo los más conocidos el Roc, la Arpía, el Basilisco, la Hidra, la Mandrágora, el Unicornio, la Salamandra y la Esfinge. Los animales fantásticos incluidos, pertenecen a diferentes lugares del mundo y son retratados con habilidad por Padrón. Con una prosa amena y con momentos lúdicos en la narración logra cautivar al lector. Las ilustraciones de Romo son notables y con una perspectiva bastante particular en el tratamiento de la imagen. Un ejemplo de los seres fantásticos retratados, es la Mandrágora. Dice en parte el autor: "…desde la antigüedad se le habrían observado otras características que la alejaban del reino vegetal: la forma de su raíz y la semejanza con la parte inferior del cuerpo humano (al punto que pueden distinguirse las del sexo masculino y las del femenino), y el grito de dolor insoportable y maldiciente que desprende al arrancarla." (…) "Se ha afirmado que quien oye los gemidos de la mandrágora al desenterrarla, muere, y por ello sus cosechadores se tapaban los oídos con pescado" (…) "Hildegarda de Bingen aseguraba que la mandrágora apareció por primera vez donde fue creado Adán; otros daban por cierto que su origen se debía a la eyaculación de un hombre ahorcado. Magia, hechicería y alquimia, incluso como amuleto amoroso, han sido algunos de sus usos. Hoy crece silvestre en cualquier jardín, incluso el suyo…".
"Bracea" (Lom Ediciones). De la poeta Malú Urriola, que nos entrega un texto donde la columna vertebral es la evocación de los tiempos pasados. Comenzando en una niñez de recuerdos agridulces y quizá transitorios, en muchos sentidos: "Cada vez que alguien sueña, nace una oruga./ Cuando el sueño se realiza, la oruga renace convertida mariposa./ Y dependiendo del color, hablará sobre el sueño concedido/ para luego morir". El libro es crudo en imágenes, como en el capítulo El perro. También trata la discriminación hacia los minusválidos y personas "raras", y los sentimientos que éstas provocan en las personas, en este caso en los de una niña pequeña. La protagonista transita por el poema junto a su hermana, relacionándose con personajes como Tres Piernas y J.P. Junior. La relación con la madre y el padre es otro asunto tratado con sentimientos encontrados. Un libro interesante y con muchas imágenes que sorprenden en la narración.
"Cambiar la educación para cambiar el mundo" (Editorial Cuarto Propio/ Índigo). Claudio Naranjo da cuenta en este libro de una visión del mundo y de la educación desde un punto de vista trágico, por decirlo de alguna manera, pero con esperanza en lo que vendrá si asumimos la importancia de la educación. Nos dice Naranjo: "Necesitamos una educación que lleve al individuo hasta el punto de madurez en el que, elevándose por encima de la perspectiva aislada del propio yo y de la mentalidad tribal, alcance un sentido comunitario plenamente desarrollado y una perspectiva planetaria".
"Campo santo" (Libro del Coirón). Libro de poemas de Jaime Brislito Cañon, sub-titulado "Libro para el buen morir", pues es un texto que va en ese sentido, tomando como referencia los libros del buen morir del siglo XVII que pretendían preparar al hombre para llegar con el alma en condiciones para enfrentar a la muerte: "Una mañana despiertas a la misma hora/ Nada parece distinto de otros levantes/ Entonces te sientas a ver pasar el tiempo/ Su cortejo de días transcurridos". Óscar Barrientos explica muy bien, en el prólogo, el sentimiento de este poemario: "Desde la poética del autor podemos afirmar que se trata de una poesía repleta de instantáneas, atenta a la bofetada de la pupila y profundamente estremecedora. Poesía que merodea y gravita, que busca voluntariosamente en los señuelos de la memoria, que lleva en su morral el silencio de las lápidas, todo ello para ser leído entre las calles de esa gran ciudad en ruinas que nos habita".
"Canta el gallo" (Ediciones Ala Antigua). Diario poético de entresiglos de Antonio Campaña. Escrito al modo de un diario de vida, entre 1999 y el año 2002, el poeta va recorriendo el mundo cotidiano con el cual convive, no siempre a gusto. Los textos son breves y claros, muchos con cierto sentido del humor. Otros, íntimos y también coloquiales: "Sé que a nadie debo nada,/ acaso a mi abuelo Ventura/ algo de lo que no pudo ser".
"Caraja" (Editorial Puerto Alegre). Absalón Opazo, poeta de Valparaíso, nos traslada en este libro a los paisajes del puerto. Pero a aquellos paisajes olvidados en las postales turísticas, los que día a día recorren los habitantes cotidianos: "Un chofer de una especie de bicicleta/ que afila cuchillos/ una mendiga que no despertó más" (…) "Anoche golpearon a la puerta/ estaban pidiendo algo de comida/ hay hambre en la ciudad/ aunque tú no lo creas/ es tan sencillo detenerse/ mirar y escuchar/ y encontrar estas caras que te cuento". Caraja, a mi parecer, es una expresión de protesta y de reconocimiento. Protesta ante un sistema oprobioso y reconocimiento al poblador del puerto que, diariamente, lucha sin perder la esperanza. En el caso de Opazo, vierte la esperanza en la poesía, como un grito desde todos y cada uno de los recovecos de los cerros: "Poesía mía/ amante subversiva/ ley de los caminos/ hija bastarda/ Caraja/ pedazo de roca/ lanzada contra los infames…". Es justamente a manera de subversión que el autor expresa sus sentimientos, incluso cuando abarca el plano del amor, del sexo, de la intelectualidad. Y si bien podría hablarse de la exaltación de lugares comunes en algunos textos, se debe a que el poeta edifica su lenguaje desde el interior mismo de los habitantes comunes y corrientes, son ellos los protagonistas de los versos de Absalón Opazo.
"Carta de ajuste" (Ediciones Cataclismo). Antología de poetas inéditos en Valparaíso (1973-1989). El libro recoge el trabajo de poetas que no necesariamente nacieron en el puerto, pero que sí viven en él o en localidades aledañas. Algunos trabajan en Valparaíso o estudiaron allí. La selección y prólogo estuvo cargo de Antonio Rioseco Aragón y Juan Eduardo Díaz. Los antologados son: David Ávalos, Juan Carlos Césped, Lautaro Condell, Paula Salas, José Luis Guajardo, Marcela Parra, Alejandro Tapia, Felipe Rojas, Rodrigo Molina, Renée Barrientos, Fernando Ortega, América Merino, Dinko Álvarez, Felipe Leiva, John Uberuaga, Jorge Manzano, Ignacia Jeldes, Victoria Mora, Gabriel Palomo, Macarena Rodríguez, Gabriel Manzur y Valentina Arregui. El trabajo es valioso por el espacio que otorga y porque da cuenta de nuevas voces. Voces con diferentes tonalidades, unas más experimentadas en la escritura que otras, naturalmente. Llama la atención, entre otros, por ejemplo, el trabajo de Lautaro Condell y América Merino. Esta última dice en parte de sus versos: "Había algo horrible a punto de atraparnos:/ la santa cosmopolita de las manos de fuego,/ la petrificación que nos hace perder el diálogo con el mundo,/ o el sánscrito, o el arameo, o cualquier idioma que no entendamos./ Todo esto nos anuda. Me duelen las costillas y los días soleados./ Me duelen los enlaces de la sangre, los libros de polvo/ en el rincón del armario, manchados y oscuros, y la sien".
"Chile, un largo septiembre" (Lom Ediciones), de Patricio Rivas, ex militante del MIR, es un libro testimonial, que como explican los editores, se manifiesta en "el relato autobiográfico de uno de sus dirigentes, desde los acontecimientos previos al golpe de Estado de 1973 hasta la vida clandestina durante los primeros años de la dictadura, el arresto y la tortura, el exilio y el retorno clandestino a Chile. Concluye con la división del MIR y la reinstalación en la legalidad a raíz de las elecciones de 1990". El autor nos entrega una historia novelada de parte importante de nuestra historia donde los personajes se van insertando en su vida en la medida que asumen compromisos cada vez más firmes con la revolución social que se pretende. Se recuerda a loa amigos muertos y a quienes claudicaron de una u otra manera durante el proceso. El tema social siempre está presente, las desigualdades y las injusticias. Lo que el autor asume desde pequeño como una situación a cambiar. El MIR fue una de las agrupaciones políticas revolucionarias más relevantes de América Latina y sus ideales aún son considerados por muchos jóvenes. Testimonios como estos sirven para hacer comparaciones con otros e ir reconstruyendo una historia que aún tiene muchas aristas por desentrañar.
"Chuquicamata" (Agrupación Altazor"). Historias con nostalgias para contar, narradas por Nancy Monterrey. Nos cuenta su experiencia en Chuquicamata, evocando los años de esplendor del poblado, que hoy ha sido cerrado y sus habitantes trasladados a la ciudad de Calama. El libro va acompañado por numerosas fotografías de época que nos muestran las faenas, herramientas, farmacia, el teatro, las pulperías, las canchas, etcétera. Las fotografías pertenecen al álbum familiar de la autora, y por ellas nos enteramos, por ejemplo, de que el equipo de fútbol de Chuquicamata fue campeón nacional amateur, y tuvo además un destacado equipo de baloncesto. El volumen es un valioso aporte para conversar la memoria histórica y difundir parte de nuestro patrimonio, en este caso el lugar donde habitaron los trabajadores del mineral a tajo abierto más grande del mundo.
"Cinco poetas de Rancagua" (Ediciones Alerce). La publicación contó con el apoyo de la I. Municipalidad de Rancagua y antologa a Pablo Carvajal, Gustavo Daza, Arturo Lafourcade, Sergio Medina y Adolfo Vera. Los poetas son de distintas tendencias estéticas, pero unidos por haberse desarrollado entre los peores conflictos de un país que aún no restaña sus mayores heridas. La antología nace a partir del reencuentro de alumnos de un taller dictado años atrás. En la presentación, Marcia López, expresa: "Tenían 17 años y un acercamiento a la literatura prodigioso. Habían crecido en la época de la dictadura, en una escuela represiva y mezquina en el conocimiento y mucho más en la reflexión". Los poetas dan cuenta de sus experiencias y nos entregan una visión de la sociedad, en términos generales, desencantada. La muestra es interesante y los textos reflejan un buen manejo de las imágenes e ideas centrales de cada uno. Ellos son una muestra concreta de la labor literaria que se realiza en regiones y cuya difusión a nivel nacional es prácticamente nula. Estos libros, de carácter colectivo, deberían ser la manera de inter relacionarse entre regiones, gestionando una red de distribución que vaya más allá de lo pocos espacios que otorgan otros medios de comunicación.
"Conexiones mafiosas, el crimen organizado a las puertas de Chile" (Momentum/ Ed. Mare Nostrum), del periodista Manuel Salazar. El volumen, no sólo se refiere a las conexiones mafiosas en Chile, sino que da cuenta de las conexiones de la mafia mundial entre sí, y sus vínculos con altas autoridades de distintos gobiernos del mundo, aparatos de seguridad e incluso con guerrilleros y empresarios de variada índole. El trabajo, está dividido en veinticuatro capítulos que se pueden leer sin desconcentraciones, gracias a la amenidad de la escritura de Salazar. También se acompañan con fotografías. Cada capítulo entrega datos relevantes de las actividades mafiosas y da a conocer una breve, pero precisa historia de las diferentes agrupaciones y carteles delictivos. Como por ejemplo, los dedicados a la famosa Cosa Nostra, el Cartel de Cali en Colombia, las Tríadas chinas o los Yakuza en Japón. También se menciona a las mafias rusas y a las que se desarrollaron, luego de la caída del Muro de Berlín, en lo que fue Europa del Este. La obra nos da un cuadro detallado de cómo las mafias se fueron desarrollando a lo largo del siglo XX y la variedad de sus actividades: "Al tráfico de drogas y de armas en gran escala, iniciado hace varias décadas, se han sumado masivamente en los últimos años el lavado de dinero, el tráfico de personas, la trata de blancas y de niños, el comercio de especies animales y vegetales exóticos, la piratería industrial, la limpieza de basuras y desechos tóxicos, el contrabando y la piratería de artículos suntuarios, los fraudes, informáticos, el tráfico de vehículos de lujo y de obras de arte e incluso la comercialización de órganos humanos". Es decir, negocios que reportan miles de millones de dólares al año. Las mafias, en cada país que actúan, terminan apoderándose de los espacios públicos y sembrando el terror. Se apropian de barrios, chantajean y asesinan a sus opositores. Corrompen a funcionarios públicos, políticos y jueces. El negocio es demasiado lucrativo como para permitir intromisiones. Un párrafo, que refleja claramente uno de los negocios más productivos de la mafia, es el siguiente: "La Organización Internacional de Migraciones, OIM, afirmó en diciembre de 2007 que 400 mujeres desaparecieron en Argentina, víctimas de la explotación sexual. En un informe sobre la trata de personas, sostuvo que en el mundo se somete anualmente a cuatro millones de adultos y dos millones de niños y niñas a condiciones de esclavitud, actividad que genera ganancias estimadas en 32 mil millones de dólares, donde más del 85% proviene del comercio sexual". Un aspecto relevante del libro, es lo que concierne al tráfico de drogas: marihuana, cocaína, heroína, opio y otros estimulantes. Asunto donde los chilenos tuvieron -y aún tienen- amplia participación. Legendarios traficantes locales fueron el Cabro Carrera, Vladimir Banderas y El Olfo, por ejemplo. Tampoco el país es ajeno a la corrupción, y son muchos los funcionarios de las policías chilenas dados de baja por sus lazos con los narcotraficantes. La redes de la mafia son amplias y han ejercido su poder, en determinados momentos de la historia, incluso haciendo tratos con organismos dedicados a la seguridad interior de un país, donde Estados Unidos está a la vanguardia. El libro resulta todo un aporte para conocer un tema, que si bien es de conocimiento público, sus entretelones no lo son.
"Creatur" (RIL Editores). Poemario de Gustavo Barrera Calderón donde creemos que posee un papel importante la dualidad, el aparejamiento, la rutina. También existen elementos lúdicos, se juega con la palabra, se juega con situaciones que se van ensamblando. Sucesos que van incorporándose como en una diapositiva, muchas veces lleno de incógnitas, con un ritmo que se percibe como tal. Estos versos pudieran ser un ejemplo: "Sobre un terreno desnudo ¿un estacionamiento?/ no sé bien cómo se dice/ no lo recuerdo bien/ es un acceso/ un ascensor ¿una sala de espera?" (...) "La situación es la misma/ es la gente la que cambia". Si bien esta es la historia de un hombre y una mujer en particular, es fácil una identificación general con los protagonistas, sus vicisitudes son universales. Los poemas van acompañados de imágenes que se incorporan al final del libro y pudieran interpretarse de variadas maneras. El volumen finaliza con un capítulo titulado "Catálogo", donde el hablante se refiere al texto: "En Creatur, me correspondía experimentar la alineación, condición que asocio íntimamente a la alteración de los recuerdos y la percepción de objetos y identidades en el tiempo".
"Cuaderno bajo llaves" (Ediciones Ala antigua). Poemas de Antonio Campaña, escritor de vasta obra en las letras nacionales. En opinión de Fernando Alegría, Campaña es uno de los exponentes sobresalientes de la generación del 38, que resalta por una poesía "analítica, existencial, directa, revolucionaria". En estos poemas, al autor deja entrever dicha afirmación: "Para volar como el hombre que veo y que me habla/ se necesitan alas que nada tiene que ver con aceleradores,/ se necesitan alas, poderosas que nadie tiene./ Sólo el sueño puede traerte la solución entera/ como el poeta que enamora la hoja que pasa con el viento".
"Dasein" (Editorial Cuarto Propio): Acaba de aparecer un nuevo libro de Isabel Gómez, titulado Dasein (Editorial Cuarto Propio), palabra alemana que puede ser traducida como "existencia" en connotación sustantiva o como "existir" en su forma verbal. Para comenzar a navegar por los océanos de este poemario, hay que poner atención, como cita Armando Uribe Arce en al prólogo, al epígrafe de Antonin Artaud, donde expresa: "Soy testigo de mí mismo, el único testigo. De esa cubierta de palabras, esas/ casi imperceptibles trasmutaciones de mi pensamiento en voz baja...". Dasein es un diálogo con la escritura y la locura de un mundo que se desmorona, pero que sienta sus esperanzas en ese mismo diálogo: "Me detengo en el absurdo de estos diálogos/ Creo reconocer los rostros/ que se alejan dentro de mí" (...) "Dejaré la locura en otros cuerpos/ Es probable que aparezcan mundos otra vez/ Es probable que aprenda a protegerlos sin huir". Los textos, independientemente de donde se comience a leer, mantienen una coherencia, una manifestación interna que los hace interactuar entre sí con mucha precisión; esto tiene cierta relación con la manera de titular los poemas, que son distintas combinaciones de las letras de la palabra que da título al libro. La poeta sostiene un periplo donde va encontrándose y desencontrándose a través de las palabras que dan forma a un discurso que dialoga con la violencia, la melancolía, las sombras y aquella "locura" que acecha como si fuera un designio inevitable: "Diré que no hubo escritura/ y que este día sólo fue una nueva sombra/ en los labios" (...) "Ah, libertad/ déjame el brillo indeleble de estos trajes/ Cubre mi piel de esta república sin memoria/ ni ataúd". Por otro lado, siempre nos encontramos con el ocaso y el alba, algo que es central en la propuesta de Isabel Gómez. La existencia del ser humano puede caer, declinar, incluso morir en un instante, pero siempre renace, se levanta y continúa por la senda que quedó sin transitar. Más allá de la existencia interna, el mundo es siniestro, oscuro, violento, y la poeta sobrevive dentro de él, lo asume como una cárcel en los momentos de crisis y se lamenta, pero también lo denuncia con fuerza cuando se despierta la esperanza: "A veces reconozco mis silencios/ colgados en los edificios de la postmodernidad/ y me diga/ No deberíamos callar/ ahora que aprendimos la calma de la verdad" (...) "Giramos de un extremo a otro/ entre el auto-bomba/ y la sintética sonrisa del odio" (...) "Los inmundos se suceden unos a otros/ La locura es la voz que guardamos/ por miedo a no saber volver/ No dejes que hunda el rostro/ en esta palabra anónima de mí". Ese ir y venir del ser contemporáneo, con sus contradicciones y respuestas muchas veces irresolutas, es el que la poeta trata de resolver en esta conversación con la locura, donde la escritura es una especie de tabla de salvación que asume la voz colectiva, convocándonos a no dejar de perseverar, por muchos que sean los obstáculos que se nos presenten en el camino. Hay momentos en Dasein, en que la "locura" aparece también como una mano que busca en la poeta a una mano amiga, le habla y viceversa, se conduelen mutuamente: "No entiendo la libertad/ insiste en dejar sus sueños/ sobre el imaginario de mis manos/ Mis manos tristes de río y de luz/ No insistas le digo/ acabaré creyendo en ti/ en tu voz en mi voz/ en estos pasos que dibujan una línea/ entre tu hogar y mi hogar" ¿Será este el hogar colectivo? ¿Aquél que todos habitamos pero no nos atrevemos a abandonar? Pues afuera nos espera "la muda palabra de la violencia". El ser humano es rutinario, en general se atreve poco, teme el cambio, muchas veces prefiere los agobios a un cambio beneficioso: "La locura me ausenta/ En ocasiones deseo abandonarla/ pero me persiguen sus lágrimas" (...) "Antes de estrellarte con la realidad/ nos olvidas/ como si fuera fácil/ dejar de estar encerrada/ sobre sí misma". Si existe una lucha interior latente, en cada uno de nosotros, producto del sistema social hoy imperante, esa lucha se refleja en este libro, donde las divagaciones del ser y los diálogos internos son llevados al poema de manera clara, sin artilugios en la sintaxis ni aspavientos estructurales, sino que con la transparencia de los sentimientos, guiados por el buen manejo del lenguaje por parte de la autora. Isabel Gómez acomete una empresa poética en estos textos que tiene sus raíces en libros anteriores, como por ejemplo, Versos de escalera, donde sujeto y existencia dialogan permanentemente con palabras certeras y locuaces, por muy entre "sombras" que a veces parezcan las analogías y metáforas. Acá se mantiene ese sentido: "Continuaré excavando la tierra/ Limpiando las palabras/ del lodo de existir"(...) "A pesar del mundo/ a pesar de este oscuro corazón que vuelve". Todos nos marchamos en ocasiones, pero tarde o temprano esperamos volver, con la existencia desgastada en sus vicisitudes o reforzada en sus anhelos. La batalla de la vida no cesa, y Dasein nos enseña eso; o mejor dicho, nos lo reafirma.
"Decidme cómo es un árbol" (Editorial Umbriel-Tabla Rasa), memorias del poeta español Marcos Ana. Reconocido también como un perseverante activista por los derechos de los presos políticos españoles durante la tiranía franquista en ese país. De hecho, él sufrió la cárcel durante veintitrés años. Siendo muy joven, al iniciarse la guerra civil en España, se incorporó al ejército republicano. Tras el triunfo de las fuerzas fascistas, comandadas por Francisco Franco, fue encarcelado, sufriendo la tortura y la incomunicación durante gran parte del tiempo que permaneció recluido. Fue liberado en 1961, luego de una intensa campaña de solidaridad internacional. Estando en prisión, comenzó con su oficio de poeta, tomando el nombre de Marcos Ana (su nombre civil era Fernando Macarro Castillo). Sus poemas fueron sacados de la cárcel por amigos y publicados en diversos medios clandestinos y revistas en el extranjero. Al ser excarcelado, inició una vida de solidaridad con sus compañeros presos político en España, la que fue abarcando, con los años, la solidaridad con otros pueblos. En nuestro país, sus memorias fueron comentadas -durante la presentación en la Sociedad de Escritores de Chile- por Poli Délano y Fernando Quilodrán, que recordaron la solidaridad que el poeta tuvo con los exiliados chilenos durante la tiranía pinochetista. Los dos coincidieron en la importancia de este libro en el plano de mantener viva la memoria histórica y en el valor de la resistencia en los momentos difíciles. Por su parte, Marcos Ana, explicó que su libro iba dirigido a la juventud, pues en ella están puestas las esperanzas futuras de que sean capaces de construir un mundo mejor. Recalcó, eso sí, que cada generación dice tener la razón de su tiempo, y esto puede ser peligroso si no se encauza bien. Asimismo, consideró que la experiencia, manejada conservadoramente, puede a veces ser contrarevolucionaria. Luego, narró algunas de sus propias experiencias, dejando un mensaje de apertura, pues el mundo ha cambiado y debemos asimilar esos cambios de manera coherente y plural, pero manteniendo la columna vertebral de nuestras ideas. El poeta, nacido en 1921, es un destacado militante comunista. Finalmente, dio la noticia de que el cineasta Pedro Almodóvar, adquirió los derechos del libro para llevar sus memorias al cine.
"Desde el túnel" (LOM Ediciones). Diario de vida de un detenido desaparecido, escrito por Manuel Guerrero Ceballos y prologado por su hijo Manuel Guerrero Antequera. Guerrero, antes de ser asesinado por la dictadura pinochetista, junto a José Manuel Parada y Santiago Natino en 1985, pasó por varios centros de detención de la DINA, como Tres Álamos, por ejemplo, donde fue torturado y retenido lo mismo que cientos de chilenos partidarios de la Unidad Popular. Una de las razones que llevan a Guerrero a escribir este libro, cuya primera edición es publica en Estocolmo en 1979, bajo el sello Terranova Editores, la explica el mismo: "Es más de lo imaginado lo que no se conoce de la represión y barbarie de los fascistas, como el heroísmo de muchas gentes simples y modestas de nuestro pueblo, en especial de la lucha juvenil y el papel relevante que han jugado en ella las Juventudes Comunistas". Manuel Guerreo tenía esperanza en el futuro, y regresó a Chile con la convicción de que había que luchar por esa esperanza. Lo hizo como dirigente de la Asociación Gremial de Educadores y activista en la defensa de los derechos humanos desde la Vicaría de la Solidaridad. También se dio tiempo para la docencia, trabajando en el colegio Latinoamericano de Integración, lugar donde se encontraba cuando fue detenido por los agentes del Estado. El libro, es un valioso testimonio acerca de la lucha por la libertad en uno de los momentos más infames sufridos por el pueblo chileno, brutalmente condicionado por los militares golpistas del setenta y tres.
"Desencierro" (LOM Ediciones). Última novela de Juan Mihovilovhic, donde nos introduce en un mundo de sombras y luces desde un diálogo expuesto en forma de monólogo entre el narrador y un interlocutor que sólo se presiente. Que escucha atento pero al momento de querer intervenir es silenciado por la vorágine del discurso del protagonista, incluso más que silenciado, no alcanza a emitir sonido alguno, ni el más básico. La historia es elocuente desde el monólogo, acertada, demostrando Mihovilovhic su oficio. La trama tiene un desarrollo sencillo estructuralmente pero contundente en el contenido. Desencierro, si bien es reflejo de una realidad personal, contiene elementos colectivos, definiciones psicológicas de nuestra sociedad contemporánea. Si hoy en nuestras sociedades existe libertad para expresarse vivimos permanentemente tratando de desencerrarnos a como dé lugar, pues es claro que vivimos incomunicados, en un monólogo que golpea la cotidianidad de nuestras relaciones y modos de comunicarnos. Confundiéndose muchas veces la vorágine del mundo real con el mundo de los sueños.
"Destilado
de mariposa", título del poemario que nos convoca, si bien
podría sugerirnos un enjambre de colores que se llueven entre los versos
de Yeko Aguilera, a modo de testimonio de un avezado pugilista de la vida,
también podría relacionarse con la diversidad de las ensoñaciones
-o ilusiones- de la espiritualidad irreverente de un joven "desencantado,
pero ilusionado" de las posibilidades y vericuetos de una cotidianidad
que parece romper cada día con los valores establecidos por un poder
omnímodo. La poesía de Aguilera apunta a romper lo establecido
con las armas del poema, donde resaltan, por lo menos en este volumen, la
desacralización y el buen humor. La temática es diversa, como
la vida, no existe (al parecer) planificación académica en el
orden del libro, que por lo demás sería fome y latero. En los
textos, sobresale siempre la ironía. A mi entender, como un elemento
tragicómico más que como un elemento hiriente, en el sentido
del sarcasmo venenoso. En muchos poemas, Aguilera logra fundir el lenguaje
coloquial con la expresión lírica, logrando un buen equilibrio
entre los componentes. Un ejemplo, me parece ser el poema Entrar: "entro
a la lluvia como el futbolista entra a la cancha/ recién hechito/ perfumado
y musculoso/ como pedro por su casa entro a la lluvia/ y a medio huracán
por cada ojo/ a veces/ entro al pan". Otra característica es exaltar,
de distintas maneras, lo grotesco, los humores, las oscuridades humanas. Los
estados de ánimo son bastante variables, con matices casi bipolares.
Tan pronto como el poeta blasfema, así de rápido consigue estados
de ternura. Otros textos guardan ciertas palabras, ciertos signos, con los
que Aguilera literalmente juega. Otras veces se acerca al humor negro, y también
utiliza el garabato, que independiente de las sonrisas que pueda sacar, le
resulta espontáneo, sincero, no como un mero recurso de moda literaria.
Muchos textos, aparentemente sumo escatológicos, quizá hasta
simplemente simpáticos, poseen analogías profundas: "Intenta
tomar un puñado de agua hirviendo/ con tus manitos/ llévatelo
a la boca/ digiérelo y cágalo,/ mete la lengua al inodoro y/
lámelo..." (...) "métete un dedo en la garganta/ y
vomítalo/ ponlo a hervir de nuevo/ intenta abrir los ojos dentro de
la olla/ Algo más o menos así son mis lágrimas".
Los finales de los poemas son los que marcan cada vez el objetivo que se persigue,
la intención de asombro. Por otro lado, me parece que hay dos poemas
que definen de manera global el humor característico de Yeko Aguilera:
"Pornstar" y "Ah". También está su relación
con la poesía: "la poesía/ es el hobby/ que le da/ sentido/
a mi vida". Yo diría un hobby serio, porque dentro de su humor
Aguilera es profundo, un ser socialmente comprometido, que intenta transmitir
las voces cotidianas de la manera más real posible. Y lo hace bien.
En el plano de la utilización del lenguaje, el poeta lo traslada a
la jerga juvenil o informal, hace alusiones al Chile actual, guiña
el ojo al amor y al desamor. Se comporta decente e indecentemente. Lo coloquial
le resulta franco, sin alardes, es más que un recurso poético,
es la constatación de una manera de vida y sobre todo de comunicación:
"¡shiaaa! ¿y por qué esta luz no es pa nosotros?/
y andamos a patás/ con la sopa de espárragos/ el youporn/ y
todas esas cochinás". Aguilera parece disfrutar a concho las "liviandades"
del lenguaje, las alternativas populares de éste. Entre sus versos
destilan palabras que son reflejo de la "incultura", o distorsión
gramatical, como, por ejemplo picá, lluta, arría, laarte, volá,
las que curiosamente se mezclan con expresiones casi en desuso como hacer
pipí, y algunos términos quizá demasiado formales, pero
no por ello ajenos a esta propuesta poética. Un poema central en la
temática, es "Tengo un suicidio", texto que concentra de
alguna manera, desde mi punto de vista, el discurso de Aguilera en sus aristas
más extensas, tal vez una especie de resumen de sus planteamientos,
tanto los que se pueden percibir en una primera lectura, como los que requieren
ser leídos más de una vez entre líneas. En resumen, Destilado
de mariposa, es un libro que expone variantes populares, utilizadas principalmente
por adolescentes (en su modo de expresión), entregando hechos de vida,
en su desarrollo juvenil, ante una sociedad visiblemente conservadora. Quizá
pudiera entenderse como una especie de grito de alerta, y a la vez un compendio
que pareciera tener sus raíces en el dicho popular "al mal tiempo
buena cara". Podemos ser infelices en la vida, pero no por eso dejar
de sonreír ¿Será ese el mensaje final? Esto, cada lector
deberá descifrarlo por sí mismo.
"De monstruos y bellezas" (Ediciones Mosquito). Diego Muñoz Valenzuela es uno de los principales cultores del microrrelato en nuestro país, y lo demuestra en este volumen que acaba de editar. Cuentos como Ciudad nueva y Cuestión de sobrevivencia dan testimonio del oficio de Muñoz. Sobre el trabajo de este autor ha dicho, en su oportunidad, el crítico Iván Quezada: "El autor perpetra su búsqueda con una imaginación notable. Inventa pequeñas fábulas con un lenguaje somero, sin aspavientos, cuyo punto culminante (como debe ser) es un final imprevisto".
"Diario de una cesante" (Ediciones LAR). Desde Talca, Silvia Rodríguez describe a través de sus poemas, lo que podría ser el periplo de cualquier persona a lo largo de Chile que sufre el flagelo de la cesantía: "Después de la entrevista/ dialogo con el invierno/ miro el vuelo de una golondrina/ buscando primavera/ en días de lluvia./ Su vuelo es más desorientado/ que el paso de mis piernas/ buscando trabajo". En este caso particular, Rodríguez enfoca la cesantía desde lo femenino, lo que resulta más traumático, considerando la discriminación contra la mujer que existe en nuestro país, aunque los empleadores lo nieguen. Diario de una cesante, es prácticamente un solo poema que hurga en la intimidad de la desesperanza que provoca estar sin trabajo, en las condiciones sicológicas que van menoscabando la autoestima de quienes se ven impotentes ante la imposibilidad de sustentar su vida por medio del trabajo. Algo que debería existir para todos. Expresa la poeta: "Una copa a medio beber/ junto al cigarrillo recién encendido/ nada que temer aún/ el ocio también alimenta/ rejuvenece cuando los horarios/ desaparecen" (…) "Definitivamente/ soy un sobre cerrado/ con sello postal/ fotografía/ con la vida resumida/ en dos páginas/ que van a dar al basurero/ o a un archivo/ que no abre nadie".
"Ejercicios de enlace" (Ed. Cuarto Propio). En éste, su cuarto libro, David Bustos nos retrotrae a los años de la dictadura, presentándonos escenas (ejercicios de enlace) de una época que aún tiene mucho que contar. Lo hace a través de la evocación de personajes como, por ejemplo, Rojas de Negri. También aludiendo a otros poetas y la necesidad de rescatar los pequeños mundos de una historia en muchos aspectos inconclusa: "Hago la señal de la cruz al revés/ ningún neumático ardiendo entrara al dormitorio inflamando/ las cortinas de la casa/ Nuestros hermanos mayores quemaban neumáticos/ nosotros tuvimos que hacer nuestra propia barricada:/ una palabra junto a otra palabra".
"El audiovisual en el sur de Chile" (Ediciones Kultrún). Interesante trabajo de investigación realizado por el escritor y docente, Rubén González L., sobre el desarrollo del cine, cortometrajes y documentales en el sur de Chile. Subtitulado Pasado/ Presente/ Futuro, resulta un gran aporte al rescate y conocimiento de nuestro patrimonio audiovisual. El tema del desarrollo del celuloide en Chile es bastante desconocido por el público en general, más aún el de regiones, razón por la cual los detalles que entrega el libro son de alto valor patrimonial. El volumen, comienza entregándonos pormenores acerca de la historia del cine en la ciudad de Valdivia. Destacando la entrevista a Enrique Valck, hijo de Arnulfo Valck Monberg, perteneciente a una familia de pioneros en la fotografía y posteriormente en la cinematografía de dicha ciudad. También podemos encontrar una lista con cintas y cortos originados en varias ciudades del sur, como por ejemplo: Osorno, Puerto Montt, Calbuco, Ancud, Castro, Palena y Coyhaique. Se entrega el nombre, año de producción, director, elenco y otros datos relevantes. Importante es la descripción que se hace de algunos de los trabajos, pues a través de la temática nos vamos enterando de cuestiones técnicas y de la situación social que rodeaba cada filmación. Es el caso de capítulo dedicado a "los ochenta, su movimiento cultural y sus películas". Como complemento se agregan anexos, que a la vez incluyen secciones de documentos que incorporan testimonios, fotografía y filmografía.
"El burro del Diablo" (Ediciones Universidad Católica del Norte). El presente volumen es un "arqueo de la poesía contemporánea de la Región de Coquimbo", cuya selección y notas pertenecen a Arturo Volantines. La obra contó con el apoyo del Fondo Regional de la Cultura de Coquimbo. Cuarenta y cinco poetas integran la selección, tomados de un catastro de doscientos cincuenta poetas de la región según nos informa el antologador. Recordemos que el sector considerado contempla las provincias de Elqui, Limarí y Choapa. Una antología siempre traerá controversias, pues jamás podrán estar todos los que escriben. Siempre se hace necesario acotar mediante algún criterio específico. En este caso el de Arturo Volantines, que nos explica en el prólogo: "El objetivo ha sido el recuento; con los autores hemos trabajado estéticamente la selección de las piezas; he considerado, además, la labor de años de algunos, los aciertos en certámenes de poesía de otros, la promesa que me parecen los más jóvenes, las referencias críticas, las notas en la Web, las publicaciones antológicas y las publicaciones en revistas literarias". Lo importante es que el lector podrá acceder a la lectura de poetas que generalmente tienen poca difusión a nivel nacional.
"El caso Enron" (RIL Editores). Trabajo de Carmen Bastidas Méndez, magíster en finanzas. El caso Enron, principales aspectos contables, de auditoría y de gobierno corporativo, resulta de interés pues es un asunto no conocido de manera masiva. Y en él se conjugaron muchas facetas: "políticas, financieras, contables, de auditoría y de gobierno corporativo". Un caso que refleja muchas situaciones que muestran la vulnerabilidad de ciertas empresas donde finalmente los más perjudicados son los trabajadores y proveedores.
"El cementerio más hermoso de Chile" (Ed. Cuarto Propio). El poeta magallánico, Christian Formoso, nos presenta un poemario de cerca de trescientos cincuenta páginas, algo inusual, en estos tiempos, para una publicación de poesía. En todo caso, la propuesta de Formoso se sostiene a través de las páginas de manera coherente y equilibrada, una tarea no menor. El título alude, de modo muy singular, al cementerio de Punta Arenas. Los deslumbrantes paisajes de la región austral, los naufragios en el Estrecho de Magallanes, el exterminio de los pueblos originarios, la tragedia de Chile tras el golpe del setenta y tres, y otros elementos socio-políticos y económicos, dan cuerpo a un volumen realmente meritorio desde el punto de vista estético y social. La historia de la Patagonia con todas sus tragedias y luchas ante nosotros. "La memoria y el viento" como diría Pavel Oyarzún, destacado poeta y novelista magallánico. Porque este es un libro de la memoria, un grito dentro de una sociedad que hoy se alborota en su propio desarraigo: "y si fuese partido en una piedra/ o echado a estilar sobre una roca consagrada/ lo mismo hubiese sido hombre entre mis ropas/ o mi pobre inventario desarmado de estos huesos./ Quizás me haya sido dado morir más de una vez/ y mi corazón se haya cansado de su propia/ multitud, pero si aún se levanta a cualquier hora/ todavía un solo nombre ni una taza de leche/ en un tronco arropado en las mañanas". Formoso construye sus textos de manera variada, partiendo del mito del cementerio más hermoso de Chile, como definen los habitantes de Punta Arenas a su Campo Santo. Una necesidad ancestral -que puede resultar patética, si se quiere- de una urbe en los confines del mundo. El cementerio más hermoso abierto al naufragio y al sueño, tal vez una ironía de la Muerte. El mito es, de alguna manera, la memoria que no logra borrar la modernidad de cada época. El autor, acude a las lápidas, a notas de prensa, a cartas halladas en desvencijados baúles, tomando sus voces y asumiendo la historia muerta que se niega a morir. Habla desde la marginalidad, desde muchas marginalidades e injusticias. Resucita a los muertos y les da voz: "Ahora entiendo los pobres huesos/ la tibia, alfileres duros/ como piedras que rugen./ Porque los huesos duran algo/ más en le tierra, alejados/ del hombre que cosa/ que toca se pudre/ mi dios". En los textos, se concentran los antiguos capitanes, tripulantes y navíos que recorrieron el Estrecho y episodios de la sociedad actual, que se estrella cada día contra la nueva "riqueza-pobreza" que trajo consigo el neoliberalismo. El tono de Formoso es épico, a veces lírico o coloquial, pero claro. Construye una poesía a partir de sujetos reales, no abstractos, dándole sentido a una historia en la cual nos reconocemos. Una historia con puertos abandonados que esperan ser poblados. Porque como dice el poeta "En horas afiebradas por el miedo/ en horas boca abajo en la ventisca/ o en la loca enredadera de la frente torturada/ o en la sed o en la ira o en la desesperanza/ si no quiere zozobrar/ no quites los ojos de la luz de esta estrella./ Si ella es curso en tu miedo no desesperarás/ si ella es faro en la luz no desfallecerás/ no te extraviarás, si es tu guía/ llegarás felizmente al Puerto". Por otro lado, el libro de Christian Formoso da cuenta de una realidad que, poco a poco, se ha ido estableciendo: La fuerza del discurso poético-social -de dos o tres generación de escritores de la región- cuyo valor esencial (aparte de la calidad de los textos) ha sido rescatar la memoria histórica de la Patagonia.
"El concepto de ideología" (Lom Ediciones). Jorge Larraín nos habla del concepto de ideología desde la perspectiva de Carlos Marx. En palabras de los editores: "El concepto ideología traza el recorrido por diversas corrientes del pensamiento -las ideas de Maquiavelo, los aportes de Bacon, Hobbes, Destutt de Tracy, Engels, el tránsito por el positivismo francés y por el idealismo alemán- con el objeto de revisar la propuesta de Karl Marx respecto de una teoría de la ideología".
"El diario de Agustín" (LOM Ediciones). Libro que reúne trabajos de investigación de cinco autores encabezados por Claudia Lagos Lira -editora del volumen-, ellos son: Paulette Dougnat Quintana, Elizabeth Harries Muñoz, Claudio Salinas Muños, Hans Stange Marcus y María José Vilches García. La temática abarca un estudio concerniente a la relación del periódico El Mercurio y cinco casos de derechos humanos entre los años 1973 y 1990. En sus páginas podemos enterarnos de pormenores del caso Soria, del embuste del plan Z, de la operación comunicacional en el caso de los 119 asesinados en la Operación Colombo y de los desaparecidos de Lonquén. Con apoyo de entrevistas a periodistas involucrados -pro y contra la dictadura- se entrega un panorama de la labor de El Mercurio como un agente periodístico clave en la manipulación de la información de prensa para encubrir los crímenes de la dictadura pinochetista. También se desnudan sus relaciones con personeros de la dictadura y servicios de seguridad. Queda claro que decir El Mercurio es decir Agustín Edwards. Por lo tanto, cuando se habla de la complicidad del periódico con la dictadura se está hablando de la complicidad de Agustín Edwards, es él el principal manipulador y quien incurrió en graves faltas a la ética como periodista y ser humano, aunque en el colegio del ramo la Comisión de Ética no se haya atrevido a sancionarlo. Sólo sancionó a elementos menores tras el informe Valech. El diario de Agustín es un testimonio más de lo que todos los chilenos deberían estar enterados, pero que los medios en manos de la derecha se empeñan en ocultar o justificar con sofismas descarados, tal como hacen, por ejemplo, Hermógenes Pérez de Arce o Álvaro Puga, seres por esencia desalmados.
"El entrevero" (Ed. Cuarto Propio). Ensayo - relato de Andrés Ajens. Un volumen con una estructura inusual, aparentemente un entrevero lingüístico, que es lo que se percibe a la primera lectura. Pues es claro que es un texto que requiere de varias lecturas. Sobre él ha dicho Carmen Abaroa: "El entrevero que tienes entre manos, entreveraz leyente, parece hablar tanto desde un entrevero (entre verdad y ficción, historia y literatura) como acerca de o sobre un entrevero (entre Occidente y el Pacha sur-andino, la letra y los umañ thakinaka). Eso parece. Queda la inquietud de si se trata de más de uno o del mismo - intervalo".
"El éxodo de Mariana" (Ed. Cuarto Propio). Novela de Felipe Banderas Grandera, de profesión Psicólogo. Narrada en primera persona la trama es una historia de amor entre un psicólogo y Mariana, su joven paciente de diecinueve años. El idilio se desarrolla en el Santiago convulsionado que conocemos. La novela está en general bien escrita, aunque suele caer en lugares comunes. Por otro lado, durante el desarrollo de los acontecimientos se puede percibir gran parte de las vicisitudes y traumas de vida de la actual sociedad chilena. El autor expresa su oficio con convicción e intención literaria.
"El experimento Martínez Ruiz" (Ediciones del Leopardo/ La Huella Ediciones). Interesante novela de ficción de Cristián Joel Sánchez. Nos dicen los editores sobre ésta: "relata el intento más importante realizado por la Iglesia para torcer, mediante el uso de la avanzada tecnología científica de los siglos venideros, el destino del hombre en la tierra" (...) "nos conduce por un laberinto alucinante en el cual se mezcla el horror inquisitorio de un Medioevo futurista, implacable y extremo, con un amor igualmente vivido al límite, sin eufemismos no concesiones a la moral de quienes en pleno Tercer Milenio enarbolan, una vez más, la cruz y la espada para hegemonizar al mundo".
"El libro de la lluvia" (Ed. Poemas al Viento). Una nueva antología de poetas chilenas realizada por Carlos Órdenes Pincheira. El volumen trae ochenta y nueve nombres. Comenzando con Gabriela Mistral para terminar con María Eugenia Morgado. El aporte es interesante y nos muestra algunas poetas de escasa difusión en los medios nacionales. Por ejemplo, Irma Astorga, nacida en 1920 y fallecida en el 2000, que nos dice en el poema Réquiem para mi padre: "Padre, en esta noche de florida lluvia,/ ¿dónde estás?/ Tus aporreados huesos aún te duelen/ de tanto trabajar para nada./ ¿Para nada?/ La muerte es un trabajo que se aferra a los vivos,/ apretando la sangre/ cuando se nos doblan de humillación los huesos".
"El lugar de la memoria" (Editorial Ayún). Publicado por iniciativa del Colectivo de Escritores "Luis Enrique Délano". El volumen reúne a más de ciento setenta poetas y narradores chilenos de todas las generaciones. Una antología que comienza con Volodia Teitelboim (Chillán, 1914) y cierra con Rodrigo Urzúa (Punta Arenas, 1984). Comparten páginas Premios Nacionales y escritores que recién comienzan su carrera literaria, todos ellos testigos, de por lo menos una parte, de la historia de nuestro país en los últimos sesenta años. Los editores nos explican que la antología: "nace de una convocatoria abierta a poetas y narradores chilenos, dentro del marco de la conmemoración del Bicentenario de nuestra independencia. Es una manera de entregar a través de sus textos el testimonio de una parte de nuestra historia, sobre todo la relacionada con el período de la dictadura y la imposición del neoliberalismo. Un sistema económico y político que hasta hoy mantiene y profundiza la polarización social, la explotación y la dependencia. Los textos pertenecen, en su mayoría, a libros escritos en los últimos treinta años; otros son inéditos o fueron publicados en revistas y diarios". La ilustración de la portada pertenece al pintor José Balmes. La iniciativa es de por sí singular, y no se tiene noticias de otra antología de estas características y motivaciones. Los poetas y narradores recorren con sus palabras los rincones más evidentes y los más íntimos de nuestra sociedad. La poeta Isabel Gómez, una de las personas que trabajó, en primera fila, en esta edición, explicaba lo siguiente en la presentación del libro en el Pedagógico (anteriormente había sido presentado en la CUT y en las ferias del libro de La Serena y Calama): "El Lugar de la Memoria, surge con la idea de instalar en el imaginario colectivo aquellas temáticas sociales que han sido omitidas por la historia oficial. Mucho se habla de que el modelo imperante nos agobia, nos fragmenta nos minimiza como sujetos sociales, sin embargo, qué hacemos por cambiarlo. Es sabido, por todos nosotros, que el proyecto país, no incorpora una mirada idealizadora del entorno, tampoco contempla a los sujetos sociales como sujetos protagónicos del quehacer cultural y social del país, más bien nos hemos transformado en entes pasivos, sin crítica, sin reflexión y por lo tanto sin opinión. La invitación es a ser sujetos transformadores y qué mejor que a través del registro escrito llegar a los sujetos para comunicar aquello que se ha silenciado y que se oculta en el día a día de nuestra sociedad. Por ello el bajo valor comercial de nuestro libro, porque queremos acceder a la gran mayoría de los hogares, es allí donde debemos llevar la voz de los escritores". El prólogo fue encargado al licenciado en filosofía y especialista en historia y cultura, José Bengoa, que destacó las particularidades del volumen y el significado social de éste. Bengoa, en su discurso, apunta a varios temas que de una u otra manera, si bien han sido causa del fraccionamiento de nuestra sociedad, tras el golpe de Estado de 1973 y sus consecuencias posteriores, no han sido tratados en forma transparente y con todos los actores sociales participando activa y democráticamente. Expresa Bengoa en una parte del prólogo, titulado La memoria se encabrita y corcovea: "En la memoria de los poetas chilenos pareciera que no hay espacio para la ironía. Mucho menos para el escepticismo. Convocados a decir lo que piensan, lo que sienten, o lo que recuerdan, o simplemente lo que escribieron alguna vez, surge irremediablemente el dolor. Termino de leer estas decenas de escritos disímiles… y se me llena el alma de melancolía. Porque a pesar de que pasan y pasan los años, no somos capaces de exorcizar el dolor. Y eso quizá por haber querido, como sociedad y como individuos, de esconderlo, de olvidarlo amnésicamente, de erradicarlo de nuestros sueños o pesadillas, con pastillas y somníferos. Y eso no se puede. Suponemos que los poetas son quienes expresan uno de los mas altos grados de sensibilidad de una sociedad dada y parece que es así en la nuestra. Es por ello que supongo, no se pueden desprender del recuerdo, de la memoria que se encabrita y corcovea y no pueden dejarse llevar por "el me da lo mismo" de la farándula, del politiqueo sin raíces ni historia y la mirada boba de quien en su máxima audacia intelectual ofrece 'dar vuelta la página'. Porque pareciera que nos vimos atrapados en nuestros propios recuerdos, en la forma que asumimos el recordar, en lo que esta sociedad quiso conocer y en lo que prefirió olvidar. Quizá fue por el vicio de formalidad e institucionalización que tiene la sociedad chilena, y que lo ha tenido desde siempre jamás. Me atrevo a pensar que de buena fe, la mejor de todas, se creó la Comisión de la Verdad que presidía el afamado y respetado ex Senador Rettig. Allí, con la mejor buena fe, insisto, se recortó el recuerdo. Ya no era el sufrimiento generalizado que había caído como un rayo sobre las cabezas de todos los chilenos, tampoco se trataba de juzgar el terror del estado. No se trataba de recordar a las personas que eran sacadas en pijama desde sus casas pobres a las seis de la mañana, en pleno invierno, llevadas a una cancha de footbal, agreguemos polvorienta y llena de charcos, puestos en cuclillas, las manos en la nuca, revisados hasta entre las piernas por soldados, mas bien soldaditos, que igual que ellos temblaban de frío y temor. Se recortó el recuerdo a lo que en ese momento era lo mas evidente y como se dice, sangraba. Los que habían desaparecido. Allí se concentró la verdad, se institucionalizó la verdad. Esa noche muchos de nosotros, yo a lo menos, lloré y me acordé de mis amigos que no estaban y sentí que se hacía un cierto homenaje necesario, se los sacaba del olvido". Las intenciones de este libro han sido esas, sacar del olvido el dolor de nuestra sociedad fracturada por la tragedia, y lo que ha significado el abuso, la tiranía y la mentira. Entregar una visión de los sucesos distinta a la blanqueada por los medios de comunicación al servicio de la nueva oligarquía chilena, del empresariado y la derecha. El lugar de la memoria, además de un aporte literario, es un fecundo aporte social.
"El
Mayo de los Pinguinos" (Ediciones Radio Universidad de Chile), de
las periodistas Andrea Domedel y Macarena Peña y Lillo, es un relato
periodístico de la investigación que realizaron para sus memorias
de título, centradas en el movimiento de estudiantes secundarios que
en el año 2006 irrumpió en las calles del país, provocando
el desconcierto del gobierno de Michelle Bachelet, que apenas llevaba unos
meses de haber asumido. El conflicto le costó la salida al entonces
ministro de educación Martín Zilic y obligó al gobierno
a formar un Consejo Asesor para la Calidad de la Educación. Las periodistas
conversaron con las partes involucradas en el conflicto, desde estudiantes
a autoridades, entregando muchos detalles de los entretelones del movimiento
estudiantil, de su auge y caída, de las presiones externas y las controversias
internas entre los voceros de los estudiantes, que cobraron gran protagonismo
público en esos días. Sus banderas del lucha eran el pase escolar,
la gratuidad de la PSU, la derogación de la LOCE (Ley Orgánica
Constitucional de Enseñanza) y el fin del lucro en la educación.
El volumen es un aporte al conocimiento de un conflicto que terminó
en un estallido social, que ni el más perspicaz de los políticos
chilenos sospechó. Los estudiantes mostraron independencia de los partidos
políticos para actuar y una organización, en un principio, a
toda prueba. Pero finalmente la falta de experiencia debilitó el movimiento.
Aunque éste marcó un precedente importante en cuanto a la necesidad
de mejorar la educación y exigir los derechos que ello involucra. Hoy,
los pingüinos han vuelto a la carga con nuevos bríos. Para saber
qué opinan las autoras del libro, tras el resurgimiento de las protestas
estudiantiles, les preguntamos:
Hoy los estudiantes nuevamente están en las calles ¿Qué
diferencia ves entre este movimiento y el del año 2006?: Desde su primera
aparición en abril de este año, se observan diferencias entre
el movimiento de 2006 y el de 2008. Una de ellas es que aparecen junto a los
universitarios, ya no son sólo ellos con sus demandas gremiales como
en abril de 2006. En términos de organización, estos nuevos
"pingüinos" ya no siguen el modelo de la Asamblea de Estudiantes
Secundarios, sino que optan por una orgánica de "cordones",
con un mayor énfasis en la periferia, y por otro lado, los liceos del
centro de Santiago siguen sus modos de acción vistos hace dos años.
Otra diferencia es que, a un mes de iniciadas las movilizaciones, no se observan
dirigentes llamativos y mediáticos como los que conocimos en 2006.
Tal vez buscando "desmarcarse" de sus antecesores y marcar un estilo
propio. Yendo al fondo de sus demandas, podemos ver que los estudiantes están
reaccionando con más rabia que en 2006. La "buena onda" que
los marcó en 2006 no se ve tan así por estos días, debido
a que las demandas que se levantaron ese año correspondían casi
a un anhelo -derogación de la LOCE, fin de la Municipalización-,
muy romántico, mientras que ahora están reaccionando frente
a una "traición" de parte de las autoridades. Esto, ya que
se les habían prometido cambios de fondo y a todas luces el proyecto
de Ley General de Educación no satisface las reivindicaciones pingüinos
de hace dos años.
En Chile, se han instalado los procesos de farandulización permanentes
a través de la prensa, que es otra forma de dañar la conciencia
social, siendo los estudiantes más permeables que los adultos ¿Crees
que este nuevo movimientos podrá superar los errores del anterior?:
La experiencia de los "pingüinos" de 2006 dejó una sensación
amarga en los estudiantes, ya que sienten que los medios los abandonaron.
Es por eso que quizás estén buscando nuevas formas de relacionarse
con la prensa, para evitar que los actuales dirigentes se "farandulicen"
y no perder legitimidad como actores sociales. Si aprenden de los errores
de sus compañeros de hace dos años, puede que logren superar
ese proceso tan común hoy en los medios de comunicación. Sin
embargo, es imposible negar que la visibilidad que lograron los estudiantes
y la simpatía que concitaron entre los ciudadanos se debió a
los medios de comunicación y a la cobertura que le dieron a su movilización.
Si ellos lo manejan con inteligencia, le pueden sacar mucho provecho, pero
negarlos de antemano, creemos que es un error.
"El minuto americano" (Ed. Cuarto Propio). Poemario de Silvia Veloso, poeta nacida en España y que antes había publicado el libro Sistema en caos y máquina. El volumen que nos presenta es una especia de recorrido por distintas estaciones o lugares, tanto en lo referente a paisajes naturales como paisajes humanos. En la presentación, Catalina Mena nos explica: "Rigurosa y al mismo tiempo excéntrica, Silvia Veloso se cuela en la banda sonora de la poesía chilena con una voz que ni se ajusta al canon ni rompe con él, sino que se construye como utopía, en el borde fluido entre la cultura y su destrucción. Lugar de suspensión en el que voces dispares se sobreponen y se rozan, aquí el mito de la historia estalla en pedazos y códigos híbridos se entrecruzan en la anomalía del tiempo y el espacio".
"El norte de África en la intriga de Al Qaeda" (RIL Editores). Investigación de Carlos Saldavia y Pablo Franco, referente al grupo Al Qaeda y sus vinculaciones con "El Magred, uno de los centros neurálgicos del petróleo y del terrorismo internacional, cuyas redes se han extendido a Irak, El Líbano, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y El Caribe. La obra, mezcla de ensayo y crónica analítica, fue escrita después de cuatro años de riguroso trabajo", explican los editores.
"El pan y el vino" (LOM Ediciones). Última entrega
de Efraín Barquero, poeta radicado en Francia desde su exilio tras
el golpe de Estado de 1973. Barquero es una de las voces más representativas
de nuestra diáspora poética, con un lenguaje cercano a la tierra
y sus frutos. Cercano, sobre todo, al trabajo del hombre y sus herramientas,
como podemos constatar en su extensa obra. En El pan y el vino, vuelve sobre
sus temas de siempre, aunque quizá con un sentido más místico,
más cercano a la muerte que se avizora, a ciertos fantasmas que regresan:
"Qué mira sin ver/ a quién aguarda sin decirlo/ mientras
la luz al entrar/ el viento al soplar por todas partes/ hacen aun más
desnudo este armado inconcluso". (...) "Al decirme eso parece alejarse
a través de los años./ Cuántos años le quedan
por vivir/ contarlos/ sería como perderse en la edad de la tierra".
El libro está marcado por la ausencia, por la búsqueda de una
especie de otro yo, un yo espectral, por decirlo de algún modo. El
paso del tiempo es inevitable, pero siempre se busca la manera de retener
ese tiempo, tal vez como un intento de prolongar la vida: "Es viejo el
mensajero/ mucho más viejo/ que esperar durante años y años
la misma noticia./ Y cuando aparece se oye/ como el gemido de un niño
en el seno de su madre". Llama la atención, como Barquero introduce
una especie de diálogo entre los poemas titulados y un largo poema
que se va entregando de manera fragmentada frente a cada uno de los poemas
centrales, aunque el poema central bien podría ser el texto fragmentado.
En él, el autor nos lleva a la evocación de los espacios íntimos,
a la liturgia de la mesa servida: "lo atrajo esa luz/ esa mesa puesta
ahí desde el comienzo del mundo/ donde los alimentos tienen la frescura
de los pocos instantes/ en que el hombre es feliz a pesar de sí mismo".
Estos versos marcan el sentido de la vida en torno a la vida, pues alrededor
de una mesa, además de los alimentos, esenciales en la rutina diaria
del ser humano, también encontramos la amistad, el entorno familiar,
los sueños compartidos. Por otro lado, Barquero nos despierta a un
mundo que pareciera desaparecido, pero que está más latente
que nunca, el mundo de la poesía del pan y del vino, no como gula ni
borrachera, sino como un llamado a la sobrevivencia desde nuestras raíces.
"El placer de los demás" (Ed. Cuarto Propio). Primer libro de poemas de Pablo Azócar, que antes se había destacado por sus publicaciones en el género del cuento. El autor va narrando pequeñas historias entrelazadas de distinta manera, en las cuales participa. Historias al modo de pequeños cortometrajes. Realiza un periplo donde parece desentenderse del mundo que lo rodea en el sentido de involucrarse militantemente, por decirlo de alguna manera. El hablante prefiere el solaz con sus amigos y las noches de bohemia, arte y música: "Eran pasadas las dos de la mañana cuando llegamos/ a la farmacia de turno. Luisa permaneció en el auto/ fumando, los vidrios humedecidos, oyendo la trompeta/ de Miles Davis con los ojos cerrados. Estábamos cansados/ como perros y un poco ebrio:/ ya sabíamos que la noche de Santiago/ no nos daría nuevas oportunidades". Versos de este estilo y sentido abundan en gran parte del libro. El texto que da el nombre al poemario es un sentido recuerdo del poeta Gonzalo Millán y uno de los más logrados. Otro poema que destaca, en el estilo que maneja Azócar, es "Leonor está cansada".
"El sol mira para atrás" (Editorial Catalonia). Antología personal de poesía y prosa de Delia Domínguez, poeta destacada por la crítica y candidata en varias ocasiones al premio nacional de literatura. A su obra se han referido, entre otros, Isabel Allende, Gonzalo Rojas y Pablo Neruda. Éste último ha dicho de Domínguez: "la poesía de Delia Domínguez, osornina de los bosques de Osorno, es atrevida y descalza: sabe caminar sin miedo entre espinas y guijarros, vadear torrentes, enlazar animales, unirse al coro de las aves australes sin someterse al tremendo poderío natural para conversar con tristeza o con amor con todos los objetos y los seres". Con la presente antología, podemos formarnos una idea bastante amplia de la propuesta de esta poeta. También podemos conocer su prosa, que maneja con convicción. En Oficios a lo humano y lo divino, lo demuestra. Son personajes comunes, seres del campo y de la costa, trabajadores descritos en su cotidianidad, sin aditivos. Retratados fielmente en sus quehaceres. En cuanto a los poemas, éstos pertenecen a libros de la autora publicados desde mil novecientos setenta y tres hacia adelante, comenzando por El sol mira para atrás, que da el nombre a la antología. El material poético, Domínguez lo toma de su entorno natural, el sur de Chile. Muchos bosques y lluvias recorren sus versos, también los animales que acompañan a los habitantes de los campos. Su escritura es sencilla, en el buen sentido. No pretende expresarse en un lenguaje rebuscado desde el punto de vista poético. Su intención son los sonidos cotidianos, lo natural y espontáneo quizá. Trabaja mucho con el tiempo y las distancias, que en mi opinión es donde mayores logros obtiene, como en el caso del poema "La pólvora, los años": "La pólvora, los años,/ otros amores/ borraron las pizarras de entonces,/ y ya no somos/ las cabezas doradas que sobre una cama/ deslizaban sus primeras señales/ para justificar un Domingo de Gloria./ Ya no somos/ los ángeles que entraban y salían del paraíso/ desnudos y orgullosos de sus cuerpos elásticos,/ de los calzones de algodón./ Ya no./ No hay ángeles en esta tarde de invierno/ cuando llueve sobre toda la costa del Pacífico".
"El
viento es un país que se fue" (Das Kapital Ediciones). Primera
novela de Óscar Barrientos Bradasic, que además inaugura este
sello editorial. El autor antes había publicado poesía y una
saga de cuentos relacionados con Puerto Peregrino, una ciudad mítica
ubicada en los confines del sur, teniendo como protagonista al poeta Aníbal
Saratoga, un bohemio impenitente, soñador y cuestionador de las injusticias
del mundo. En esta novela, Saratoga realiza un viaje en busca de un país
ballenero llamado Kerguelen, bajo el influjo de El Azimut, libro mítico
que narra la creación de Puerto Peregrino. En su travesía lo
acompaña Gran Formentor, o como el mismo se hacía llamar: "el
cónsul de la república ballenera de Kerguelen". El relato
es ameno y se puede leer sin pausas. Salvo ciertas frases con intenciones
demasiado relamidas, Barrientos acierta en su apuesta narrativa. Los paisajes
son los hielos del sur, el mar bravío, ciudades inauditas y un mundo
de bares y callejuelas sórdidas y húmedas, llenas de personajes
de aventuras. La historia nos lleva a lugares gobernados por tiranos pasando
por situaciones tan curiosas como el encuentro con unos ecologistas que protestan
por la caza de ballenas en un lugar inverosímil cerca del polo. Por
momentos todo es como un sueño arremolinado, pero sin duda esta novela
se acerca a los relatos más cautivantes que en Chile se han escrito
sobre el mar y los lugares de leyenda.
"El zarpe final" (Lom Ediciones). Memorias de los últimos yaganes, recopiladas por Patricia Stambuk M. El libro se basa en entrevistas a las hermanas Úrsula (1925-2003) y Cristina (1928) Calderón, que se refieren a sus antepasados y modos de vida. También cómo fueron asumiendo en parte las costumbres de los blancos que se enseñorearon en las tierras más australes del mundo. Las historias se entremezclan con mitos y leyendas de poderosa raigambre. Los relatos son simples y llenos de anécdotas y episodios sabrosos, también dramáticos algunos. Un libro de sumo interés para entender un poco más a un pueblo que hoy se encuentra prácticamente exterminado.
"Elefante" (RIL Editores). Teresa Calderón, poeta de consolidada trayectoria, nos presenta su última publicación. Un libro que llama la atención a partir de su título. En un solo poema, formado por fragmentos que se relacionan a partir de la figura del elefante como símbolo de la memoria, la autora va tejiendo una historia, que si bien puede ser la propia también puede identificarse con la de muchos otros sujetos en el sentido de la intimidad sicológica. En algunos pasajes se percibe una especie de metamorfosis, que bien pudiera recordar la relación del hombre con Ghanesa, dios hindú de la sabiduría y las letras -hijo de Shivá y Párvati- que poseía cabeza de elefante. Por ejemplo estos versos: "Mi hijo elefantito ya adulto/ llora al contemplar la ruina/ los escombros de su infancia./ La casa tan grande donde aprendió a caminar". O estos otros: "Es simple/ se recuesta/ en ese lugar remoto/ sobre los restos de sus parientes de ruta/ y cierra los ojos/ para abrirlos en el cielo de los elefantes". En cuanto a los recursos, Calderón utiliza desde el lenguaje coloquial hasta las sentencias filosóficas. Hurga en la historia de manera peculiar, aprovechando los espacios que le da este tipo de construcción poética, que por momentos nos retrotrae a una especie de collage de la memoria, por decirlo de alguna manera. Por otro lado, abundan los guiños a su propio pasado, dialogando con él. También fustiga la incoherencia del ser humano para relacionarse con la naturaleza, revive personajes de la literatura, recrea juegos infantiles que aluden a los elefantes y condena severamente la falta de justicia en los aspectos fundamentales de la vida del ser humano. Elefante es un libro para leer con atención por la cantidad de simbolismos que pretende entregar. No todos descifrables a la primera lectura. En otro plano, habría que decir que algunas páginas se sienten demasiado narrativas, aunque esto no quita crédito a la intencionalidad poética que la autora pretende entregar en este volumen.
"Elegía a los obreros del salitre" (Obra independiente). Esta elegía a los obreros del salitre fue escrita por un trabajador, dirigente sindical además, Luis Fuentealba Reyes. Y contó con el apoyo de la CUT y la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales. Fuentealba escribe con sentimiento y solidaridad de clase, desnudando el sentir de los sectores más postergados de la sociedad. Dice en una de sus partes: "La noche se descuelga cortando el infinito/ A la vera del camino/ estáticos los caminantes/ observan como mueren sus sueños".
"En el silencio huye el holocausto" (Editorial Lagar). Ángela Montero se sumó con este poemario a quienes quisieron homenajear a los trabajadores asesinados en Iquique en 1907. Su discurso parte desde la perspectiva de la madre, de las compañeras de obreros del salitre: "Esas madres/ que espantan/ los ángeles de la muerte/ y preparan el camino/ de las ausencias" y "mientras el mar/ se duerme,/ en el silencio huye el holocausto" (...) "la noche germina/ y el alba clavado/ en mis ojos/ se suicida". La obra va acompañada de fotografías de esculturas de la propia autora.
"En fin de modo que" (Colección Sur Editores). Guillermo García, poeta afincado en Talca, donde "regenta una aséptica carnicería", vuelve a la carga con su cuarto poemario, que desde el título manifiesta el carácter lúdico que lo caracteriza. García recorre en estos verso distintos lugares del mundo, pues es un viajero impenitente: "Tres imperios/ dos religiones/ invierno/ el termómetro a -5ºC/ y ninguna tienda vende calzoncillos largos", poema Constantinopla. Entre los paisajes hay guiños a autores que ya han partido como Tellier y Stella Díaz Varín, por ejemplo. El lenguaje es coloquial, pero sin desestimar lo lírico, no cae en excesos coloquiales por moda, sino que se vislumbra auténtico en sus expresiones: "Si alguna vez en tu vida/ en el largo caminar por el sendero de la luz/ te encuentras con una ferretería/ compra un adaptador para mi secador de pelo". Pero a pesar del abundante humor, el poeta también se preocupa del mundo y sus vicisitudes, entregando su particular visión de los hechos. Sobre todo con alusiones directas e indirectas acerca de los conflictos de los últimos años entre Occidente y Oriente: "Mis ángeles te saludan con trompetas de madera y mármol/ te preparan mermelada de frambuesa/ y en una mesa donde ya se sentarán Rama y Alá/ comenzamos a mirarnos esta tarde de febrero…".
"Entraré en la muerte" (Colección Hijos del Maule). Antología póstuma de Yanette Sepúlveda, poeta fallecida en 1994, en la localidad de Empedrado, en circunstancias que aún se investigan. La edición estuvo a cargo de Mario Meléndez y Homidio Opazo. Los versos de Sepúlveda mantienen ese aroma campestre tan de los poetas del Maule, llenos de nostalgias y paisajes envidiables. Otros nos hablan del amor y un dolor que irrumpe como si fuera la voz de la muerte: "He muerto hace tanto tiempo/ querido/ En mí habitan caserones viejos/ caminos de árboles hambrientos/ siniestros rincones/ de murallas quebradas".
"Estación puerto" (RIL Editores). Poemario de Patricio Flores Rivas. Poeta nacido en la comuna de San Miguel en Santiago. Juan Cameron, refiriéndose al lugar elegido por el autor como centro del libro (este puerto de llegada o puerto de partida) nos dice: "Flores elige precisamente este lugar como símbolo de un mundo mayor que habita su memoria. La oposición entre el punto de llegada, la estación, y el de partida, el puerto, crea un ineludible sentimiento de pérdida, de ese estar parecido a la nada, a la detención absoluta".
"Estiletes" (Ediciones Aullidos). Crónicas del bien y el mal, de Samuel Muñoz Mayorga, profesor y escritor nacido en Cahuach, una pequeña isla del archipiélago de Chiloé, y hoy radicado en Calama. En el volumen recoge sus crónicas publicadas en la prensa local y en revistas. Según expresan los presentadores en la introducción: "El énfasis del libro está marcado por dos valores fundamentales: la visión social de un hombre de letras de verdad, con experiencia, y la forma de entregar esa experiencia".
"Exhumada" (Mantra Editorial). 60 páginas. Primera publicación del poeta de San Bernardo, Marcelo Arce Garín. Asumiendo una voz femenina el autor realiza un periplo por un mundo al que parece regresar desde cárceles inciertas, posiblemente múltiples. "Un fantasma recorre la ciudad", una ciudad cuyos habitantes se angustian en sus dolores y desesperanzas: "Dinero en mis bolsillos/ nada nuevo/ ¿qué hacer?/ en la cancha fritangas/ manoseos en el poste/ besar cuadraturas/ arrancar de las barras bravas/ somos los vencidos/ caminamos inermes/ ladeados por el soplo de la derrota/ cojeando llorando escupiendo/ maldiciendo la cordillera y sus picos". En el postfacio José Ángel Cuevas define muy bien el tenor de la Exhumada: "tiene que ver con una forma de conciencia" (…) "recorre en forma desmembrada desde una especie de graffiti y letanía unos paraderos del poema" (…) "La mezcla de la mente popular y posmoderna sin ciudad. Sin país, sólo de Ghetto". Es cierto, Arce nos traslada por un mundo marginal que fluye en los entornos de una sociedad excluyente. Trae la voz desoída de la transición. Nos ofrece entrar en lugares postergados y cotidianidades que surgen más allá del país modelo que pretenden mostrarnos quienes controlan los medios masivos de comunicación. Pero cómo dice el poeta: "Abramos todos los grifos/ regalémosle un pavo real a la nación".
"Falta" (Ed. Cuarto Propio). Víctor Hugo Díaz, nos presenta un poemario donde el hablante es un observador meticuloso de las historias que narra en cada texto. Un cronista que se interna en los lugares oscuros de los seres y sucesos que tiene ante sus ojos. Desde el primer poema queda claro: "Vejez y juventud se clasifican por olor/ no por frescura. Se reconoce en las náuseas:/ abuela torturada saliendo del baño/ olor que deja el cáncer o la electricidad/ entre las piernas". Díaz, realiza un recorrido por la ciudad (o ciudades), donde va desnudando una sociedad que, de muchas maneras, niega sus miserias. Un libro que, aunque breve, desarrolla una propuesta que se compromete más allá de la palabra.
"Fear" (Ed. Mosquito) de Aníbal Ricci. Un relato marcado por una serie de acontecimientos relacionados con la droga, el tráfico, los viajes y persecuciones que agobian al protagonista, reales e imaginarias. La historia no tiene una trama argumental muy definida, se nos presenta más bien como una serie de episodios independientes, aunque la droga siempre sea el hilo conductor, que se relacionan con la huida y vicio del protagonista, que lo lleva a recorrer distintos países en su afán de encontrar un destino que tampoco queda muy definido. México, Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, son los lugares de sus aventuras desventuras. Nos dice sobre la novela Roberto Rivera V.: "la huida o la fuga de un perseguido que conectado perpetuamente al tekno, a la música del audífono que no deja de sonar, la imagen de la TV, teléfonos, dinero plástico, tarjetas... tiene por delante la carretera sin fin...". Y es eso en realidad, una loca carrera que refleja a uno de los tantos personajes que existen en Chile, ajenos a la cotidianidad del país, perteneciente a una clase social que vierte gran parte de su tiempo en sentirse como un personaje sacado de una película hollywoodense o de un libro acerca de la cultura beat. El tema en ese sentido no es nuevo, y si no es tratado con mayor imaginación suele quedar a la deriva.
"Filóctetes" (RIL Editores). Obra de Heiner Müller, traducida y adaptada por Heindrun María Breier, actriz nacida en Rumania, y el actor chileno Daniel Muñoz. Filóctetes, es una adaptación libre de la tragedia de Sófocles realizada por Müller. El autor escribió varias obras centradas en tragedias greco-latinas durante la década del sesenta, entregando en ellas su mensaje político. Explican los editores: "Folóctetes representa, además, la idea de la herida que no cicatriza (que no cierra), y como tal, ha sido símbolo de la persistencia de la memoria y del trauma histórico. Todas estas razones hacen de esta obra un texto profundamente político".
"Frágil" (Mago Editores). Primer libro de Ximena Troncoso, que antes había participado en varias antologías. Un poemario dividido en seis partes con prólogo de Paz Molina, donde predomina, de alguna manera, una perspectiva social en los textos. Aunque la mayoría tienen un aire melancólico y romántico: "Desperté en el mar esa mañana/ Poderoso y frío/ agitaba mi memoria/ vagabunda/ oxidada/ Solté este cuerpo de harapos/ y lo bañé/ repetidamente en el aire salado/ noté que el amor se quedaba en el agua".
"Francisco Bilbao, el autor y la obra" (Editorial Cuarto Propio), resulta un acierto para adentrarse en el pensamiento de uno de los personajes más polémicos del siglo XIX en nuestro país. La edición estuvo a cargo de José Alberto Bravo y viene con un preámbulo metodológico de Miguel E. Orellana Benado. Como base se utilizó la edición de sus obras completas realizada por Manuel Bilbao, hermano menor de Francisco, en 1866. A éstas se sumaron textos inéditos, escritos en los países que acogieron a Bilbao. Vivió durante diversos períodos en Francia, Italia, Perú, Ecuador, Argentina. La presente edición, recibió varias críticas de la historiadora Ana María Stuven, en el suplemento Artes y Letras de El Mercurio. Lo central de su cuestionamiento se refiere a que, si bien considera valorable la reedición de las obras de Bilbao, tanto el editor como el autor del prólogo y el de las notas, adolecieron de prolijidad en sus intervenciones. Por ejemplo, dice Stuven, faltó un análisis crítico del pensamiento y obra de Bilbao para orientar al lector. Pues un "marco general para el análisis" no es suficiente. También considera que las notas de Luis G. Mussy a la biografía redactada por Manuel Bilbao, que fue criticada en su tiempo por considerarse poco objetiva, no dan cuenta debidamente de la discusión historiográfica que suscitó en la época de su publicación original. A esto, explica, se suman algunos errores de estilo y redacción. Además aprovecha de expresar juicios de valor sobre el pensamiento de Bilbao, como por ejemplo que "su obra no tiene valor filosófico" pero "es un excelente pórtico para acercarse a los debates que se daban y se gestaban al interior de la clase dirigente chilena sobre los problemas de actualización de la república". Es decir, continúa la polémica. Habría que ver si Bilbao tuvo algún interés en que su pensamiento alcanzara un "valor filosófico" para ser elogiado por académicos y eruditos, o el fondo de su deseo era que sus escritos crearan conciencia para la acción revolucionaria. Recordemos que Bilbao, junto a Santiago Arcos, fue líder de la Sociedad de la Igualdad, fundada el 14 de Abril de 1850, y activo participante en el alzamiento armado contra el presidente Manuel Bulnes, el 20 de Abril de 1851. La Sociedad de la Igualdad impulsaba propuestas sumamente progresistas, aunque quizá no novedosas (como acusan sus detractores) si estudiamos la historia de los procesos revolucionarios europeos, pero esto no quita ningún valor a la intención de fondo de los asociados. Bilbao, se desenvolvió en un ambiente donde primaban las ideas más conservadoras de la época, por lo cual recibió ácidas críticas de parte de sus miembros. Sobre todo de la Iglesia Católica. Es en ese contexto en el cual se debe analizar el valor de sus ideas y acciones revolucionarias. Entre los fundadores de la Sociedad, se encontraban un sombrerero, dos sastres y un zapatero junto a destacados hombres ilustrados de la época, incluso con cierto rango social algunos de ellos, pero que adherían a las causas populares. Entre sus planteamientos, por ejemplo, consideraban la formación de una escuela de educación y propaganda para el proletariado político y social. Su opción por los desposeídos había sido manifestada en el primer número del periódico El Amigo del Pueblo, redactado por el poeta Eusebio Lillo, donde se podía leer: "que el pueblo se rehabilite de veinte años de atraso y tinieblas". Las ideas de Bilbao, manifestadas a través de los numerosos escritos que dejó, fueron causa de polémica entre sus contemporáneos, y hoy lo siguen siendo. Bilbao, con seguridad, es uno de los hombres más nobles y brillantes de nuestra historia, y a la vez uno de los más olvidados y controvertidos. Su pensamiento y voluntad de querer transformar la sociedad de su época lo convirtieron, para las clases dominantes, en un simple alborotador. Las autoridades civiles y religiosas lo consideraban un indeseable. Cuando contaba con veintiún años, causó escozor al publicar un texto titulado Sociabilidad Chilena en el diario El Crepúsculo, fundado por José Victorino Lastarria. El joven fue acusado de inmoral, blasfemo y sedicioso, siendo llevado a juicio y expulsado de la universidad. Había tenido la osadía de escribir contra la Constitución de 1833, atacar la hipocresía de las clases oligárquicas y la actitud inquisidora de la Iglesia Católica, que "engañaba y oprimía al pueblo". Una de las críticas que se le hace a Bilbao, es haber sido un pensador disperso y muchas veces confuso en sus ideas. Incluso se dice que su misticismo religioso no se condescendía con su discurso revolucionario. Otros lo acusan de ser un pensador mediocre e inconsecuente. Sus detractores más acérrimos, se encuentran principalmente entre intelectuales conservadores ligados a la oligarquía, como por ejemplo Alberto Edwards. También ex compañeros suyos en la Sociedad de la Igualdad y en la Sociedad Literaria de Santiago, fueron críticos con él, en distintos grados, al paso del tiempo. Es el caso de Lastarria y Vicuña Mackenna, que como muchos otros revolucionarios del 51 terminaron ejerciendo cargos en las diferentes instancias del Estado que un día pretendieron transformar, lo que no quita, obviamente, sus innegables méritos y aportes al país. Bilbao fue un tipo consecuente, y lo demuestran sus acciones en Chile y otros países. De real interés al respecto, resultan unos apuntes cronológicos, incluidos en esta edición, enviados por el propio Bilbao, en una carta, a Miguel Luis Amunátegui. Quienes más critican a Bilbao son sus enemigos de la oligarquía, los de antes y los de hoy. Acaso querían que escribiera para ellos, para satisfacer sus cánones filosóficos y religiosos. Y que mejor que acusarlo de confuso e inentendible. Las críticas a Bilbao me recuerdan las hechas, en su momento, a personajes de nuestra historia, como Manuel Rodríguez, Luis Emilio Recabarren, Pablo de Rokha, Miguel Enríquez, sobre todo las que provenían de sectores progresistas o llamados revolucionarios. Por eso es valiosa la reedición de sus obras completas, más allá de las críticas académicas referentes a metodologías o prólogos. A los académicos e intelectuales convencionales les encantan los prólogos o estudios a veces más extensos que la obra que se lee. Me parece que cualquier persona con un CI un poco más de lo normal puede entender los escritos de Bilbao. Y sobre todo comprender su sentido de justicia y libertad, que superan toda distorsión o lectura antojadiza de su pensamiento. Fue un revolucionario que venía de una clase que no lo era, y eso no le será jamás perdonado por la oligarquía. Lo importante es su honestidad como ser humano y demócrata verdadero. Esto el lector lo podrá corroborar por sí mismo, dando lectura a esta nueva edición de su vida y obra.
"Fulgor del aire" (Lom Ediciones). En edición de bolsillo aparece la antología poética de Juan Gelman, quien es considerado uno de los poetas latinoamericanos más importantes de la segunda mitad del siglo XX y su obra ha influido en varias generaciones. También es reconocido mundialmente por su compromiso social y lucha por el respeto de los derechos humanos. El poeta recibió en el año 2005 el Premio Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda". La presente antología recorre su vasta obra y nos indica la evolución de Gelman desde la publicación de Violín y otras cuestiones, su primer libro, en 1956. Allí ya se expresa lo que sería el eje central de la poesía de este autor. En palabras de Lilián Uribe: "la presencia de un sujeto poético desmitificado, las reflexiones sobre la propia escritura, la solidaridad con el dolor de los otros, el uso de un lenguaje cuya voluntad de expresividad, de comunicación, no se doblega ante los órdenes establecidos del sistema de la lengua ni ante otros órdenes o desórdenes de la realidad que recrea". La poesía de Gelman es vivaz, recorre muchos caminos, pero principalmente va al grano, no "se va por las ramas" podríamos decir, como en estos versos: "toda poesía es hostil al capitalismo/ puede volverse seca y dura pero no/ porque sea pobre sino/ para no contribuir a la riqueza oficial". O cuando expresa: "cada compañero tenía un pedazo de sol/ en el alma/ el corazón/ la memoria/ cada compañero tenía un pedazo de sol/ y de eso estoy hablando".
"Gesto mecánico" (Ediciones Cataclismo), es el primer libro de poemas de Karen Hermosilla Tobar, joven periodista que con sus columnas en diversos medios de comunicación, entre ellos Punto Final, El Ciudadano, El Mostrador, Clarín y The Clinic, provoca variados escozores entre los lectores. Utilizando un lenguaje directo y eficaz, expone sus ideas con agudeza e inteligencia. Generalmente la acompañan la vehemencia y un clamor de justicia, pues donde percibe que algo anda mal, allí está ella. Fustigando y azuzando las conciencias con su palabra. En cuanto al poemario, mantiene la línea discursiva de sus artículos en muchos aspectos, principalmente en la manera de enfrentar los sucesos e ideas. Diría que su eje central se percibe en los cambios de humor, o estados de ánimo que vamos encontrando a medida que avanza la lectura. En otras palabras, estados de vida, episodios cotidianos en sus aspectos más oscuros y radiantes, a veces casi simultáneos. Lo que demuestra que es un volumen escrito desde la vida misma. No es un poemario nacido de cierto estructuralismo mental -o lingüístico- que practican muchos poetas de su generación. Muchas veces el contenido es descarnado, en ocasiones casi brutal, para luego, en las dos o tres páginas siguientes pasar a la ternura como si nada. Es una poesía fuerte, pero con abundantes matices tiernos, muchas veces invisibles, no identificables a la primera lectura. Un ejemplo me parecen estos versos del poema "A un borracho rancio de Cuming o the tipical food": "Me acusó de calienta pichí/ me trató de pendeja estúpida/ de liberal al peo/ me comparó con neoyorkinas trepadoras de seriales del cable/ Mientras yo quería sus manos en mi cuerpo y menos pelea/ menos discurso de flujo y reflujos gubernativos/ Mientras yo penaba y sucumbo por su fragilidad/ por su hermosura de crío guacho/ y en sus ojos que dicen tanto me quedé pagando su infierno". Este fragmento, también define, de alguna manera, y a grandes rasgos, el lenguaje utilizado por Karen Hermosilla en su propuesta poética. Donde se manifiesta con términos extraídos del lenguaje culto y del lenguaje vulgarizado, una combinación que expresa la manera más común del hablar chilensis. Al hacerla poema, le resulta bien, sincera, natural. Por otro lado, en sus textos expresa una postura política clara y confrontacional a un sistema represor y malgastado. Karen Hermosilla juega con los conceptos de manera ingeniosa. Recorre sin miedo (¿O tal vez sí?) los vericuetos de la vida. Se expresa sin tapujos, se expone y atrinchera sin vacilar en sus respuestas, cual Kalamity Jane en el lejano oeste, con la diferencia que Karen lo hace con palabras, aunque muchas veces sus frases son verdaderos balazos. Me parece que Sergio Madrid Sielfeld, en el prólogo, define muy bien el carácter de esta poeta: "No estamos acostumbrados a una voz femenina tan bizarra y calentona, y al mismo tiempo tan política, como la que tenemos entre manos. Al pan, pan; y al vino, vino. Las palabrotas abundan, los idiotismos generacionales, la banalidad profunda de una vida cotidiana consumida por un servilismo inconsciente a un poder abstracto. La vida cotidiana, tal como la concibiera Guy Debord -autor sin duda presente en estas páginas-, colonizada por el espectáculo de nuestra época, una vida cotidiana subdesarrollada, en oposición a la posibilidad de subversión que ésta posee, en la medida que una "modificación consciente" de ella sería la manera más vívida y directa de transformar la realidad, la historia.". Gesto mecánico, es una especie de "la otra postal del puerto", la cotidiana, la que sufre día a día el rigor del neoliberalismo y las inclemencias de "los lados oscuros" de las almas abatidas por la noche. Se percibe una auto recriminación, las adolescencias vertiginosas, la santificación y desacralización del sexo, que es visto como una fuente de "placer perverso" en muchas imágenes, o con ribetes de "pudor-cínico" en otras, reflejo de una sociedad que se consume en sus hipocresías. El libro, también es un viaje inconcluso por caminos desconocidos y por conocer, o incluso caminos que jamás conoceremos, por mucho que recorramos sus huellas. El valor principal de Karen Hermosilla, es a mí entender, la franqueza que suma a su talento poético. No escatima ideas cuando escribe, a veces como un relámpago, otras como la serenidad de los cementerios, pero siempre con valentía, social y poética: "Veo moribunda/ escrito un obituario futurista con mi nombre/ Veo gravísima mi lecho/ abarrotado con árboles pintados de negro/ Colmando de olor a fenol/ Aquí el frío se ha vestido de luto/ y yo estoy tan contenta con irme yendo a ver el mar".
"Graves inconvenientes" (Ediciones Mosquito). De profesión antropólogo, Alberto Moreno nos entrega un poemario en el que recorre sus aprensiones sobre la vida diaria, de la que no está del todo conforme: "Existe un limitado número de desayunos compartidos/ antes del tedio/ hay una agotada cantidad de veces para hacer el amor/ con la misma persona". O estos versos "Allí donde nada parece ocurrir/ arde en lamas el corazón de u hombre/ su rostro anónimo/ una simple historia cotidiana". Moreno, en este poemario, de algún modo, representa la situación estresante y muchas veces sicótica por la que pasan muchos de los habitantes de las grandes urbes.
"[Guión]" (LOM Ediciones). Héctor Hernández Montecinos, nos presenta su obra poética escrita entre los años 2001 y 2003, en un volumen de más de doscientas cincuenta páginas. A modo de "un solo gran poema". [Guión] es parte de una trilogía denominada La Divina Revelación, donde la segunda entrega será [coma], que reúne el trabajo de Hernández escrito entre el 2004 y el 2006. La tercera parte se titula [y punto], y está escribiéndose. La propuesta de este autor, perteneciente a una generación de poetas que han venido publicando desde principios del 2000, posee una clara identidad estética, que lo diferencia de varios de sus pares, cuyas propuestas no se distinguen mucho unas de otras. Independiente de que se pueda compartir o no su estética y estructuras poéticas -en su totalidad- Hernández aporta al desarrollo de la poesía chilena de manera seria, demostrando trabajo, conocimiento, capacidad y crítica. Su obra no es una casualidad, cada paso está estudiado, elaborado con algún motivo central: "Los recuerdos son necesarios para olvidarlos/ y de ahí nace la escritura/ decir me acuerdo de ti es estar diciendo/ todo el día te olvido salvo en pequeños momentos/ La profundidad de la fascinación/ responde a la profundidad del deseo de escribir/ aunque a veces ese deseo llega al límite/ de que la obra no exista/ al menos dentro de otra ficción". Hernández, asume en su obra cuestionamientos de género, de injusticias sociales y políticas. No es ajeno a lo que sucede a su alrededor, aunque no lo manifieste en el lenguaje que generalmente se utiliza para la denuncia. También conoce muy bien donde está el sujeto y donde el predicado. No los confunde, como otros autores de su generación.
"Historia general de Chile" (Ed. Sudamericana). Alfredo Jocelyn-Holt, nos presenta el tercer tomo de su Historia General de Chile (Ed. Sudamericana), subtitulado: amos, señores y patricios. En su peculiar estilo, al igual que en los volúmenes anteriores, el historiador utiliza puntos de vistas novedosos para enfrentar nuestra historia. Jocelyn-Holt realiza un recorrido "histórico-espacial a fin de ubicar a Chile dentro de ejes cambiantes que tienen lugar en los siglos XVII y XVIII". Esto, a partir de su teoría que "la historia de Chile es la historia de su devenir espacial". Plantea el autor: "¿Qué son América y Chile si no espacios? Espacios que guardan relación y se proyectan desde distintos núcleos, no siempre los mismos. De ahí que en algunos momentos se los defina desde este continente. Otras veces, desde fuera, preferentemente, desde Europa.". Un ejemplo -afirma- es Histórica relación del reino de Chile (1646), del padre Alonso de Ovalle, escrito durante su estadía en Roma. El historiador da suma importancia a este libro para argumentar sus puntos de vista, así como en el tomo anterior se la dio a la Araucana de Ercilla. El libro se divide en tres capítulos más el epílogo: Splendor, Terra y Urbs. En cada uno de ellos se puede percibir la relación -cercana o lejana- de Chile con su entorno durante los siglos XVII y XVIII, una relación que además de espacios abarca conceptos más que fechas. Es la gracia de la historia de Jocelyn-Holt, que deja atrás la sumatoria de batallas, efemérides y dogmas historiográficos, para adentrase, por decirlo de alguna manera, en el espíritu cultural de la historia, en su sociología e identidad a partir de visiones ubicadas en espacios lejanos pero comunes, a pesar de que éstos, a primera vista, parecieran hablar idiomas distintos. En ese sentido, el rol del sujeto histórico es fundamental, para este caso representado por amos, señores y patricios, ubicados en el lado opuesto de los labradores, peones y proletarios de Gabriel Salazar, pero con puntos históricos coincidentes. Un contrapunto sumo interesante. Jocelyn-Holt nos habla de una elite, un solo grupo social alto que construye y estructura la sociedad, partiendo por controlar el agro como "amos", para luego convertirse en señores legítimos hasta devenir en lo que denomina "sujetos políticos patricios", presentes e influyentes hasta las penúltimas décadas del siglo XX. El presente tomo, puede leerse desde varios ángulos, cada uno con matices propios, pero relacionados con el mismo territorio. Territorio que es asumido muchas veces como algo utópico y precario. O como una noticia que se percibe a los lejos. Es el Chile visto por Jocelyn-Holt, un país quizá con demasiados sueños inconclusos relacionados con el pasado, a pesar de lo distante y ajeno que pueda parecernos el siglo XVII.
"Historia social de la danza en Chile" (Lom Ediciones). María José Cifuentes nos entrega visiones, escuelas y discursos 1940-1990 de la danza social en Chile. Dividido en tres capítulos: Reconstrucción histórica de la danza en Chile, Análisis histórico y La búsqueda de un lenguaje nacional. Cecilia Olivares nos explica: "no vemos únicamente un nuevo texto histórico; la obra en sí se advierte como el eslabón perdido que sale a la luz, como una instancia reflexiva que atiende la urgente necesidad de construir líneas argumentales para la formación y acreditación de una teoría sobre la danza en Chile".
"Hombre muerto" (Libros La Calabaza del Diablo) de Guillermo Riedemann, es el sexto libro del autor. Anteriormente había publicado bajo del seudónimo de Esteban Navarro: Poemas desde Chile, 1981; Para matar este tiempo, 1983; Mal de ojo, 1991; La manzana de oro, 1993 y Salto al vacío, 1998. Hoy recupera su nombre civil e inicia una "nueva etapa", que sin duda está marcada por la impronta de sus libros anteriores y un estilo reconocible. Riedemann, es -a mi entender- uno de los poetas más parejos de nuestro medio. Sin aspavientos ni intenciones de sentirse un escritor a la moda, logra transmitir sensibilidad y reflexión, con imágenes que resultan sumamente efectivas: "Las piedras grandes y sucias eran más/ Y conformaban el ejército de los malos/ Las lisas y pequeñas eran menos/ Pero eran el ejército de los buenos/ Combatían por conquistar una colina/ Que era un montón de tierra/ En el patio de la casa paterna/ Una tarde pasó una milicia de locos/ Corriendo detrás de algo sin importancia/ Se devolvieron a observar la desigual batalla/ Dispararon sus risas cargadas de burla/ Y el niño cayó muerto a los pies de la colina". En otros textos se percibe la ironía, cierto recelo por el futuro y la duda de dudar si todo tiempo pasado fue mejor. La poesía de Riedemann juega un papel cuestionador permanentemente, es el caso de la reiteración del concepto de "poesía menor" o "versos menores", como una especie de estimulante que requiere la reiteración de una respuesta a gusto. También existe, de alguna manera, una crítica a su generación, en el sentido de qué quisimos ser y qué somos hoy. Hombre muerto, tiene muchas esquinas para explorar, comenzando por la "muerte poética" del propio Esteban Navarro, personaje irreverente y comprometido, niño y adulto, esplendor y tinieblas. Un poeta que se reconoce en su oficio: "Según el reloj desde este segundo/ Tengo cincuenta y lloro/ Como antes de aprender a hablar". Riedemann, si bien tiene la impronta de los poetas del sur -nació en Reumén- y carga sobre sus hombros, lluvias y evocaciones desde paisajes rurales, muchos de ellos idílicos, es también un poeta profundamente urbano, pero no a la manera del poeta o bohemio "maldito", sino que a la manera de la gente común y corriente, aquella que sobrevive con la sencillez de la ilusión diaria y un afecto por las cosas simples. En los textos, la ciudad emerge como una necesidad y obligación a la vez, muchas veces de manera velada. Algunos poemas tienen orientación de epigramas, resultando acertados en el conjunto del libro, como el siguiente: "Si escribo un poema para ti/ Piensas que es para otra/ Si escribo un poema para nadie/ Piensas que es para otra/ Si escribo un poema para otra/ Te gusta como si fuera para ti". Hombre muerto, es evocación y futuro, donde el presente se manifiesta como una etapa incierta con respecto a la cotidianidad: "Con la cabeza entre los hombros/ Y los ojos hundidos en el suelo/ Eres invisible a pesar de la última sombra/ Antes del odiado amanecer/ Es imposible encontrar el rumbo/ Ya no el camino hacia una casa/ Que decidió apagar todas las luces". La poesía de Guillermo Riedemann respira franqueza, se eleva y mantiene su nivel. No apaga las luces, por el contrario, golpea con su luz, extendiéndose desde esquinas y lugares que el poeta no cesa de asumir en su condición de creador. En Riedemann, el lenguaje, el sentido social y la coherencia, conforman un valioso aporte, que demuestra que sin manejos pirotécnicos en el uso de la palabra, se puede ser un gran poeta.
"Huellas dactilares" (Caligrama). Simón Fierro nos entrega un poemario divido en dos partes: Acerca de la existencia y Acerca de la emoción. La primera marcada por la nostalgia y las huellas de vivencias que parecieran perdurar: "Hay cosas que se marcan/ como un surco en la memoria" (...) "mientras sigue tambaleando/ la existencia como un trompo". En la segunda surge el amor, la necesidad de hablar al ser amado y compartir anhelos y pesares lejos de la soledad: "Propongo simplemente/ que hagamos esta historia/ pintando una promesa/ de sueños compartidos".
"Identidad y nación entre dos siglos" (LOM Ediciones). La historiadora Bárbara Silva, bajo el subtítulo de "Patria Vieja, Centenario, Bicentenario", nos entrega una visión de país desde la indagación de su identidad, con una perspectiva crítica. Dan cuenta de esto, cinco capítulos de interés con temas como "El discurso en la elite", "Símbolos para el pueblo", "Entre globalización y conmemoración". La identidad de un pueblo como el chileno es algo para un largo debate, pues su condición es bastante variable de acuerdo a las épocas de nuestra historia. Y este libro muestra una arista de ese debate. Hoy, cuando tenemos a las puertas el Bicentenario el tema se pone de moda y lo serio sería entender que la identidad de una nación no puede ser ajena a un desarrollo masivo y no solamente para beneficiar a una elite.
"Imágenes del rito" (Mosquito Comunicaciones) de César Millahueique, es un poemario que viene a ratificar el sentido que la obra de este autor nos venía manifestando en publicaciones anteriores, como por ejemplo, Oratorio al señor de Pucatrihue (Mosquito Comunicaciones, 2004): Un fuerte compromiso con sus raíces y las luchas sociales, donde la memoria juega un papel fundamental: "Caminó por esos barrios, vio a los amigos de infancia/ envejecidos a trago lento, les acarició el rostro y luego aulló/ como el quiltro que era" (...) "El dolor lo llevamos tatuado en la piel, caminamos ahora/ con esos presagios hacia la aldea perdida, hacia la casa de la infancia./ Esos helicópteros vienen de vuelta, han tirado su carga en el mar/ cubren el horizonte y pasan sobre el techo de los caseríos./ Los ve, les sigue de reojo". El poeta nos habla de una época cercana en la historia, pero que es necesario mantener viva en la memoria colectiva, una época marcada por el crimen y la persecución pero sesgada por la historia oficial o simplemente omitida; también manipulada, de la misma manera que los hechos violentos que siguen afectando a los pueblos originarios. Millahuieque nos entrega su trabajo desde una apuesta literaria marcada, principalmente, por la expresión narrativa, lo que no significa que no desarrolle su magnitud poética; por el contrario, el autor se asiste de bien logradas imágenes: "Ese hombre camina./ Piensa en la lluvia, en otra ciudad." (...) "Todos miran en la tarde del parque./ Se alejan./ La silueta del hombre se queda en la tarde cubierta de diarios". La poesía puede ser prosa o verso, lo que importa es la capacidad de la imagen, analogía o metáfora para expresar un sentimiento o una situación, así como la capacidad para encontrar las mejores variables del lenguaje. En este volumen el rito forma parte de una cultura que se niega a perecer en un mundo donde lo originario pretende ser reemplazado por lo pintoresco. El rito es el arma para sobrevivir y mantener viva la llama de los ancestros: "Nuestro Chaman/ elevó el tono y nos dijo, los cuatro abuelos están aquí, ellos/ han venido a señalar el camino". Camino que, en este libro, es en lo fundamental el reencuentro con los difuntos, aquellos que partieron entre la cuchillada del invasor y la metralla de los militares, una historia cuyas cicatrices perduran: "Se incorporó a las ánimas y marchó junto a los difuntos/ mascullando entre flores secas, en esas piedras, en esas cruces/ de caminos polvorientos, en esas bermas sin señales./ Antes de caer lapidado imaginó esos labios, cayendo en el/ mar, entonces pudo recordar una copa vaciándose al fondo/ de la boca..." (...) "Esos jinetes bajo el otoño buscan a la novia que se anuncia/ en el canto de las aves que se consumen". Los muertos y quienes los buscan se transforman en el poema en una sola imagen que permanece en la memoria, que insiste en no olvidar, en no cesar una búsqueda que al llegar a la meta será justicia y esperanza. Llama la atención una analogía que se construye a partir de la unidad de sucesos distantes, la resistencia de los mapuche y la defensa de la Moneda: "Los wekufes han bajado por estas calles, han cabalgado hacia/ estas riveras, han prendido fuego a la ciudad marrichiweu le/ gritan desde la Casa de Gobierno y el General Palacios dispara hacia el último combatiente, al mapuche de Boroa que/ cae tendido con la vista fija en los Honken Hanters que aletean/ sobre aquellos cielos./ Al cerro Pindahue se imagina subiendo./ Allí los asediaremos una vez más -dice en su agonía-". Millahueique acierta con estas Imágenes del Rito, reflexiona y razona con la conciencia y el corazón, nos convoca y nos dice que la última palabra no está dicha, que la batalla y la esperanza siguen flameando en la memoria.
"Informe Final, memorias de un editor" (Editorial Catalonia), de Carlos Orellana, es un notable aporte para profundizar en el conocimiento de la historia editorial chilena de los últimos cincuenta años. Entrega, al mismo tiempo, valiosa información cultural y social desde un punto de vista de Izquierda, ya que el autor fue por muchos años militante comunista, orientación que asume y, en lo fundamental, sigue considerando acertada. El autor nos entrega anécdotas y semblanzas de los escritores con los que le tocó tratar en las editoriales Universitaria y Planeta, principalmente. Lo mismo ocurre con otros personajes ligados a la política, al periodismo y a la crítica literaria. El libro está escrito con una prosa amena y una transparencia de sentimientos que se percibe, aunque se pueda estar en desacuerdo en algunos juicios que entrega sobre determinados escritores. En todo caso, ningún libro de memorias está exento de subjetividades, omisiones y juicios de valor no compartidos por la totalidad de los lectores. En el caso de "informe final", muchas de las evocaciones de los escritores contienen más bien un humor sano al describirlos, que alguna intención de chismorreo. Hay que señalar que esta obra fue ganadora del Premio Escritura de la Memoria 2007, que otorga el Consejo Nacional del Libro y la Lectura. Carlos Orellana nace en Guatemala en 1928 y viaja a Chile en 1940 junto a su familia. Estudia en la Universidad de Chile, graduándose de profesor de Castellano. Posteriormente, y por los motivos que cuenta en su Informe final, termina trabajando como editor, labor en la que ha tenido un sobresaliente desempeño. En ese sentido, Orellana es un testigo privilegiado del desarrollo editorial chileno, además de haber llegado a ser editor de empresas del libro tan influyentes como Universitaria y Planeta. Durante el exilio ejerció como editor de la revista Araucaria, que fue una especie de voz cultural del exilio, publicada en Francia y España entre 1978 y 1989. También participó en la revista Aurora, siendo secretario de redacción en su segunda época, cuando era director Volodia Teitelboim. Es interesante el panorama que entrega el autor acerca del cambio que se va produciendo en el trabajo editorial, ligado al cambio en la industria del libro. En la medida que pasan los años los criterios cambian de manera drástica. De una época, donde primaba, en la industria del libro, la publicación de los escritores nacionales cuya temática enfrentaba los distintos temas nacionales, se pasa a una época donde priman los criterios del Best Seller. Libros de temas en su mayoría intrascendentes, livianos, de fácil lectura, pero vendibles rápidamente, inundan hoy el mercado. Del libro de Orellana se pueden sacar muchas conclusiones, relacionadas con la edición de libros, la llamada Nueva Narrativa, la enorme influencia del Partido Comunista en el campo de la cultura en sus tiempos de esplendor, y sobre todo, a mi entender, en la entrega -sin medias tintas- de un hombre a su oficio, en este caso el de Editor. La fascinación de un hombre, por dar a conocer a cientos, lo que otro ser humano escribe, es un esfuerzo mayor dentro del campo del conocimiento. A mi modo de ver, es ése el gran logro de Carlos Orellana, haber podido conquistar lectores para sus escritores. No importa la cantidad, lo que vale es el esfuerzo, el tesón por un oficio muchas de muchas veces ingrato y expuesto a acusaciones de todo tipo cuando se rechaza un manuscrito. Orellana, puede decirse, sale airoso en su esfuerzo, lo testimonian los libros y revistas que logró editar, y que hoy constituyen un patrimonio cultural y literario inestimable.
"Krassnoff, arrastrado por su destino" (Editorial Catalonia), se titula el libro de Mónica Echeverría Yañez. Un relato sobre la vida del brigadier de ejército Miguel Krassnoff Martchenko, mientras sirvió en la DINA como uno de los torturadores más brutales del régimen de Pinochet. Encargado de la persecución de los militantes del MIR tras el golpe militar de 1973, el entonces capitán, se convirtió en uno de los colaboradores favoritos de Manuel Contreras para ejercer la represión y la tortura contra quienes llamaban "el enemigo interno" o "la mierda marxista". Echeverría, comienza su narración indagando en los antepasados de Krassnoff, en la rusia zarista. Pues en su análisis, la personalidad de Krassnoff, y su comportamiento como agente represor, está ligado inevitablemente al destino de su abuelo y padre, ajusticiados por el ejército soviético una vez finalizada la segunda guerra mundial. Su abuelo, Piotr Krassnoff, fue atamán de los cosacos y luchó contra el ejército rojo comandado por León Trotsky, pero fue derrotado por éste, pasándose, el general zarista, al lado de los alemanes para luchar contra el régimen comunista de la Unión Soviética. Su anticomunismo y antisemitismo fue heredado por Miguel, que llegó a Chile como refugiado junto a su madre Dhyna Martchenko, cuyo nombre pareciera una ironía del destino. El volumen, nos muestra a través de la historia de Krassnoff, una parte de nuestra historia signada por la infamia, la mentira y la traición. Nos enseña la doble cara de los integrantes de la DINA, donde Kassnoff es el prototipo de los torturadores. También nos da a conocer la doble vida que éstos llevaban: la vida en familia y la vida como agentes represores. En el libro se reproducen crudos testimonios de militantes de izquierda detenidos por el equipo de Krassnoff, que además tenía entre sus integrantes al desalmado Osvaldo "Guatón" Romo, Basclay Zapata y Moren Brito, militares brutales y diabólicos. Los testimonios son crudos e impactantes. Por otro lado, entrega antecedentes acerca de la relación entre la DINA, la masonería y algunos periodistas, cómplices de las tropelías de los agentes. Libros como este, sirven como complemento de la memoria de los chilenos que vivieron la prisión y la tortura y lograron sobrevivir. También es una voz de alerta para avisarnos que en Chile, si bien se ha juzgado a militares por ejecuciones y desaparecimiento de personas, docenas de torturadores y colaboradores anónimos permanecen impunes y las fuerza armadas se niegan a entregan sus nombres. Algo dañino y peligroso para la sociedad, pues demuestra que los poderes fácticos todavía son poderosos. No basta sólo la verdad, también hace falta la justicia. Los torturadores deben ser juzgados.
"La bestia" (RIL Editores). Cuentos fantásticos de Manuel Pout, un género que en Chile comienza a tomar vuelo. Trece relatos conforman el volumen. Los cuentos son de temática variada y no siempre se logra percibir el trasfondo del relato. Los presentadores dicen que en el universo literario del autor "las cosas nunca son lo que parecen y, escondida detrás de algún hecho cotidiano, está alguna de las formas de la 'bestia'. En un cautiverio inexplicable o en eso tan extraño que acecha a la vuelta de la esquina".
"La
conquista del aire" (Ed. Cuarto Propio). Alexandra Domínguez,
reúne en este volumen dos libros originalmente editados y premiados
en España. El primero es el que da el título a esta publicación
y el segundo lleva por nombre Poemas para llevar en el bolsillo. Lo que los
une, principalmente, en su propuesta, son acercamientos a otros autores, panorámicas
geográficas y evocaciones de algunas lecturas de la autora: "Todo
lo que es probable es también insignificante,/ el cabezal de la cama
donde no durmió Rilke en Génova/ es insignificante,/ la almohada
de barro y el arcón de tablas donde está Pessoa,/ el mascarón
de proa que abrió el armario de los mares a Neruda", es un ejemplo
de esta constante. Domínguez, dialoga permanentemente con los personajes
literarios, históricos y de su propio ámbito, que va incorporando
en los poemas, recorriendo con ellos diferentes paisajes del mundo. Este dialogo
a veces parece un homenaje necesario, a veces una interacción literaria,
y otras una manifestación no siempre perceptible en su intención.
Respecto al lenguaje, Domínguez, realiza una elaboración estructural
intelectualizada más que sanguínea, con un dominio que demuestra
bastante oficio. Una muestra de esta afirmación es el poema dedicado
a Ramón Riquelme, el poeta de Quinchamalí.
"La cultura de la muerte en Chiloé" (Ril Editores). Obra de Marco Antonio León, donde hace un recorrido por los espacios sagrados, iglesias y cementerios de Chiloé, donde debido, en parte, a su aislamiento insular, se ha desarrollado una cultura popular y territorial riquísima. En palabras del autor: "A lo largo de este texto, los lectores podrán comprobar cómo la vida y la muerte se entrelazan con la cultura local" (...) "La celebración de velorios y funerales, de novenarios, misas de aniversario y de las prácticas que se suscitan en los cementerios, entre otras, así lo confirman".
"La enorme trompa de C-5" (Ediciones del Leopardo) de Amado Láscar, es un poemario que se inserta dentro de nuestra historia más trágica, como es el golpe de estado de 1973 y sus consecuencias, pero con un discurso poético distinto al que estamos acostumbrados en la poesía que ha tratado este tema. La propuesta de Láscar es bastante peculiar, pues el hablante emerge desde el seno de una clase opuesta a la Unidad Popular, pero donde también existían las contradicciones internas: "La mañana de ese primero 11 de septiembre/ no pude despertarlos/ volvieron con Radio Magallanes/ que se escuchaba desde el cuarto de los trastos./ Mi madre enruidada en su sollozo,/ mi padre feliz, bailando tango solo,/ Allende hablaba con las grandes Alamedas". Referente al título y otros pormenores, nos explica Amanda Nolacea Harris en el prólogo "La enorme trompa del C5 retrata la juventud chilena interrumpida por la penetración hemisférica de los Estados Unidos, subrayando siempre el falocentrismo del imperio concretizado en la metáfora del título" (...) "El racismo y clasismo que llena los aviones de sus fuerzas armadas de negros y latinos (poema uno), llega a Latinoamérica a través de la tecnología militar, los misioneros mormones, Batman y Walt Disney. El sexismo, el consumismo y la objetivización de las mujeres aumentan en forma inversa a la desintegración de la cultura local". El autor penetra en los trastornos de una juventud que se ve de pronto enfrentada a la total desintegración un mundo que se anunciaba auspicioso, en su relato se evocan los campos de tortura, el uso de los estadios como cárceles, las intervenciones en los colegios, las drogas y la música estridente, las fiestas de toque a toque y sus escenarios en una juventud que se evaporaba en la inconsciencia y donde Láscar asume diversos personajes: "En las fiestas de toque a toque con mis amigos de Patria y Libertad/ fornicábamos detrás de los sillones./ Las muchachas de buena raza/ abrían sus albas piernas al son de lejanísimos disparos./ Con la mañana tomaban sus Austin Mini, sus Fiats 125, sus Ford Falcon/ o sus procéricos padres venían a llevárselas al cayo". Una propuesta poética interesante y con fuerza para no perder la memoria y mantener viva la llama de la historia, aquella que muchos pretenden que olvidemos para siempre.
"La globalización por dentro" (Editorial Catalonia). Raúl Allard, abogado, académico y ex rector de la Universidad Católica de Valparaíso, recorre en este libro, subtitulado El Estado-Nación y los actores transnacionales, las diferentes aristas de la globalización y sus consecuencias en la sociedad. Once capítulos dan vida al libro, analizando situaciones como el Estado-Nación, integración, factores económicos, etcétera. Se anuncia en la presentación: "Los Estado-naciones en la actualidad -con el trasfondo de la globalización de los intercambios en mercados mundiales y la crisis financiera del 2008- se vincula entre sí y con organismos intergubernamentales, y coexisten e interactúan con miles de actores transnacionales: empresas multinacionales como conductos de la inversión extranjera directa, organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil internacional".
"La iniciación" (Ed. Mosquito). Poco a poco el género policial criollo ha ido captando más adeptos en nuestro país. Y no son pocos los escritores que hoy en día incursionan en él. Es el caso de Helios Murialdo, que nos entrega una novela centrada en la muerte de un estudiante universitario en extrañas circunstancias. El escenario es la zona de Curicó, y en palabras de Ramón Díaz Eterovic, Murialdo, a través de la narración de un crimen "desarrolla una acertada radiografía de la sociedad chilena, en la que germina la intolerancia, la división de clases y la expresión soterrada de enclaves totalitarios que pretenden ordenar al sociedad a su antojo. La iniciación aporta dos nuevos detectives a la narrativa policial chilena, con personalidades atractivas y bien definidas". Ahora, si bien la novela está escrita en forma correcta, existen algunos pasajes en que los diálogos se perciben un tanto forzados, lo que los hace caer tal vez en pequeñas obviedades. Aunque que esto no quita fuerza al equilibrio y motivos generales de la narración.
"La Moneda" (Mago Editores). Reedición del poema central del libro con que Hernán Miranda Casanova ganó en 1976 el premio Casa de las Américas. Un texto que recrea pasajes y motivaciones a partir del palacio de gobierno donde encontró la muerte el presidente Allende. Recordemos que Miranda trabajó en el equipo de prensa de La Moneda. Uno de las partes centrales del poema, es la recreación poética que el autor hace de las últimas palabras del presidente: "Hermanos, esto les digo:/ Yo no voy a renunciar./ No renunciaré, repito." (…) "No es en vano el sacrificio" (…) "Ah generales traidores,/ Es falso que hayan vencido/ Horas y horas disparando/ Contra un palacio vacío".
"La ley del gallinero" (LOM Ediciones). Novela de Jorge Guzmán, ganadora del Premio Municipal de Novela. En esta obra histórica, Guzmán toma como personaje central a don Diego Portales, su vida y obra. El relato comienza con el asesinato de Portales y luego viene la narración de su vida pública y privada, la puesta en escena de sus logros y fracasos. En una novela de estas características, lo importante es hacer creíble al personaje, sobre todo si se trata de alguien de la importancia de Portales en los inicios de la construcción de nuestra República. Guzmán logra muy bien la caracterización, desacralizando además al protagonista y poniéndolo en una dimensión justa. Lo mismo sucede con los demás personajes, de gran influencia en nuestra historia, como por ejemplo el general Ramón Freire. Como destacan los editores, ésta "es más que la descripción de la historia del país. Como lo sugiere su título, apunta a una estructura de poder vigente en cualquier comunidad del mundo en cualquier tiempo". La ley del gallinero es una novela sólida, que involucra aspectos relevantes, tanto desde el punto de vista de su escritura como de la temática. Guzmán da cuenta de su oficio y prolijidad en cuanto a los antecedentes históricos que entrega. Demostrando, por otro lado, que la novela histórica en Chile tiene aún mucho que decir.
"La ojiva" (Mantra Editorial). Eduardo Barahona, nos entrega su segundo libro. Un texto de largo aliento, casi trescientas cincuenta páginas, que pueden leerse como varios poemas o un solo texto. Posee esa peculiaridad, por lo menos en mi opinión. La propuesta es arriesgada en su estructura, pues una narración poetizada demasiado larga, debe encontrar los derroteros justos para poder mantenerse en el tiempo. De lo contrario suele caer en repeticiones de ideas y cierta confusión en la trama. Extender por extender no tiene sentido. Pero no es el caso de La ojiva, aquí encontramos una propuesta que logra mantener el ritmo y las ideas fluyen, aunque por momentos parecieran dispersarse dentro de un mundo onírico, al cual el autor acude constantemente. Los personajes centrales son Erasmo, Uttel, Conte, Luci Salgado, Ira, un curioso ser. Éstos se van relacionando de manera vertiginosa, traumática, hermafrodita, llenos de dudas, deambulan por extrañas metamorfosis, que parecen arrollarse dentro de una ojiva que se acerca a una especie de Apocalipsis no bien definida. Un elemento central, que destaca por su presencia intensa a lo largo de la obra, es el sexo sin género tradicional, u homosexual si se quiere. Descrito por momentos, casi con brutalidad para una sociedad latamente conservadora e hipócrita. Por otro lado, el texto no es ajeno al mundo social desde el punto de vista de una generación aparentemente desmovilizada políticamente, y a la que pertenece el autor. Un autor que divaga y enfrenta con crudeza la propia crudeza de la marginación, de la pobreza, de los traumas y todo lo que se le aparece en su voraginoso camino. Eduardo Barahona no escatima recursos para construir esta ojiva -que merece varias lecturas- y hacerla estallar en el extenso texto que ha creado: "el recorrido va complicándose/ me voy perdiendo plácidamente en los rincones de mi cabeza/ y esta tierra va quejándose al removerla/ y nos sujetamos con el cordón umbilical enraizado del ombligo/ y tiramos y tiramos/ y estamos por poco de caer en el semblante distendido/ de nuestra apatía...".
"La oscura memoria de las armas" (LOM Ediciones), se titula la última novela de Ramón Díaz Eterovic, con la cual el narrador llega al volumen número doce de su saga sobre el inspector Heredia. En esta ocasión, la trama se centra en la aclaración del asesinato de Germán Reyes, un sobreviviente de la dictadura y activista de los derechos humanos, muerto en extrañas circunstancias. Heredia toma el caso a petición Virginia, hermana de la víctima. La investigación lo lleva a indagar en nuestra historia más oscura: los sangrientos años de la dictadura. Díaz Eterovic, mantiene en esta novela los elementos claves de sus narraciones, la ciudad y sus personajes populares, sus amigos y barrios, la marginalidad y la memoria, fundamentalmente la memoria. No es difícil reconocerse, de algún modo, en las historias de este autor. El Chile actual y el pasado están presentes de manera real, creíble, cotidiana y sincera, sin prejuicios. Mientras Heredia va investigando la muerte de Reyes, nos va presentando los sinsabores de un país inconcluso, incapaz de resolver muchos de los traumas que le heredó la tiranía militar. De hecho, la víctima es parte del movimiento denominado FUNA, creado ante la imposibilidad de encontrar justicia para los crímenes de los torturadores, principalmente, tras el advenimiento de la democracia pactada: si no hay justicia, hay funa. Ramón Díaz Eterovic, es un eficiente retratista de nuestra época, un narrador sin aspavientos, pero diestro en el oficio, heredero actualizado de la novela social chilena. Su mayor mérito es ser universal desde nuestra propia identidad. Escribe asumiéndose como uno más entre todos sus personajes. Sus novelas son un valioso testimonio histórico del Chile post dictadura.
"La oscura vida radiante" (LOM Ediciones). Reedición de la cuarta entrega de Manuel Rojas de la tetralogía protagonizada por Aniceto Hevia, que se inició con Hijo de ladrón (1951), continuando con Mejor que el vino (1958) y Sombras contra el muro (1964). La primera edición fue publicada en 1971, sólo dos años antes de la muerte del escritor. La trama de La oscura vida radiante, se desarrolla, teniendo como paisajes de fondo, los barrios marginales de ciudades como Santiago y Valparaíso. Sus personajes son seres que buscan diariamente el sustento, involucrándose en episodios delictuales, tramposos, prostibularios y políticos, donde finalmente cada uno debe asumir sus miserias, vidas y muertes, no siempre de la manera que desearan. La obra va precedida de un epígrafe de José Martí, y los editores se refieren a ella explicando que "nos encontramos con un Aniceto maduro, aunque muy joven todavía", que "luego de múltiples experiencias e infinitas conversaciones con sus compañeros de viaje, termina por consolidarse su formación autodidacta: se hace presente entonces el joven anarquista, poeta ingenuo, nómada del bajo pueblo, que se enorgullece de lograr, al fin, un oficio que parece llenar sus expectativas: 'Obrero gráfico, hermosas palabras'".
"Lecturas de poesía" (MAGO Editores). Antología que recoge las voces de dieciséis poetas nacionales: Amanda Durán, Pavella Coppola, Hernán Miranda, Horacio Eloy, Carmen Berenguer, Raúl Zurita, Salvador Gaete, Julio Espinosa Guerra, Sergio Rodríguez Saavedra, José María Memet, Domingo Díaz, Sergio Ojeda Barias, Jesús Sepúlveda, Gladys González, Víctor Hugo Díaz y Héctor Hernández Montecinos. El volumen nace gracias a la iniciativa de librería Onomatopeya, dedicada exclusivamente a la poesía y que organizó el ciclo de lecturas poéticas 2007-2008. Los antologados son justamente los poetas que leyeron durante el ciclo, abarcando a varias generaciones y estilos, por lo que la muestra resulta -dentro de sus parámetros- un panorama bastante fidedigno de nuestra poesía contemporánea. Por otro lado, está la apuesta por la poesía y el riesgo comercial que afronta Onomatopeya, pues todos sabemos que la poesía no es en este "país de poetas" un bien de consumo masivo. Aún así, Máximo G. Sáez y Francisca Salinas S., gestores de la idea, asumen el riesgo de dedicar una librería sólo a la poesía. Acción elogiable y necesaria. Respecto a los textos, además de los que leyeron los autores en cada ciclo, se incorporaron algunos otros. Ellos, dan cuenta, prácticamente, del Chile de los últimos treinta años, entregándonos, en lo esencial, pormenores de una sociedad traumada por su historia y que aún no asume completamente sus espacios de libertad. Los poemas son de gran nivel y demuestran el oficio, seriedad y compromiso poético de los antologados.
"La prisionera" (Ed. Alfaguara), obra ganadora del premio Consejo Nacional del Libro en la categoría cuentos inéditos, es la primera publicación de Carlos Franz en este género. Ocho relatos dan vida al volumen, todos ambientados en el pueblo de Pampa Hundida en nuestro desierto nortino. Anteriormente, Franz había situado su novela El desierto, también en estos parajes, que al parecer lo cautivan desde muchos ángulos. Y Puerto Hundido vendría a ser una especie de antítesis del Puerto Peregrino de Óscar Barrientos Bradasic, situado en el extremo sur del sur de Chile. Algo llama a los escritores a fundar pueblos en lugares de climas extremos. Los relatos, son situaciones de vida de los distintos habitantes de este pueblo remoto, por lo que algunos de ellos son mencionados en más de algún cuento, como es el caso del Dr. Montañés, por ejemplo. Historias bien escritas, con finales abiertos en algunos casos, aunque no siempre claras las posibilidades, como, a mi parecer, sucede en "El desierto florido". Algunos textos son curiosos y marcan cierta novedad: "El último rito". Otros son quizá más obvios: "La vara". Franz nos muestra un mundo que nos llama a conocer su geografía extrema, donde los personajes se mimetizan con los parajes desolados, se habitúan o los sufren sin más opción. El autor se maneja bien en las ideas y las expone con un estilo bien trabajado y ameno. No pierde el tiempo en pormenores, va al grano relativamente rápido.
"Las edades del laberinto" (Puerta de Sol Ediciones). Primer volumen personal de César Cabello, antes había sido incluido en varias antologías. Compartimos el juicio de Grínor Rojo, cuando dice, en el prólogo, que la poesía de Cabello en su raíz "es el horror al horror, esto es, el deseo de sacarle el cuerpo a una realidad individual y general que nosotros sus lectores entrevemos durísima, y lo hace con la ayuda de la cultura, la imaginación y el lenguaje". Yo agregaría: no sacarle el cuerpo en el sentido de evitar el enfrentamiento con la realidad, sino que por el contrario, enfrentarla con las armas de la palabra y el conocimiento, en una especie de catarsis: "Una vieja farola cuelga de las patas de los animales/ y un negro adivino canta/ las huesas que sostienen/ la sangre y el dolor/ El misterio yace ahí/ perdido en la ceniza/ En dos águilas que humean/ el ánima y los bosques...". Versos de esta intencionalidad recorren el libro. Cabello maneja bien el lenguaje en su propuesta, bordeando cierto barroquismo. Existe, a mi entender, cierta tendencia a sembrar sombras, por decirlo de algún modo. También existe tendencia a destacar la relación hombre animal, en el sentido de algunas características que pueden entenderse quizá comunes. En cuanto al sujeto social, está siempre presente, de distintas maneras, incluso en los poemas que pudieran interpretarse como más crípticos: "A la sombra de los sauces lo sentaron/ en el fondo de la tierra le hundieron la piedad". Más que interesante recorrer estas ciudades "inventadas" y países "nocturnos" al que nos invita César Cabello.
"Libreta de familia" (Ed. Cuarto Propio). Primera novela de Pía González Suau, de profesión artista visual y docente. La novela se sitúa en el Chile bajo dictadura, en un ambiente turbio y peligroso. La trama involucra a una pareja que desde la cotidianidad, mezclada con la contingencia política, arma su vida. Es el fragmento de la historia de un período que no ha sido tratado del todo en la narrativa chilena, o quizás con la continuidad que se supone debería ser. El lenguaje utilizado por Pía González es sin aspavientos, cotidiano, cercano a la gente. Lo que hace más ameno el relato. Libreta de familia es también un intento por rescatar tiempos pasados, no como insistencia sobre una herida abierta, sino como una manera de mostrar una experiencia de la cual todavía debemos sacar muchas conclusiones.
"Lobo" (Lom Ediciones). Poemario de Tomás Harris, poeta de reconocida trayectoria en el medio nacional. Lobo se desarrolla en una escenografía gótica, con una serie de mezclas relacionadas con los ensueños y leyendas. De muchas maneras es un libro provocador, lleno de imágenes orientadas, en su subjetividad, a la profanación de los prejuicios y pacatería: "Oriné alambradas./ Un lobo debe demarcar su territorio./ Por aquí no pasarán los sicarios ni las putas./ El aroma de mi orín espantará a las casta monjas,/ pero atraerá a las muchachas impúberes a mi feudo". En la obra también se percibe la urbanidad y los problemas cotidianos de una sociedad que sin serlo aún conserva mucho de medieval, asunto que el libro contiene en sus paisajes. Respecto al lenguaje poético, habría que decir que en algunos versos decae con respeto a las intenciones que se insinúan.
"Los cantos ocultos" (LOM Ediciones). Antología de poesía indígena latinoamericana que se publica gracias a la compilación realizada por el poeta Jaime Huenún Villa. La idea surgió a partir del Encuentro Latinoamericano de Poetas Indígenas, realizado en Chile durante el año 2007. Treinta y tres poetas de diez países, comparten estas páginas, en una edición bilingüe, que enriquece la publicación. La poesía no llega a América gracias a la invasión española, como muchos pudieran pensar, los pueblos originarios la habían cultivado y desarrollado, siglos antes de la llegada de Colón. Este volumen es parte de esa memoria que no debemos extraviar. Los autores pertenecen a Chile, Argentina, Perú, Ecuador, México, Colombia, Guatemala, Nicaragua, Paraguay y Brasil, representando las culturas Mapuche, Aymara, Quechua, Maya, Zapoteca, Wayuu, Chontal, Guaraní y Desana. A medida que nos adentramos en la lectura, se nos presentan paisajes y ritmos cuyas raíces están en la tierra y su relación directa con el habitante, no como una relación meramente formal o casual, sino como un complemento de vida, de arraigo y espiritualidad, lo mismo sucede con la flora y fauna que comparten el habitad. Estas características son de alguna manera la columna central de la antología. Un ejemplo es este poema del poeta de Chiapas, Mario Nandayapa: "Todos los niños/ un domingo/ después de agosto/ en un árbol seco/ amarramos hojas/ y globos blancos/ con los cordones/ de nuestros zapatos/ para que el árbol/ del parque de mi pueblo/ fuera esa estrella".
"Los ciclos del silencio" (Ediciones Escaparate). Poemario del médico y poeta radicado en Concepción, Jorge Bralic. Un texto donde predomina un sentimiento de transparencia y esperanza ante la vida y la naturaleza: "Una mariposa/ revolotea/ enredando/ mis pasos./ Un colobrí/ se alimenta/ de mis sueños". Por otro lado, encontramos la expresión del amor con gran hondura, lo mismo que la búsqueda de justicia social: "Aquí todos caben, menos los soberbios:/ están por todas partes con sus caras estiradas:/ esperan tu cansancio en una esquina:/ los ladrones de sombras".
"Los dieciséis placeres" (Ed. Catalonia). Novela de Robert Hellenga traducida y presentada por Pierre Jacomet, subtitulada "Erotismo y misterio en el claustro". La novela se presenta con bastantes pergaminos y traducciones a varios idiomas, incluido el japonés. El The New Yorker ha dicho "Asombra la intensidad con que nos preocupamos por lo que le pasa a esta joven (la protagonista), y no sólo en los asuntos obvios de amor y dinero". Pero la verdad es que las expectativas iniciales de la novela, en la medida que se avanza en la lectura, no logran un desarrollo más allá de una historia bastante simple.
"Los Mapuche ante la justicia", la criminalización de la protesta indígena en Chile (Lom Ediciones), de Eduardo Mella, es un libro necesario para entender muchas de las injusticias que hoy sufre el pueblo mapuche por parte de un Estado, que más allá de su discurso de buenas intenciones, no tiene real interés en abordar la problemática mapuche seriamente. Mella comienza entregando antecedentes desde los orígenes del Estado chileno hasta 1989, donde explica los comienzos del conflicto y su desarrollo histórico. Entera al lector de la ocupación militar de la Araucanía y el despojo de las tierras. También de la relación de los mapuche con la Reforma Agraria y la posterior represión de la dictadura. Más adelante se refiere a las reivindicaciones territoriales y a las comunidades Tricauco, San ramón y Chequenco, a la expansión forestal, a los conflictos de fines de los noventa, al asesinato de Alex Lemún y sobre todo al proceso de criminalización de la protesta social mapuche de los últimos años. Al encarcelamiento de los dirigentes de las comunidades y la militarización del territorio. Finalizando con un capítulo dedicado a la desmovilización de comunidades mapuche. Mella entrega bastantes antecedentes sobre los procesos judiciales, las irregularidades y arbitrariedad estos, lo mismo que de los procedimientos policiales. El conflicto con los pueblos originarios es un problema que todavía está muy lejos de solucionarse, y libros como este son necesarios para que los chilenos comiencen a tomar conciencia de una injusticia que debe llegar definitivamente a su fin.
"Los números no cuentan" (Ed. Mosquito). Cuentos escogidos de Juan Mihovilovich, autor de vasta trayectoria en la narrativa nacional. Este volumen reúne una selección de sus cuentos, tomados de los libros El ventanal de la desolación, El clasificador y Restos mortales. Si bien los cuentos de Mihovilovich tocan temas que pueden parecer comunes dentro de este género, lo hace desde ángulos bastante particulares, desarrollando sus personajes en paisajes que siempre poseen una mezcla de cotidianidad y exploración de personalidades complejas dentro de seres humanos comunes y corrientes. Por lo tanto, no es extraña la rápida identificación del lector con muchos de sus personajes. Cuentos como "El puente" o "Gaviotas en el cielo", son un ejemplo de ello. Mihovilovich, escribe principalmente desde lo rural, asumiendo los lugares que lo acogen. En su obra lo recurrente no es lugar común, porque siempre está innovando sobre los temas cuando vuelve a ellos. Es una virtud que lo hace sobresalir como narrador. Su estilo es pulcro y construye bien las historias, utilizando un lenguaje que maneja con soltura, sin caer en excesos descriptivos ni en una retórica exaltada por discursos innecesarios.
"Los rebaños del cíclope" (Editorial Catalonia). Sergio Infante, poeta de dilatada trayectoria y radicado en Suecia desde 1975, nos presenta, con este libro, su faceta de narrador. Los editores, indican respecto a la novela que "La redacción de un catálogo con la vida y obra del pintor Santiago Ximénez (1926-1994) genera una semblanza solo posible de narrar si, al mismo tiempo, quien lo intenta devela su propia existencia". Una acertada definición, pues Infante se mimetiza en cada página como un protagonista de diferentes niveles. El texto mantiene un equilibrio en sus conceptos dramáticos y de humor, una mezcla no siempre de buena combinación. Los desgarros de un Chile que fue y uno ajeno están presentes, y los lugares y personajes divagan en una historia que permanece.
"Los sueños de Ascanio" (RIL Editores). Novela de Jorge Fernández Correa, periodista con experiencia en radio y estudioso de la historia de la televisión, tema este último, que sirve de argumento para construir la presente narración. En ella nos muestra el mundo que rodea a la televisión con sus vicios y virtudes. Una serie de personajes, seguramente reconocibles por los televidentes, deambulan por estas páginas. El mundo de la televisión es una tentación permanente, donde los valores se trastocan. Un ejemplo es la historia de Claudia, Gloria y Estefanía, tres chicas que sucumben al fulgor de las candilejas y el culto a los artistas de turno.
"Los vagabundos de la última avenida" (Ediciones El Kultrún) de Rubén González L., narrador valdiviano. Un relato que llama la atención por su forma narrativa, donde los personajes no son identificados en ningún momento por sus nombres. Lo que no quita entendimiento a la trama, como se podría pensar, pues está estructurada de manera muy cuidadosa. González nos habla de un mundo de muchas maneras desaparecido -y de desaparecidos-, de personajes sin nombre pero llenos de historia, luchas políticas e ilusiones sociales. Es el Chile de la dictadura y sus secuelas, de los asesinatos masivos, las traiciones y abandono de ideales. También el Chile de la fortaleza y la consecuencia, de la militancia y la clandestinidad. Un Chile desconocido para muchos, sobre todo para parte de las generaciones más jóvenes; un Chile desdibujado por la mala memoria -o mala intención- de algunos. González rescata todo eso y le da un sentido literario, que en la narración de manifiesta en su estructura y en la relación de los personajes, seres anónimos en su cotidianidad pero reales en sus convicciones.
"Lucha inconclusa" (Ed. Catalonia). Memorias de un catalán exiliado en Chile. Cristián Aguedé, autor de estas memorias es uno de los tantos catalanes que tras la guerra civil española buscó refugio en nuestro país. Una vez afincado y luego de probar suerte en distintos empleos fundó Muebles Sur en 1944, empresa que hasta hoy presta servicios. Su historia es también parte de nuestra historia, pues estas páginas dan cuanta de muchos personajes de la cultura y política nacional, como por ejemplo Pablo Neruda y Salvador Allende. Dice en parte de la presentación Jorge Edwards: "Cristian Aguadé nos cuenta su larga historia de emigrado republicano catalán en Chile. Lo hace en un libro variado, curioso, que nos enseña cosas sobre la vida de la emigración republicana en Chile y en toda América Latina, que a veces nos sorprende y que se lee con facilidad".
"Luz nupcial" (RIL Editores). Libro que nos entrega dos obras teatrales de Carlos Valdovinos: Luz nupcial y Al fondo del paraíso. La primera reúne a tres personajes, un músico y Él y Ella. La segunda tiene como escenario un cine y los personajes son cuatro: Tolosa, Arce, Margarita y el acomodador de la función. Los mundos de Valdovinos son de muchas maneras marginales y sus personajes marcados por frustraciones. El lenguaje es coloquial, de uso común, tal cual se utiliza diariamente en nuestro país, lo que da fuerza al argumento de estas interesantes obras puestas en escena.
"Maderos a la deriva" (Impreso IGD). Último trabajo del poeta oriundo de Buin, Iván Cortez, autor, entre otros libros, de Campanas en la noche (1972) y Jornadas del árbol y del hombre (1999). También ha publicado numerosos artículos con comentarios literarios y semblanzas costumbristas, principalmente acerca de su pueblo natal. Su libro Buin en el corazón, lleva varias ediciones. En esta entrega, Cortez mantiene sus temas preferidos, pero reordenados e incorporando elementos nuevos que el desarrollo social y el conocimiento nos entregan. El hombre aparece y desaparece permanentemente desde su pasado, con su lenguaje coloquial a cuestas. Maderos a la deriva es un libro, a mí entender, de la nostalgia y la esperanza. Quizá de cierta ingenuidad respecto al destino del ser humano sobre la tierra, aunque esto no debe entenderse como una sentencia absoluta. El poeta tiene fe en el futuro y lo expresa: "De planeta en planeta iremos/ -peldaño a peldaño-/ Tras los manantiales de la nueva Tierra Prometida". Varios de los poemas hacen alusión al universo, más allá de nuestro planeta, como una expectativa de futuro. Pero los elementos que son centrales en la poesía de Cortez, se refieren a lo rural, a los ríos (abundan los ríos), a los árboles y melancolías bucólicas. También está presente la familia y el sentimiento de amistad. El autor entrega su mensaje con transparencia y sencillez, buscando a través del poema una relación más idílica entre los seres humanos: "Me emociona ese hombre/ empecinado en rescatarme de las sombras./ Cada mañana viene hasta mi lecho de enfermo/ con sus redes invisibles y su pan luminoso,/ este sencillo mensajero,/ para recordarme el paraíso perdido".
"Materiales de construcción" (Ediciones Universidad Diego Portales). El presente volumen, del escritor Carlos Droguett (Santiago/ Chile, 1912 - Berna/ Suiza, 1996), contiene ensayos por primera vez reunidos en forma de libro. Originalmente fueron publicados en el Diario Extra y las revistas Mensaje, Aisthesis, Desfile y Cuadernos Hispanoamericanos, entre los años 1946 y 1976. Cuenta con un prólogo, breve y preciso, de Germán Marín, que en una de sus partes expresa: "Carlos Droguett, Premio Nacional de Literatura en 1970, era autor de una obra renovadora en la narrativa chilena que, como se advertía en su novela quizá más importante, Eloy, disolvía la sintaxis en una corriente de pensamiento y hacía del paisaje un estado de conciencia, inspirado por Proust y en Faulkner bajo una vena original, alimentada por un verbo ajeno al vocabulario amerengado de sus coetáneos". Más que elocuentes las palabras de Marín para definir a uno de los narradores más notables de Latinoamérica, aunque el noventa y nueve por ciento de los chilenos no lo sepa. Droguett fue un escritor de estirpe de escritor, verdadero, sanguíneo, elocuente, iconoclasta. Libros como Eloy, Patas de perro y Matar a los viejos, por ejemplo, están a la altura de cualquier clásico en su género. Respecto a los ensayos, el libro abre con Materiales de construcción, Informe de sí mismo, un relato de evocaciones de niñez y adolescencia del autor, donde afloran algunos de sus procesos mentales en vías a ser escritor. Ameno e ilustrativo. En Droguett, la literatura no deja de estar presente en ningún momento. Es parte de su naturaleza. Los siete ensayos que siguen, se refieren a escritores: Vicente Pérez Rosales, Baldomero Lillo, Pablo de Rokha, Manuel Rojas, Pablo Neruda, Francisco Coloane y José Donoso. Finalizando con el texto Felicitaciones especiales. En éstos, analiza con aguda inteligencia algunas de las obras de los autores mencionados, así como episodios de sus vidas y la relación de amistad que mantuvo con parte de ellos. Los ensayos cautivan desde las primeras líneas, los detalles, la perspicacia de los juicios, la valoración crítica, el alto vuelo del estilo de Droguett. Haberlos reunido es un acierto, sobre todo por lo mucho que de estos escritos pueden aprender los propios escritores que los lean. También me parece un volumen merecedor de ser incluido como texto de estudio para la enseñanza media y universitaria, en los ramos correspondientes. Mayores comentarios estarían de sobra, dejemos hablar a Carlos Droguett.
"Matria" (Ed. Cuarto Propio). Antonio Silva, nos entrega en Matria un poemario lleno de imágenes que hablan desde la marginalidad, aunque no necesariamente sea ésta percibida como total. Esto, Maurizio Medo lo explica muy bien "Desde fuera de los estamentos oficiales (y los mainstreams literarios) se apropia parcialmente de los lenguajes de una tradición y, al mismo tiempo, de sus periferias; es decir, de lo que niega esa tradición". Es la línea conductora de la propuesta de Silva, cuyos textos demuestran gran manejo poético: "Un débil paseo por los molinos de la ciudad, una señal de vida/ Un muchacho de azul divorcia el canto del sonido/ y su cabellera es una polilla;/ un diamante atrapado en el mueble de las osamentas/ Y de lo público a lo privado/ no hay más que un gentil jovenzuelo que te lleva/ a cuartos donde el aroma no es el de las rosas,/ sino de la accidentalidad de una herida".
"Memoria y ciudadanía" (Ed. Cuarto Propio). Ensayos cuya edición estuvo a cargo de Ileana Rodríguez y Mónica Szrmuk. Un texto de interés que estudia la cultura y la sociedad a partir de la memoria y la ciudadanía. Los autores y los temas son variados: Ciudadanías abyectas, Entre mayas y letrados, Los objetos umbilicales, Usos de la postmemoria, entre otros. Todos temas relacionados con nuestro continente y España. Iniciado el siglo XXI, son muchas las preguntas aún sin resolver, y libros como este ayudan a comprender algunos de los sucesos socio-políticos que envuelven nuestra diario vivir.
"Memorias neoyorquinas" (Ed. Planeta). El escritor Poli Délano, una de las voces más proliferas de la narrativa chilena durante los últimos cincuenta años, autor de numerosos cuentos y novelas, nos entrega el primer volumen de sus memorias. De manera amena y demostrando su oficio nos introduce en los mundos vividos durante su adolescencia, especialmente lo que fue su estadía en Nueva York, junto a sus padres el escritor y periodista Luis Enrique Délano y su madre, la fotógrafa Lola Falcón. El libro se divide en tres partes: Manhattan, la ciudad vertical; Santiago de Chile, al encuentro de un destino y La vida tiene sus vueltas. Délano es un cronista innato, entretenido y creíble, no gasta palabras de manera innecesaria, va directo al grano con una prosa ágil e inteligente, en muchos pasajes del relato da la impresión de estar conversando con el autor, como si se estuviera en una tertulia entre amigos. Logra crear una atmósfera de cordialidad, intimidad y confianza que sólo pocos autores consiguen en el género de las autobiografías o memorias. Es un texto sin aspavientos ni pedantería, se percibe sincero, sin las fanfarronerías, explícitas o implícitas, en que suelen caer algunos autobiógrafos. Poli Délano, además de recordar sus primeros amores y aventuras escolares, nos relata acerca de su relación con autores connotados que conoció siendo muy joven, principalmente por la relación de su padre con ellos. Es el caso, por ejemplo, de Neruda y Rubén Azócar. Nos lleva a sus años universitarios y sus andanzas con escritores como Armando Cassígoli y Jorge Teillier, a su ingreso a las Juventudes Comunistas y el compromiso social que mantiene consecuentemente hasta el día de hoy. La literatura está siempre presente, aún antes de tomar la decisión de ser escritor. Evoca lecturas, películas, viajes y ciudades. Me atrevería a decir que el retrato que hace de la ciudad de Nueva York es uno de los mejores que se ha escrito. Sus calles, sus ríos, sus habitantes, prolijidad y descuidos son narrados con destreza y acierto. Un buen comienzo para las memorias de Poli Délano, cuyas próximas entregas esperaremos expectantes.
"Mujeres chilenas, fragmentos de una historia" (Ed. Catalonia). Recopilación de ensayos, acerca de la mujer a lo largo de nuestra historia, realizada por Sonia Montecino Aguirre. Cincuenta y tres autoras: antropólogas, críticas literarias, historiadoras, profesoras, médicas, artistas, teólogas, etcétera, dan cuenta, en más de seiscientas páginas, de los temas más variados desde un contexto de género. El volumen está bien concebido y se divide en cinco capítulos: De historias y prehistorias, Los nuevos espacios femeninos, Las profesiones y los oficios, La escrituras, las artes y las reflexiones, Fragmentos. Los trabajos son de calidad y entregan una visión crítica de los temas abordados. Explica Sonia Montecino que "están aquí, las campesinas, las tejedoras, de la industria textil de principios del siglo XX, las mujeres de la Colonia; las maestras, las prostitutas, las mujeres en armas, las de fe, las artistas, las escritoras, las científicas actuales" (...) "El punto central es mostrar que Chile no se puede entender sin el aporte de las mujeres a la cultura del país, y que este aporte es fundamental. El libro se compone de fragmentos, no es una historia unívoca. Son capítulos autónomos que iluminan un pedazo de la realidad que siempre está atravesado por la cultura, pero también por la economía y la política". El volumen, nos muestra una panorámica que hacía falta para comprender el proceso de integración de la mujer dentro de una sociedad machista desde sus inicios. De real interés resultan, por ejemplo, temas como La vida cotidiana de las esclavas negras: espacio doméstico y relaciones familiares en Chile colonial, una parte de la historia desconocida para los chilenos. Otro tema es el de Las madres obreras y el Estado chileno. La Caja del Seguro Obligatorio, 1900-1950, abordado por María Soledad Zárate. En la segunda parte del libro, nos encontramos con Mujeres en la prensa chilena: de comparsas a protagonistas y Trabajadoras sexuales en Chile. Hitos de una historia. El trabajo es minucioso y, por primera vez, en un solo libro, se reúne la participación de la mujer en nuestra sociedad de manera global. Siento todo un aporte para un debate necesario y documentado. La edición incluye fotografías de época que se complementan con los textos.
"Ni un rumor en la oscuridad" (Ediciones Mosquito). Cuentos breves de Max Valdés, un autor que se maneja con sobriedad en el relato. Busca sus personajes en el campo de los seres más comunes y sus historias se relacionan en el conjunto. Fernando Jerez, expresa sobre este autor: "es uno de los más maduros perteneciente a aquella hornada de escritores nacidos a mediados de los sesenta, que eran niños a la época del Golpe Militar" (...) "se distingue por una mirada aguda que va al fondo del acontecer social y de la naturaleza humana; un lenguaje potente, expresivo, pleno de sugerencias".
"Neo, Post, Hiper, Trans, ¿Fin?" (RIL Editores). Lecturas recientes de literatura hispanoamericana, con una selección y prólogo de Eduardo Espina. Entre los ensayos se encuentran El fin de la lectura, del mismo Espina; Imagen social y política de Judy Berry-Bravo; Las leyendas de Silvia: orígenes de la vida intelectual y pública en Colombia, de José Jaramillo. Lo que une a los autores de este volumen es que todos, en su momento, fueron alumnos del profesor John F. Garganigo en la Washington University in-St. Louis.
"Nuestros desechos" (Ed. Cuarto Propio). Novela de Nicolás Poblete que incursiona en un mundo íntimo que se desarrolla desde ángulos disímiles. Prologada por Sergio Chejfec, explica: "Las novelas de Nicolás Poblete están pobladas de secretos. Por un lado esconden lo que no sabemos, por el otro lo que no deberíamos saber" (...) "Ahora, Nuestros desechos se desarrolla como un relato de intimidades. Hay varios pasados oscuros o tenebrosos, hay un país impiadoso, hay cuerpos débiles y hay un futuro que no promete sino más oscuridad".
"Obras Selectas de Pedro Lastra" (Editorial Andrés Bello). El volumen reúne, además de sus textos poéticos, varios de sus ensayos sobre literatura hispanoamericana. Por ejemplo: "Horacio Quiroga revisitado", "Juan José Arreola y su vocación por la oralidad" y "El pan y las palabras: poesía de Eugenio Montejo", escritos sin duda de gran utilidad para ir conociendo a estos autores. Pedro Lastra, ha tenido una extensa carrera como académico, dentro y fuera de Chile. Entre 1972 y 1994 fue profesor de literatura hispanoamericana en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook, donde en 1995 fue designado Profesor Emérito. También es miembro correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua y profesor honorario de las Universidades San Marcos (Perú) y de San Andrés (Bolivia). Desde 1978 fue uno de los editores de la sección de poesía hispanoamericana del Handbook of Latin American Studies que publica la Biblioteca del Congreso, de Washington. Vasto conocedor de nuestra literatura ha publicado, entre otros, los libros: "Y éramos inmortales" (1974); "Noticias del extranjero" (Lom Ediciones, 1998); "Conversaciones con Enrique Lihn" (1980); "Leído y anotado" (2000) y "Palabras de amor" (2002), ambos por Lom Ediciones. Es también uno de los pocos escritores chilenos traducidos al griego, en una hermosa edición bilingüe del libro "Canción del pasajero" (2001). Como poeta, Pedro Lastra -entre las nuevas generaciones- quizá sea menos conocido que como académico. Esto por un problema de difusión de su obra, y también por ignorancia y falta de lectura de los nuevos vates. Obras Selectas, hace justicia con el autor y nos entrega buena parte de sus poemas. Algunos de ellos dignos de cualquier antología universal, como el titulado: Ya hablaremos de nuestra juventud: "Ya hablaremos de nuestra juventud,/ ya hablaremos después, muertos o vivos/ con tanto tiempo encima,/ con años fantasmales que no fueron los nuestros/ y días que vinieron del mar y regresaron/ a su profunda permanencia./ Ya hablaremos de nuestra juventud/ casi olvidándola,/ confundiendo las noches y sus nombres,/ lo que nos fue quitado, la presencia/ de una turbia batalla con los sueños./ Hablaremos sentados en los parques/ como veinte años antes, como treinta años antes,/ indignados del mundo,/ sin recordar palabra, quiénes fuimos,/ dónde creció el amor,/ en qué vagas ciudades habitamos". La obra de Lastra, se presenta sin rebuscamientos lingüísticos en la construcción de los textos, sino que se basa en la sencillez del lenguaje, lo que no significa de ningún modo "descuido" o "falta de rigor", por el contrario. Con un lenguaje sencillo y al alcance de todo lector, el poeta logra imágenes notables. Lastra es un poeta sin artilugios a la moda, pero de una sensibilidad genuina. Óscar Hahn, ha dicho de su obra: "su música es otra; está más allá de los sensorial y es anterior a las palabras, aunque se manifiesta a través de ellas".
"Oficio de vivir" (Ed. Cuarto Propio). Eugenia Brito, poeta de dilatada trayectoria nos presenta su último trabajo dentro de la colección aniversario de Editorial Cuarto Propio, que cumple 25 años. Oficio de vivir es un libro donde el manejo del lenguaje, hacia lo íntimo o explícito, va variando de acuerdo a la intensidad de lo cotidiano que nos muestra su autora. Una de las características de la poesía de Eugenia Brito, a nuestro entender, es la relación con el cuerpo que asume en sus poemas, que va de un erotismo arcano hasta un despliegue de desgarros (pasando por diversas etapas), como en estos versos: "No habrá destino en esa historia aciaga/ para una vasalla de ritmo adverso,/ el habla es una cicatriz/ debajo está la carne tumefacta/ Llorarán los siglos por su herida./ Ésa, la que no librera su genialidad/ Por eso, cae como una antigua letra,/ dando su forma a la precaria tierra". También está presente la visión femenina en un mundo que se muestra adusto y precario hacia la mujer. Brito indaga y expone con agudeza, con un sentido de lo femenino que no se pierde ni en los versos que pudieran parecer más cuestionadores.
"Ojo travieso" (Ediciones Mosquito). Lilian Elphick, narradora de larga experiencia en el género del cuento nos entrega un volumen de cuentos cortos que se divide en siete partes y cuya temática, aunque es variada, tiene notoriamente una columna central que aúna los relatos: una mezcla de ironía e ingenio que busca asombrar al lector y que se manifiesta a través de lo que podríamos llamar "travesuras"; por ejemplo, en el caso (a mi parecer) de los cuentos El precio del error I, II y III. La narración breve o brevísima, como es el caso de algunos de los textos de este libro, es una escritura difícil de cultivar. Un relato de tres líneas tiene sólo dos alternativas, ser eficiente o deficiente ante el lector, no existen términos medios en la narración breve, tampoco el tiempo para recuperar un mal párrafo como sucede en la novela o cuentos relativamente extensos. En el caso de Ojo travieso, el asombro -de la manera como se espera conquistar al lector, en estos casos- no se logra en la totalidad de los relatos brevísimos, sino que se logra en capítulos como Oculus Barbarus, donde los textos son más extensos, allí Elphick se desenvuelve a plenitud y demuestra su capacidad narrativa con fuerza y precisión. Lo dicho queda de manifiesto en textos como Píramo y Tisbe, Por el ojo de la aguja, Círculo de fuego. A pesar de los detalles señalados, el conjunto está bien logrado y cumple su objetivo general.
"Ovulada" (Mago Editores). Amanda Durán publicó su primer libro, Zona primavera (1992), a los doce años, prologado por Nicanor Parra. Posteriormente participó en diferentes proyectos relacionados con lo audiovisual, el teatro y la música. Pero siempre manteniendo la escritura como centro de su arte. Sus textos han aparecido en revistas y sitios en la red. Hoy nos presenta Ovulada, un libro donde sin duda manifiesta su talento y capacidad de construir historias con situaciones polémicas y llenas de aristas, que pueden parecer ingratas al ojo conservador, tanto en lo temático como posiblemente en lo estructural. Pero esto da lo mismo cuando la poesía fluye sin límites y el sujeto poético se desarrolla a plenitud, como es el caso de este libro. El texto, está marcado por el dolor y sangra constantemente, desde el inicio, como un diluvio de conflictos no resueltos: "La niña que no soy/ que nunca amó a su padre/ y finge/ gemidos falsos/ y falsos/ a ras de hambre/ o muerte". Abunda la figura de la casa familiar y sus quebrantos, un lugar que se manifiesta en imágenes de amor-rencor o viceversa, a lo largo del poema; otras veces como un momento de reflexión. La imagen del padre muerto ¿o ausente?, es constante, como un fantasma que va y viene en un acorde difuso de la memoria, pero que se empecina en regresar. También se percibe una especie de imagen edípica: "mi padre se atraviesa en mi cama/ apareces", que toma forma de rabia, de un cuestionamiento familiar muchas veces no claro, puede ser una alerta, una provocación o un llamado de atención sobre los deseos. Quizá un grito contenido: "Construí un muro con los restos de mis hermanos/ oriné en la primera piedra/ para que no se sintieran solos". O estos otros versos: "me arrancaron un hijo y lo hicieron hombre/ me saquearon el útero/ fermentaste mi sexo/ mi piel/ la sangre frita/ como carnicero entregaste mi pecho/ y lo llenaste de leche/ a mi hijo/ Yo le leo Edipo/ día tras noche/ es/ más hermoso que tú/ y cree que me ama". Ovulada es un fárrago de analogías y símbolos que asombran por las rasgaduras internas que se reflejan en la conciencia e inconsciente del hablante poético, pero también asombran por el buen manejo del lenguaje y el trabajo de las imágenes. Sobre este punto, Patricio Manns, reflexiona en las palabras preliminares del poemario: "estoy pensando en una conciencia que contenga en sí misma las múltiples referencias necesarias para desarrollar, al menos, una poesía que repose en la sinceridad y la verosimilitud. Y sin embargo, ignoro de donde viene el sentido postrero, tenso y veraz de estos versos, algunos de ellos tan notables y tan vívidos, tan dramáticos y elocuentes, que me dejan confuso, tamboreando en un cacho incalculable". Junto al tema central, fijado en el resquebrajamiento de la familia, que bien puede ser cualquier familia, se reconsideran otros sentimientos. Por ejemplo, el amor es abordado a través del conflicto conyugal, de la cotidianeidad, la ilusión, posibles desafectos, etcétera: "sin asco/ revientas mi carne/ sin hambre/ vamos y venimos de la piel sin tocar" (...) "ya no corre amor de tu esperma ni tu sangre/ pieles chillan/ y el silencio es/ lo único que te atraviesa". Existe también una insinuación incestuosa en muchos versos e imágenes, pero no necesariamente en el sentido formal del concepto, sino como una acción de rebeldía ante la ausencia paterna, como un juego o venganza quizá no asumida. Ovulada es un libro de parámetros muy abiertos a lecturas varias, un puntapié a ciertos valores que permanecen aprisionados en las comisuras de la hipocresía. Los versos son fuertes, asumidos y concretos, descarnados y rotundos, como, por ejemplo, los siguientes: "masturbabas a tu madre/ la imaginabas desnuda/ la trajiste a nuestra casa/ y te acostaste con ella/ pero dijiste mi nombre/ desolado/ me pediste un hijo". Por otro lado, dentro de tantos elementos trágicos, se percibe un dejo de ironía y placer narrativo. Una obra literaria refleja también el goce de la escritura, el desdoblamiento de los personajes, las distintas intenciones de cada poema; el mensaje que se pretende asumir. En fin, un segundo libro de Amanda Durán, que pasa del desamparo a la indignación, del dolor al placer, de la desazón a la esperanza; también en la poesía es válida la ley de la negación de la negación, y los elementos literarios van transformándose en su contrario como en un espiral. Es el caso de Ovulada.
"Palabras de a dios" (Ed. Mosquito). Poemario de Alejandro Urrutia (lillo), que va indagando en el pasado -también en el presente- evocando situaciones de distinta índole que quizá el hablante desearía revivir como una manera de reencontrarse, aunque podría ser ésta una lectura errada, ya que la forma de expresión con que el autor entrega sus poemas es a veces de una peculiaridad que quizá puede resultar algo confusa: "cuando un brazo mano o dedo descorriendo la llovizna que cubre tu amanecer/ te deja los haces de ese astro viniendo hasta su vientre/ brevemente soplado por días y noches y los naceres/ de una o varias/ no te queda más que aceptar la siempre fórmula". Versos de este estilo abundan en el volumen.
"Parloteo de sombras" (LOM Ediciones). "¿Con qué lengua/ repleta/ de mudez/ vas a nombrar/ (si nombras)/ tu ciudad,/ las ciudades?". Con estos versos comienza Damaris Calderón, poeta cubana afincada en Chile, donde ha desarrollado un vasto trabajo literario, su nueva entrega poética. Parloteo de sombras es un libro de periplos, de paisajes múltiples que se van grabando dentro de una sola historia. Hay evocaciones a su tierra y amigos poetas. A un país natal que se dibuja y desdibuja a la vez en la memoria, una especie de muerte y resurrección permanente. Se percibe una búsqueda interminable de lugares indeterminados, ciudades análogas quizás: "Una ciudad atravesada por un río/ Una mujer atravesada por su hombres/ Una garganta por una espina./ Mapocho vertical/ donde desembocan el Sena y el Aconcagua,/ el Nilo y el Almendares, ¿el camino es el mismo?". Calderón define y demuestra su oficio con soltura. Según José Kozer, el prologista, el libro "corre, desde una limpidez, una precisión de expresión, el máximo riesgo: mirar desde el ojo con la cuenca vaciada, la Muerte".
"Pasajeros en tránsito" (Ed. Catalonia) de Jorge Arrate, es una historia real, un testimonio sobre el exilio y los esfuerzos por regresar al territorio nacional de seis exiliados chilenos en el año 1984. Es un relato autobiográfico donde el autor nos lleva por los caminos del destierro bajo la dictadura de Pinochet. Todo se inicia en Buenos Aires, ciudad que reúne a los seis camaradas que intentarán el retorno. A Arrate lo acompañan en su travesía, Luis Guastavino, Jaime Gazmuri, Edgardo Condeza, Eduardo Rojas y José Vargas. Los exiliados intentarán tres veces entrar a Chile sin éxito, pero dejando un testimonio importante en la prensa nacional y, sobre todo, internacional. Un llamado de atención a la dictaura. El relato está lleno de anécdotas y datos de acontecimientos que marcaron los años de las protestas y movilización junto a la rearticulación de los partidos políticos. También del desarrollo de las alianzas de aquella época y que posteriormente fueron fundamentales para la salido pactada que se daría tras el plebiscito de 1988. Por otro lado, se reflexiona sobre la vida de los exiliados, acerca de sus alegrías y penurias, siendo siempre más estas últimas. La narración es parte importante de nuestra memoria como nación y Jorge Arrate agrega la amenidad en la manera de contarnos su historia. Todo un aporte a los testimonios que van desentrañando la historia de nuestro país en los últimos treinta años.
"Pasión de los signos" (Ediciones Etcétera). Libro póstumo de poemas, de Fernando González-Urízar, de larga trayectoria en nuestras letras. La edición, prólogo y notas, estuvo a cargo de Tulio Mendoza. González-Urízar, fue un poeta de vastos paisajes, prevaleciendo en su obra el entorno del sur que siempre lo acompañó: "Mes de enero solar,/ arena, luz,/ tus labios, ay, apenas una línea./ Un rictus y eucalipto junto al mar,/ mi corazón siguiendo a sus abejas". Este poemario póstumo, viene a mantener la vigencia del poeta tras su muerte, como un homenaje a su extensa producción poética.
"Patria" (Ediciones del Temple). Poemario de Ángel Valdebenito, en el cual nos entrega una patria muy particular, una suerte de patria familiar, un mundo que construye, a mi entender, a partir de reminiscencias y dudas, por lo menos eso me despierta la lectura de versos como: "Ha llevado el carrito/ no sabe si para atrás o para adelante./ A ratos quisiera negar la pertinencia/ de aquel fulgor del que tanto hablan". Imágenes de este estilo son comunes en el libro. Pareciera que Valdebenito planteara una especie refundación de lugares o situaciones que lo han encontrado en la vida, el hogar, variados paisajes urbanos, anhelos dispersos. Por otro lado existe una tendencia a escribir textos que buscan demostrar cierto ingenio, aunque no siempre fáciles para el lector, en el sentido de las motivaciones poéticas de hacerlo. Por ejemplo, estos versos: "Agonía no es otra cosa/ que el aleteo resignado/ de un insecto/ engullendo de una vez la vida/ que le queda por delante". ¿Puede entenderse como una sentencia algo filosófica, o quizá como un intento de ingenio lingüístico? Son los lugares por descifrar del libro.
"Pena de vida" (LOM Ediciones), es el nuevo conjunto de poemas de Óscar Hahn. Un libro donde en treintiocho textos demuestra su oficio y porqué es considerado uno de los poetas sobresalientes de nuestro medio. Hahn, reflexiona sobre el mundo contemporáneo y realiza a la vez un recorrido por su ser interior: "No me quedo allá atrás/ no me alejo de mí:/ me traigo a cuestas/ Otra casa otro cielo otro tiempo/ darán lo mismo: son lo mismo/ la vida no está en otra parte/ la vida está donde uno está". La marcha del tiempo, el fastidio que a veces provoca la falta de "escape", todo se va entrelazando en estos textos. El poema "Un vacío difícil de llenar" es un ejemplo. El autor mantiene su estilo y temas recurrentes, tratados de manera que siempre se las ingenia para actualizarlos: el erotismo, la sutil ironía, se despliegan en textos como "Chocolate" y "Niño malo", respectivamente. Por otro lado, el poeta no olvida el mundo que lo rodea y lo cuestiona: "Padres blancos y rubios/ y de ojos azules/ visitan Disneylandia con sus hijos/ de rasgos árabes o asiáticos/ Bombardean Hanoi/ Bombardean Bagdad/ Bombardean Kabul/ Pero ellos son piadosos/ y adoptan a los huérfanos". Óscar Hahn, lo cotidiano del lenguaje, ese hablar sencillo de la gente común y corriente, logra transformarlo en versos creíbles, en metáforas narrativas que se entrelazan con imaginación. Fiel a su propuesta, no tiene necesidad de acudir a las abstracciones o a la arquitectura lingüística sensacionalista, tan de moda hoy. Lo fundamental es la reflexión, lo que queda de esta vida para no dejar pasar otra. Poemas como "Parábola del triángulo" y "Mar y cielo", de gran factura, son un ejemplo de esta afirmación. Quizá una manera de sobrellevar la muerte. Esa muerte que cierra el libro, con un texto que manifiesta un dolor, y un llamado a la vez, a tomar conciencia del mundo y su devenir: "El padre de turbante/ y denso bigote negro/ con los brazos cruzados/ A la izquierda su esposa/ con abaya bordada/ y velo blanco/ Ahmad y Zainab/ los dos hijos pequeños/ tomados de la mano/ Los abuelos sentados/ en un sillón de mimbre/ Todos ellos sonriendo/ desde una foto a medio chamuscar/ hallada entre los escombros/ de su casa/ después del bombardeo".
"Piano Bar" (Subway Ediciones). Es el tercer libro de Cecilia Palma, poeta que viene desarrollando su trabajo desde los años ochenta, época donde le cupo una activa participación en la agenda cultural desarrollada desde la Sociedad de Escritores de Chile. Antes había publicado A pesar del azul y Asirme de tus hombros. Ha sido considerada en varias antologías. El nombre del libro es certero, convoca una poesía que se percibe escrita al vaivén de la melodía de un piano de bar, llena de esos acordes cargados de melancolía que los solitarios suelen buscar en un sonido o en una copa entre las leves penumbras del bar preferido; en este caso, con piano, ya sea estando presente físicamente o en la imaginación. La poeta siempre divaga y presiente, hurga en lo que no es y en lo que pudo haber sido: "Sobreviviente/ te armo a la medida/ te quedas de una pieza/ y en ese minimalismo/ persisto/ mirando un descarriado tránsito". O estos otros versos: "Para no saberme devorada/ finjo por las mañanas/ una señal...". Ese tránsito y esa señal son la voz de alerta de la poeta, una tristeza que aflora; también la voz de la esperanza, que continúa viva. El libro se divide en tres partes. En la primera consigna un epígrafe del poeta brasileño Carlos Dummond de Andrade, que en uno de sus versos dice: "ha llegado un momento/ en que la vida es una orden... una orden a secas". Cito esto porque, a mi entender, esta expresión refleja muy bien el sentido intrínseco del discurso de Palma: sobrevivir, sobrevivir en un mundo donde el vértigo de la cotidianidad nos arroja más soledades que compañías en los sentimientos, a pesar de que muchas veces estemos rodeados de familiares y amigos: "una soledad tardía me disimula"... "Las buenas noches/ no comulgan con el solo/ del deseo y la realidad", muchos versos contienen el sentido de estos ejemplos. Otro tema es el amor y la ciudad, pero el amor expresado en una especie de sueños y desencuentros entre lo ideal y lo no consumado, entre lo pasajero y lo estable, entre lo erótico y lo espiritual: "A tu sombra ya pronto serás/ los pasos perdidos/ en el equilibrio del cristal/ Del amor hablas por última vez/ y pareciera que fuera tarde/ que tu confesión ya es parte/ de ese epitafio que cincelas a tu medida" (...) "no pude tocarte/ no pude alcanzar la penumbra de tu velador/ la lengua de esa pasión/ su desnuda lectura/ ese temblor perdido/ al despertar". Entre todos estos sentimientos, la ciudad aparece y desaparece, especialmente al caer la noche; se consume en lo despiadado de la batalla por la sobrevivencia. La poeta recorre con la mirada atenta las esquinas y nos entrega sus visiones: "El viento golpea su sopor/ en las torres santiaguinas./ Cada amanecer es una paradoja/ una búsqueda del mejor calzado/ y del mejor vestido" (...) "La humanidad vegeta entre el/ humo y el cemento". Mención aparte merece el poema Interferencias in situ, donde Palma recorre, a través del dialogo con la pequeña Francisca, las pesadumbres del mundo y las posibilidades de sobrevivir; un texto sincero y un balance, a la vez (quizá), de las vicisitudes de la poeta: "Esos niños que/ queriendo desaparecer/ la inexistencia/ juegan a comprender la guerra/ y me alegro Francisca que/ no estés ahora mismo escondida en/ algún barretín de seguridad/ sin esperar el mañana/ sometida a la disciplina táctica,/ sino que estés yendo/ y viniendo a mi ánimo". Un libro para ser leído desde la soledad y el desvarío de la ciudad, pero sin perder de vista el horizonte que nos anuncia la proximidad del alba.
"Piden sangre por las puras" (Ed. Cuarto Propio). Siempre en el estilo coloquial que lo caracteriza, Claudio Bertoni nos entrega esta serie de poemas fechados, la mayoría, entre los años 70 y 80. Los escenarios son ciudades que habitó el poeta, situaciones vividas en París sobre todo quedan en muchos versos, por ejemplo este: "un día en París/ quería ver a Gala/ y me fui al café turco/ por el que siempre pasaba./ ella no pasó/ pero pasó Cortázar". Todo dicho con el lenguaje de Bertoni, cotidiano, breve casi siempre y directo al grano. No faltan las ironías ni los lamentos de un día a día que a veces se convierte en una rutina agobiante. Los temas de Claudio Bertoni son la simpleza, cada momento del quehacer diario, el reflejo en la vida del hombre normal y sencillo. Sus poemas apuntan a situaciones comunes y corrientes que va describiendo: "En pie/ a las 12 y cuarto/ para ir a tomarme una cerveza/ o para salir a caminar/ o para simplemente huir/ de una mujer malhumorada./ Vuelvo media hora después/ con dos hunitas, vino,/ y dos sabrosas empanadas".
Plazaparquespuentes (MAGO Editores), es el nuevo poemario de Horacio Eloy. Un libro donde el protagonista es la ciudad, sus plazas, parques, puentes y algunos antiguos cines de barrio, hoy ausentes o en ruinas. La ciudad de Santiago de los últimos treinta años y su gente, es mostrada a través de estos poemas-paisajes con una carga de nostalgia y rabia por la "destrucción" a que son sometidos, por ejemplo, parques y plazas al ser convertidos en explanadas con pocos árboles y mucho de una modernidad arquitectónica mal entendida, sin memoria ni democracia. El poeta se sumerge en las calles antiguas y recuerda también los barrios promiscuos y la época de los ochenta, cuando la dictadura asolaba nuestro país. Nos dice en el poema Puente Bulnes: "En este puente sin memoria/ solitario el poema atraviesa el río,/ palabras abandonadas/ que emergen y se sumergen./ Joan Alsina, sacerdote español,/ mira los ojos de su asesino uniformado./ El poema se desangra./ Los automóviles indiferentes/ cruzan a gran velocidad". Las plazas y parques es donde la gente busca recrearse, los padres llevan a sus niños a jugar; son lugares de conversación, lectura, amores y descanso. Cada barrio tiene su plaza. Antes tuvieron sus cines. Nos dice Eloy sobre el Cine Novedades, uno de los pocos que se han salvado del paso de los años: "Y no fue iglesia mormona/ no fue templo evangélico/ no fue ashram ni mezquita/ no fue sauna ni baño turco/ no se hizo fábrica de espejos/ no fue boite ni discoteque/ no fue o.n.g. no fue prostíbulo ni hotel tampoco fue". Horacio Eloy es un poeta necesario cuando la apabullante modernidad se nos deja caer con sus fantasías y candilejas, pues mantiene viva la memoria de nuestra ciudad, y a través de esto la de las personas que la habitaron y hoy ya no están. Un ejemplo claro es el poema Cine Minerva, que nos recuerda además todo el horror de la dictadura: "Minerva, protectora de las artes/ y las ciencias,/ San Pablo, apóstol y santo,/ Chacabuco, batalla,/ campo de concentración./ San Pablo con Chacabuco./ Francisca iba a la vermut todos los sábados,/ Pablo también,/ miradas furtivas cabalgaban/ de uno a otro,/ miradas cómplices,/ ese asunto / de ojos y pelvis./ Ella vivía en Libertad, con sus padres,/ él, con su abuela en Cueto./ Ella estudiaba en el Liceo 1,/ él en el Instituto Nacional./ Ella leía a/ Simone de Bauvoire,/ él, a Jack Kerouac./ Se conocieron en la Posta Chacabuco/ a la vuelta del Hospital San Juan de Dios./ Ella se había roto una pierna,/ él se había partido la cabeza./ Se besaron mil veces en el Minerva./ Ella vive ahora en Rotterdam,/ él, en el patio 29".
Poesía (Ediciones Campvus de la Universidad Arturo Prat), es una selección de poemas pertenecientes a libros anteriores de Juvenal Ayala, cuya publicación se realiza justo al cumplirse veinticinco años desde que el autor se iniciara en la poesía. Hablar de la obra de Ayala sin asumir su condición de pescador e iquiqueño, sería no comprender las raíces de sus poemas ni la marcada identidad territorial que los rodea. Y sin duda que los rodea de la misma manera que las olas han rodeado, desde tiempos remotos, las embarcaciones en que los Ayala navegan en busca del sustento diario. Mucho se ha escrito sobre el mar, sus misterios, sus sentimientos plácidos o encabritados, pero esta vez quien lo hace es pescador de oficio y poeta de condición. Ha vivido las redes, los muelles, las caletas, las andanías, los naufragios y los peces, no desde la brevedad de la ribera, sino desde la inmensidad misma del océano. Así lo reflejan sus libros, fundamentalmente Zona de pesca (1986), Andanías (1999) y De naufragios y otros poemas (2002). También en 1984 publicó Escupitario, un poemario que indaga y revela distintos personajes populares de la ciudad de Iquique; y en 1986, La diablada, edición bilingüe español-francés. La poesía de Juvenal Ayala, se desarrolla tomando como referente principal el mar y su experiencia como pescador artesanal, a lo que va agregando ingredientes de otras latitudes, como son la memoria, el amor, las luchas sociales, la nostalgia, la tierra dejada atrás y la ciudad que hoy lo acoge tierra adentro, lejos de las olas. Su lenguaje tiene la tonalidad de las mareas, y en cada poema surca los avatares adonde lo conducen los vientos marinos, anclados en los paisajes que dan rumbo a sus sentimientos. En cada navegación hay un asombro, un verso que se extiende en el horizonte: "Hacia donde aparecen navíos/ O regresan,/ desplegándose alegres,/ a pesar de horas caprichosas./ Allí pudiera por fin tenderme/ sobre tejados viejos, besos al sol,/ pero hacia la mar toda esperanza". Sin duda, la impronta de un tripulante, un conocedor de los trazos de las estrellas que guían los navíos.
"Poesía de lo bello y lo ridículo" (Cervantes & Cía Editores). Poemas Guillermo Carrasco Notario, presentados en una cuidada edición ilustrada con dibujos de Pancha Nuñez. Tal como lo presenta el título, los poemas van en una línea más bien lúdica, aunque sin perder los matices cotidianos de la poesía: "La muerte es alada/ Como los pájaros/ ¿Pero cuáles pájaros?"(...) "La golondrina/ El gorrión de la amante de Catulo/ O las cigueñas/ En las espadañas de Castilla". Carrasco Notario evoca personas, lecturas que lo inquietaron, ciudades del mundo y nostalgias de las más variadas.
"Poetas del Maule" (Ed. Universidad de Talca). Matías Rafide, Naín Nómez y Marcela Albornoz, nos presentan, en una cuidada edición, Poetas del Maule, antología poética para el Bicentenario. La muestra reúne autores de la región de diferentes épocas, entre ellos Pablo de Rokha y Pablo Neruda, nacidos en Licantén y Parral, respectivamente. El volumen nos interioriza en la obra de poetas míticos de la zona como son Jorge González Bastías, Omar Cáceres, Stella Corvalán y Pedro Antonio González, reconocido como el primer poeta moderno de Chile. También destacan Eduardo Anguita y Efraín Barquero, reciente premio Nacional de Literatura. El autor más joven de los antologados es Santiago Azar, nacido en 1976, que cierra la antología. Entre los autores de la muestra vale destacar a Isabel Gómez, nacida en Curicó y una de las poetas contemporáneas más sobresalientes de los últimos años. Asimismo a Fernando Quilodrán, quién suele ser identificado preferentemente como narrador, pero que posee una interesante obra poética. La antología es un aporte amplio al conocimiento de nuestros poetas, en este caso de la región del Maule. Y si bien, como se ha dicho muchas veces, toda antología tiene aciertos y vacíos, ésta no es la excepción. Asunto, en todo caso, que no desmerece en absoluto la iniciativa. Y como siempre es probable mejorar en las reediciones, sería interesante que una posible nueva edición incluyera a poetas que se echan de menos, tales como Mario Meléndez, Silvia Rodríguez, Omar Cid y Gabriel Rodríguez, autores con notoria actividad en los últimos años. En todo caso, Poetas del Maule, es un trabajo que merece todo el crédito por su aporte y seriedad, y que debe ser leído con atención. Quisiera cerrar este comentario con unos versos de Marcela Albornoz: "El poeta a puerta cerrada/ libra batallas/ la boca a veces es una armella en este encubridor/ transgresor y cómplice que/ -delira pájaros- cuando las palabras no le basan".
"Por gracia de hombre" (LOM Ediciones). Poemario de Verónica Zondek, poeta radicada en Valdivia y autora de varios libros. En esta publicación, nos introduce en un mundo gestado a partir de la profundidad de los recuerdos, manifestados en ensoñaciones paralelas, por decirlo de alguna manera, de lo que fue la vida y lo que podría ser. En la presentación, los editores expresan que Zondek "nos sitúa frente a una escritura que intenta traducirse en testimonio poético de un pasado particular que se desata a borbotones en el presente. La poeta instala permanentemente una memoria genealógica plural y atormentada que dialoga con diferentes cuerpos de la literatura y de la historia que, a su vez, deslindan en una íntima y desesperada filiación 'ancestral'". Todo con la intención de "sobrevivir en una realidad siempre degradada 'por gracia de hombre' y donde, sin embargo, el silencio de la sujeto tiene poder, porque 'retrasa' la muerte total". Los poemas están escritos en un lenguaje elaborado, principalmente, en base a meditaciones, a reflexiones sobre los soportes de la vida y sus declinaciones. Por ejemplo, estos versos: "Pesa la certeza y pesa el camino./ Pesa la duda y pesa la tierra./ Pesa el silencio y pesa el ansia" (…) "Lo esencial se entrevera en las ramas/ y el bosque esconde la sombra fría./ El sol brilla en los ojos del ciego/ y el vidente silencia su lengua ante el pavor./ Pesa el tiempo que atora las bocas/ y la historia/ la maldita historia que me abre al temor./ Pesa la nostalgia de la cueva segura/ y el peso de mi sueño antiguo". Zondek recorre hechos que quedaron, de alguna manera, inconclusos, mediante una retrospectiva de su ser interior, a lo que va integrando múltiples sujetos poéticos.
"Por los caminos de la décima" (Autoedición). Eduardo Mora Santos, poeta de Chiguayante nos entrega este libro donde la décima brilla en todo su esplendor, incluso desde la presentación por parte del mismo autor: "Soy el Lalo Mora/ hijo de Marta y Ernesto/ soy uno de los sextos/ y me presento ahora/ lo hago sin demora/ y en este mismo instante/ no quiero ser farsante/ al expresar mi alegría/ porque vi la, luz del día/ en el pueblo de Chiguayante". Mora es principalmente un poeta popular comprometido con los movimientos sociales, y así lo deja ver en el trabajo que nos entrega en este libro. También destaca una interesante explicación, muy didáctica, de qué es la décima y como se construye.
"Quince" (LOM Ediciones). Auto comentarios de quince poemas de David Rosenmann-Taub, que incluye un disco con la lectura de los poemas en la voz del propio autor. Resulta curioso este tipo de libros, donde al autor comenta sus propios poemas, que además trae partituras en las cuales se deja constancia del ritmo y musicalidad de los textos. También se insertan unas especies de tablas que explican la acentuación. Llama la atención que, la extensión de los comentarios, supere con creces a los quince breves poemas escogidos para esta edición.
"Rascacielos" (Ed. Literal). Segundo libro del poeta Enrique Winter, que ya en Atar las naves (Ediciones del Temple, 2003), nos dejaba entrever cuál sería su camino en la poesía; poniendo en el centro de su discurso los conflictos sociales por sobre cierta exageración de la estructura lingüística. Opción esta última, que prevalece en gran parte de su "generación". Winter es un poeta de sentimientos populares y académicos, los cuales ha sabido conjugar en su obra. El segundo poema del libro, Mantra, es indicativo del contenido general del volumen, y habría que decir que es un texto digno de cualquier antología: "Con las heridas de los dedos pinto/ unos cuadros que compran a buen precio/ quienes me las hicieron". El poeta irrumpe desde una época en que nuestra democracia timorata va tratando de dejar atrás una dictadura despiadada. Muchos de los conflictos fundamentales de la sociedad post dictadura se reflejan en los textos de Winter: "la ducha helada antes del trabajo/ cruzando en camioneta por la arena/ donde yacen los muertos del partido/ recostados y hermosos en su caos". O los versos siguientes: "Cuarenta y cinco años, calvo: treinta y cinco atendiendo/ a esta familia que vota por el enemigo y cría/ a quien quiere encaramarse con la futura madre,/ que de las drogas duras va y vuelve al alcohol…". Los poemas dan cuenta de viajes, sueños, frustraciones y situaciones sociales cotidianas tratadas con cierto sentido de moraleja. Varios textos aluden al conflicto familiar, al padre ausente, a la promiscuidad que pudiera generar la pobreza y el hacinamiento, a las relaciones de pareja traumáticas, etcétera. Rascacielos es una interpretación de la vida en permanente conflicto consigo misma. Me parece que el poema "Quedarse en casa" es un ejemplo de ello. Un intento por sobrepasar el mundo que nos rodea, una mirada desde una especie de "yo múltiple". Porque Winter asume varias voces cotidianas: "Hace justo un año fui testigo contra mi marido por abusos sexuales de otra/ Desde entonces carabineros ronda por mi casa/ pues su hermana juró vengarse. Él está preso/ y así esposado viene a la audiencia de divorcio./ Los niños querían acompañarme para verlo, porque lo aman tanto como yo.". Enrique Winter, en Rascacielos, abre posibilidades a su trabajo sin confundirse con los objetivos centrales que se traza. Lo hace con sentido cotidiano, con ironía, con compromiso y un estilo cuyas raíces están -a mi entender- en una relación directa con la poesía político-social.
"Rebeldes y terrestres" (Ed. Mosquito). Bajo el subtítulo Propuestas de cambio y subversión, Amado Láscar y Jesús Sepúlveda, nos entregan una recopilación de ensayos que dan cuenta de diferentes experiencias y propuestas acerca de "perspectivas indigenistas, feministas, endobióticas, neoludditas, anticapitalistas, contra-carcelarias, etcétera". Además de los escritos de los antologadores, nos encontramos con trabajos de Ward Churchill, Jacqueline Cruz, Rodrigo Gainza, Chellis Glendinning, Amanda Nolacea Harris, Juan Paulo Huirimilla, Derrick Jensen, Álvaro Leiva, Rodrigo Naranjo, Marylin Notah-Verney, Silvana Pezoa, Juan Rivera, Janine Sepúlveda y John Zerzan. Lo que une estos textos, fundamentalmente, es la visión crítica hacia la estructura política dominante, entregándonos visiones alternativas a las que comúnmente se nos da a conocer respecto a los diferentes temas tocados en este volumen. Esta idea la resumen los editores en los siguientes conceptos: "Estos trabajos no son para servir la abstracta humanidad donde el pez grande devora a los pequeños, sino para calentar las manos de las humanidades que tiene hambre y frío".
"Reflexiones antárticas" (Editorial Andrés Bello). Óscar Pinochet de la Barra, nos entrega sus impresiones sobre el territorio más austral del mundo. El autor ha ocupado distintos cargos diplomáticos y es experto en asuntos del continente antártico. En doce capítulos reflexiona sobre distintos temas relacionados con el sur del mundo. Estos abarcan lo histórico, geopolítico y diplomático. Ilustrativo resulta el capítulo "España y su hermosa utopía de la Terra Australis", en él se entrega una cantidad de antecedentes históricos que nos dan una visión del proceso de exploración de parte de los primeros navegantes que recorrieron el extremo sur del continente.
"Refundación del marxismo" (Lom Ediciones). Un libro de Jacques Bidet, donde plantea una explicación y reconstrucción de El Capital. Es un trabajo de varias lecturas, entre ellas que se puede leer como una introducción a El Capital. En palabras de su autor: "Propongo aquí -y esto en contra de las "interpretaciones" que la neutralizan-, una "refundación" de la teoría de Marx. Entiendo por cierto sacar la lección de los diversos marxismos contemporáneos. Pero esto supone que en primer lugar sea sacudida la torpeza dogmática, que es la dominante. Me propongo entonces volver a tomar desde el comienzo la empresa teórica iniciada por Marx, en la esperanza de conducirla a su término". Palabras que no dejan de ser curiosas e invitan a desentrañar este volumen.
"Revista Calíope" (Ediciones Hurbarigen). Interesante revista literaria, editada en la comuna de Peñalolén por la Agrupación El Barracón, y dirigida por Javier Vives. En este número, acompañado como siempre de una diagramación bien concebida, se destacan poetas de la comuna: Amante Eledín, Rodrigo Leiva, Anachu, Juan Cerda y Katia Abarzúa, entre otros. Destaca un especial dedicado a Pedro Araucario, poeta muerto a temprana edad, que una vez escribió: "Pongo en medio de la ciudad una raya/ que advierte a los transeúntes/ del peligro de excederse".
"Romance de la inmaculada llanura" (Ed. Cuarto Propio). Francisco Casas, a lo largo de un extenso poema, nos va introduciendo en su mundo de ensueños y delirios. Existen diálogos y escenas donde los colores y humores son una analogía constante: "rumbo al charco/ en posición fetal las partes caen y se asfixian en el suelo/ el jugo se cuaja fosilizándose para posibilitar el flash/ de la fotografía policial,/ el pincel en su erección concreta reinventa los cachivaches". Rubí Carreño, dice: "La escritura de casas convierte la bofetada en mancha de pintura sobre la tela; la vida amarga en pose; la historia en romance; los amorosos fluidos del cuerpo y de la tierra en tintas que acrisolan los colores del dicha y el quebranto hasta hacer el blanco".
"Salvador Allende, biografía sentimental" (Ed. Catalonia). Eduardo Labarca, periodista y escritor, nos entrega una biografía del presidente Allende desde una óptica bastante particular. Lo hace tomando como centro de su relato, la vida sentimental de Allende. Desentrañando la relación de éste con las mujeres que se relacionó durante su carrera política. Carrera que comenzó siendo muy joven, incluso se podría decir, desde que tuvo uso de razón. La biografía sentimental que Labarca construye, no sólo se refiere a los amores pasajeros o duraderos de Allende, sino que también abarca el amor paternal, familiar y de amistad. Contrario a lo que podría desprenderse del título del libro, no es una obra que festine con las relaciones extramaritales de un hombre público de la dimensión del presidente Allende. Están las mujeres que amó como hijo, como padre, como hermano, como amigo. Y por supuesto el amor por Hortensia Bussi, quien fuera su esposa hasta el día de su muerte el 11 de septiembre de 1973. Es una biografía que destaca la importancia que tuvieron en la vida de este hombre las mujeres, desde distintas dimensiones, y obviamente no podía excluirse aquellas con las que compartió íntimamente, porque de una u otra manera incidieron -participando junto a él, en diferentes etapas- en el largo periplo político que lo llevó a la presidencia. Estuvieron durante el proceso de la Unidad Popular y en su caída. De Salvador Allende se han escrito cientos de textos, y seguramente se seguirán escribiendo, no así de las mujeres que lo acompañaron. Por eso resultan de interés las semblanzas que Labarca hace, por ejemplo, de Beatriz (la Tati), la hija más cercana a Allende, amiga del Che y comprometida con los procesos revolucionarios que se incubaban en Latinoamérica. Por otro lado, está la hermana del presidente, Laura Allende, diputada cuya popularidad entre el pueblo era sorprendente. Dos espíritus valerosos, audaces y dispuestos a dar todas las batallas necesarias para construir una sociedad mejor. También nos encontramos con su hija Isabel, que junto a Beatriz (con varios meses de embarazo), acudieron a La Moneda el 11 de septiembre para estar junto a su padre. Ese día se encontraba además, en el palacio de gobierno, Miria Contreras, La Payita, secretaria del presidente y eficiente colaboradora política. La vida de estas mujeres estuvo marcada por la tragedia, sobre todo la de Laura y Beatriz, que, por distintas razones, murieron por propia voluntad. Isabel y Miria sufrieron el exilio y la persecución. Lo mismo que la esposa del presidente. El volumen, está construido en base a testimonios, cartas, prensa, y entrevistas que Labarca realizó especialmente. También se cita alguna documentación confidencial. Hay bastante información relacionada con la cotidianidad de Allende y su entorno. Con la vida de las mujeres que rodearon al presidente. Habría que decir, eso sí, que algunas afirmaciones pueden resultar dudosas, como el embarazo de Gloria Gaitán, que para muchos es parte del mito. Sobre asuntos de la contingencia política se reafirman varias cosas que ya eran de conocimiento público.
"Salvador Allende, presencia en la ausencia" (LOM Ediciones/ Cenda), se publica dentro del marco de la conmemoración de los 100 años del natalicio del presidente Allende. El volumen recoge el testimonio de veinticinco autores, todos ellos vinculados de distintas maneras al gobierno de la Unidad Popular: Volodia Teitelboim, Jorge Arrate, Luis Corvalán L., Joan Garcés, Manuel Riesco, Julio Silva Solar, Alberto Martínez E., Osvaldo Puccio H., Hernán Soto, Orlando Caputo, Graciela Galarce, Jacques Chonchol, Hugo Fazio, Jacobo Schatán, Andrés Varela, Mireya Baltra, Arturo Jirón, Alfredo Jadresic, Miguel Lawner, Aníbal Palma, Alejandro Yañez, Carmen G. Aguayo, José Miguel Varas, Patricio Manns y Sergio Vuskovic. La temática del libro abarca aspectos económicos, sociales, culturales, militares, relacionados con el gobierno de Salvador Allende y sus propuestas para construir un Chile democrático y soberano respecto a las políticas impuestas por los Estados Unidos. El libro es importante porque aclara muchas de las distorsiones que la prensa derechista ha hecho del gobierno popular. Campaña de desprestigio que comenzó el mismo 11 de septiembre de 1973. Por otro lado, e independiente de los énfasis personales de cada autor y de las visiones políticas de los protagonistas, en su conjunto se logra construir una panorámica acertada. La Unidad Popular, incluso para sus detractores, fue un proceso social trascendente, cuyos efectos aún repercuten en la sociedad chilena. Desde el punto de vista historiográfico oficial, falta mucho por analizar de manera seria, sin la presión de las sombras de la dictadura y la inmoralidad de la política llamada "en la medida de lo posible". Ninguna etapa de la historia ha sido jamás un empate entre las clases en pugna. En cuanto a las propias contradicciones al interior del conglomerado de gobierno, uno de los textos más significativos para comprender las diferencias al interior de la Unidad Popular, en cuanto a cuáles eran los mejores caminos a seguir, es el de Julio Silva Solar, titulado: "¿Era viable el proyecto de la Unidad Popular?", que además se complementa muy bien con la visión general de los autores. Salvador Allende, presencia en la ausencia, es un libro que muestra al lector diversas aristas desde donde realizar un análisis del gobierno popular.
“San Román de la Llanura” (LOM Ediciones), de Pavel Oyarzún, obra ganadora del premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura a la mejor novela inédita 2005. Es la segunda obra de Oyarzún en este género, luego de la edición de varios libros de poesía. La narración se sitúa en la región de Magallanes, a ciento setenta kilómetros al norte de Punta Arenas, donde la lucha del hombre contra el clima y el entorno social es brutal. En esta novela, Pavel Oyarzún, nos entrega una historia, que si bien ocurre en 1931, refleja muchas de las ambiciones, traumas, miserias humanas e injusticias que aún cruzan la vida de los hombres en este nuevo siglo, comenzando por el personaje principal, un ser pesimista al extremo, casi paranoico (tal vez con razón), que reniega de todo y de todos, negativo hasta la saciedad, debe ser el personaje más negativo de nuestra literatura, pero tiene una virtud: posee talento, esa clase de talento que tantas envidias causa en sociedades intelectualmente mediocres (lo que me recuerda a ciertos académicos y “críticos” literarios). En el relato también podemos percibir muchas alusiones –o similitudes- con nuestra historia reciente. Roberto García, el protagonista, es un periodista porteño a maltraer que es contratado para escribir la biografía de Maximiliano Meléndez, amo y señor de un pueblo llamado San Román de la Llanura, que él mismo fundara en la región más austral del mundo. Un pueblo bajo el control de Alexander McLennan, capataz y celador de los habitantes de un lugar que se rige por leyes que nos recuerdan, de alguna manera, a la odiosa Colonia Dignidad. Meléndez es una especie de megalómano que pretende inmortalizarse en el tiempo, traspasando sus ideas mesiánicas al papel para dejar un legado, que si lo analizamos cabalmente, sólo podría corromper más que construir. Los demás personajes de la novela son sindicalistas que profesan el anarquismo, prostitutas, curas alejados de Dios, pobladores abandonados a un destino que no buscaron y esbirros que torturan y asesinan sin contemplación, a la manera que cuarenta y dos años después lo harían los militares golpistas del setenta y tres. La visión apocalíptica presentada por Oyarzún –en este pueblo olvidado de Dios- me parece que pretende advertirnos de los peligros que cada cierto tiempo auto-iluminados traen sobre la sociedad para someterla a sus caprichos, no buscando otra cosa más que el beneficio de unos pocos (la antigua y siempre actual historia de la explotación del hombre por el hombre). El levantamiento popular que termina con la destrucción de San Román de la Llanura, es el mensaje de esperanza que deja la novela. El negativismo de Roberto García, y la oscuridad de resto de los personajes es otra advertencia, quizá una provocación subliminal que pretende una reacción que logre establecer un mundo que sea la antípoda de San Román. Muchas veces, sólo las situaciones de opresión y horror logran una reacción que acabe con el pesimismo y la tendencia a la sumisión del ser humano. En ocasiones, la bondad y la reflexión sensata vienen de lo que nos parece repulsivo. Es el caso de Idelfonso “El Mochito”, personaje que parece simplemente accesorio (una especie de Jorobado de Notre-Dame y Frankestein), pero que en mi opinión representa mucho del trasfondo del mensaje final que nos entrega este poeta y narrador magallánico, con esta magnífica novela.
"Santa Rosa 57" (Alquimia Ediciones) es una antología de un grupo disímil de poetas pertenecientes a varias generaciones y cuyo punto de encuentro es la palabra escrita enfocada desde distintos ángulos. Reunidos en el local de la Mutual de Jubilados de Endesa, ubicado en calle Santa Rosa 57, un grupo de poetas se reúne a leer e intercambiar opiniones sobre sus textos de manera grupal y democrática lo que los lleva finalmente a editar este trabajo. Los antologados son Ángel Valdebenito, Ernesto González Barnert, Carlos Cardani, Juan Pablo Pereira, Leonardo Videla, Antonio Lumasyan, Gabriel Ortiz, Francisco Castro, Enrique Winter y Marcelo Guajardo. Al colectivo también pertenecen Jonathan Sepúlveda, Andrés Florit y Guido Arroyo. El volumen resulta una interesante muestra de una poesía variopinta y de diferentes raíces poéticas, de lecturas variadas. La temática va desde el amor al desencanto social en general, pasando por visiones de etapas muy particulares, como en el caso, por ejemplo, de los textos de Cardani, que nos entregan una visión del servicio militar: "Al otro lado de la frontera/ Alguien aprende como matarme/ Pienso esto mientras mi teniente/ No para de repetirnos/ Es tu lema la paz/ Es tu grito libertad". O poemas como el llamado Mantra, de Winter, que en sólo tres versos cumple a cabalidad su objetivo poético y de asombro ante el lector: "Con las heridas de los dedos pinto/ unos cuadros que compran a buen precio/ los que me las hicieron". Cada poeta tiene lo suyo y lo entrega con sentimiento y oficio. Los paisajes también son múltiples, de hecho los poetas provienen de distintas regiones. Esta antología es un aporte real para ir conociendo lo que se está escribiendo hoy en Chile, para saber cuáles son los puntos de conexión entre los poetas, qué los motiva como seres colectivos y hacia dónde apuntan sus pasos.
"Santo sudaca" (Editorial Fuga), 121 páginas. Colección de nueve cuentos del escritor Claudio Maldonado. Textos de distinta extensión que, en un lenguaje entre lo formal y expresiones cotidianas, dan cuanta de diversos personajes de nuestro paisaje criollo. Los protagonistas son bomberos, tipos de sexualidad intrincada, boxeadores, lugareños, adolescentes, etcétera. Se percibe en el libro la crítica a una sociedad post dictadura que aún se mantiene inconclusa en aspectos elementales de convivencia y expectativas. Los relatos se sitúan en distintos lugares geográficos, pero existe en ellos una relación inevitable en cuanto a una especie de factor pesimista y de ansiedad. Destacan, en mi parecer, los cuentos "Contemplación" y "Santo sudaca", que da título al volumen. Acerca del conjunto, dice Waldo Rojas en la presentación: "se dan cita vocaciones, o si se quiere apetencias de estilo, de variada resonancia y contextura. En sus relatos lo que importa, y lo primero que en todo caso suscita en el lector cierta inquietud y, por lo tanto, interés, es su manera oblicua de situarnos en un mundo o marco de comportamientos verbales que igual se complacen en el idiolecto tribal corriente que se entreveran en crispaciones subjetivas del acto de nombrar, sentir, percibir".
"Seducción de los venenos" (LOM Ediciones). Edición bilingüe mapudungun-español de Pu llimeñ ñi rulpázuamelkaken (Seducción de los venenos), de la poeta Roxana Mirada Rupailaf. Nos dicen los editores de la obra de esta autora: "Su poesía explora temas relativos a una ontología de lo femenino asociada a la sexualidad y al cuerpo, en un diálogo polémico con las imágenes y en alegorías heredadas de los grandes relatos judeo-cristianos. Su conciencia de género, además, está imbuida por una conciencia de etnicidad, dada su condición de poeta mapuche-huilliche". El libro se divide en tres partes: Serpientes de sal, Serpientes de tierra y Serpientes de agua. La analogía de la serpiente es permanente en todo el libro, como elemento centralizador del argumento. La serpiente es la culpable del pecado original, pero también la reivindicación de la mujer, la asunción de la libertad. La lucha entre dos opciones. Roxana Miranda asume los roles de diferentes mujeres bíblicas, vistiéndolas con ropajes modernos, Eva, María Magdalena, Dalila, Sara, recorren estas páginas: "Dalila después de envolverse/ los senos con tu pelo/ clava el puñal en el centro/ de la sangre./ Te envuelve con la sábana,/ te corta a tijeretazos/ y huye/ satisfecha,/ tal vez, por la victoria/ de ser ella quien abandona la cama".
"Seres de arena" (Ed. Lagar). Poemario que el pintor y escritor Marcelo Lira Segovia dedica a los caídos en la matanza de la Escuela Santa María de Iquique ocurrida en 1907 y cuya conmemoración de los cien años del hecho ha convocado a diversas actividades para este año. El libro viene además ilustrado con dibujos del propio autor. El tema es tratado en poemas breves, a modo de escenas correlativas que narran los hechos. El hablante es Juan Aníbal, pirquinero: "Contempló/ la historia y la tragedia./ Miró hacia el desierto/ y caminó/ su destino de arena". Seres de arena se suma a varias publicaciones acerca de los trágicos acontecimientos.
"Serpiente de agua" (Ediciones Aullido). Primer libro del poeta calameño, Cristian Paredes. Divido en cuatro partes: reptil, líquido, urbe y carroña, Paredes nos hace parte de su periplo por la ciudad natal y las inquietudes que afloran en un momento de horizontes oscuros y extraños: "Es nuestro destino sucumbir en tinieblas,/ cuando nuestro recipiente de carne y huesos,/ se quiebre como una taza de porcelana" (...) "Estoy listo para recibir las mesas,/ las sillas desiertas y mi vaso,/ la colilla que me quema los dedos". Paredes nos muestra sueños que acechan y coexisten con una realidad que se acerca y aleja de las posibilidades de la vida y de la muerte.
"Silabario, Mancha" (Ediciones del Temple), de Marcela Parra. Es un poemario que se inscribe dentro de una tendencia que hoy predomina en la generación nacida en los primeros años de la década de los ochenta. Esto es: la construcción del texto a partir del propio lenguaje y no del sujeto social. Quizá suene una opinión demasiado subjetiva, tratándose de imágenes poéticas, y lo que éstas involucran, pero es lo que se percibe predominante en textos como los de Silabario, Mancha. Resaltan los juegos de palabras como, por ejemplo, en esta construcción: "los muertos pasarán a existir en la memoria de sus/ deudos, hasta que sus deudos pasen a existir en la memoria de sus/ deudos". Sobre todo en la primera parte del libro "Lengua como palabra". No digo que este tipo de propuesta no sea legítima, estando bien escrita es válida, y Marcela Parra construye bien su propuesta. Lo que me llama la atención es, por lo menos desde mi percepción, una exageración lingüística del proceso conceptual de creación, que en muchos casos opaca al sujeto social que se pretende reflejar. Asunto, en todo caso, que en la segunda y tercera parte del libro, se percibe en mucho menor grado, pues los textos toman una variante menos intelectual desde el punto de vista conceptual, por decirlo de alguna manera.
"Sin romper el silencio" (LOM Ediciones). En una cuidada edición de bolsillo, se presenta este volumen de la poeta cubana Fina García Marruz, que en el año 2007 obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda. Sobre ella, ha dicho el poeta e investigador Juan Nicolás Padrón: "Formó parte del grupo de poetas del grupo Orígenes (al que también pertenecía su esposo el poeta Cintio Vitier) y ha demostrado una agudísima sensibilidad no solamente para la lírica, sino también para el ensayo literario y la investigación, especialmente alrededor de la figura de José Martí y del tema de la poesía. Honda, al mismo tiempo que sencilla; elocuente y ceñida a una vez; tierna y madura milagrosamente; con suavidad y firmeza -modos tan difíciles de conjugar-, Fina es sin dudas una de las grandes poetisas cubanas de todos los tiempos. Ella ha mantenido un rigor en la escritura poética desde el nacimiento de su breve e intensa obra poética hasta el presente". La presente antología, que recoge gran parte de su obra, cuyo prólogo y selección pertenece a Carmen Suárez León, resulta un valioso aporte para dar a conocer a Fina García entre los lectores chilenos.
"Sonetos lujuriosos " (Editorial Catalonia) de Pietro d'Arezzo (Aretino) Con un estudio preliminar y traducción de Pierre Jacomet, se publican en Chile Sonetos lujuriosos del escritor italiano, Pietro d'Arezzo (Aretino), que vivió entre 1492 y 1556. Hijo de una prostituta y un carpintero, llegó a ser unos de los personajes más influyentes en la Venecia del siglo XVI y en parte Europa. Definido en palabras de Jacomet, fue: "Criado en la calle, descubrió los ardides necesarios para dominar a príncipes, nobles y cardenales. Amigo de Miguel Ángel, Tiziano, Tintoretto, y Guliano Romano, prosperó gracias a sus pluma halagüeña, infamante o devota. Ariosto lo sitúa entre los grandes de Italia y hay quienes lo han considerado el Quinto Evangelista por sus inferencias acerca de la humanidad de Cristo (Tre libri dell'umanitá di Cristi) que presenta un Evangelio destinado a los pobres" (...) "Periodista escéptico, sobornó a ricos, ayudó a pobres y mostró los abusos de los privilegiados en una corte donde el libertinaje era norma. No se dejó atar por prejuicios ni convenciones y rechazó todo lo que tuviera tufo a definitivo" (...) "Recién hoy se sacan de los anaqueles los textos prohibidos de este multifacético personaje, cuyos Sonetti lussuriosi figuraron en el Index expurgationis durante cuatro siglos, a pesar de que sus libros piadosos fueron -y quizá aún sean- alimento espiritual en los monasterios católicos". La presente edición es valiosa, primero por la versión en español de los sonetos de Aretino, y segundo porque el estudio que nos entrega Pierre Jacomet, da una visión amplia y documentada de la época en que vivió el autor. Explica los fundamentos de la sociedad renacentista y el comportamiento de sus protagonistas. Papas, artistas, políticos, reyes, comerciantes y personajes populares. Nos muestra las glorias y bajezas del ambiente Veneciano en su real dimensión, sin eufemismos. También alude a episodios históricos, como la toma de Roma, por ejemplo, en 1527, que nos dan una idea de los conflictos entre las naciones europeas. O el comportamiento de los Papas y sus intrigas. Respecto a los sonetos mismos, en opinión de Jacomet, más que pretender excitar al lector buscan el lado lúdico o lo satírico. Nos dice: "sus poesías y comentarios desvergonzados no pretenden despertar lujuria de quienes lo leen. Desterrado de los bibliotecas, no es erótico ni el más brutal de los escritores. Grosero (no más que sus contemporáneos)". Por otro lado, apunta: "Grandes autores han escrito con el propósito de provocar al lector mediante descripciones insinuantes o minuciosas del acto sexual. Entre los miles de volúmenes del coleccionista suizo Gérard Nordman hay obras de artistas cuyos devaneos con la pornografía no sospecharíamos: Aragón, de Musset, Donne, Subuffet, Dumas, Eluard, Flaubert, Góngora, Hugo, Hurtado de Mendoza, Iriarte, Kleist, La Fontaine, Louys, Maupassant, Quevedo, Rimbaud, Samaniego, Verlaine..., sin nombrar a griegos, indostaníes, árabes o romanos". Es decir, el tema no es exclusividad de Aretino o de autores como Sade, encasillados de alguna manera en el "género pornográfico". Tampoco es tan tajante, como se pretende, la línea que divide lo erótico de lo que se tiene por pornográfico. En todo caso, el tema da para un largo análisis en la literatura y el arte, y estos sonetos son parte de ese debate. He aquí uno de ellos: "-Follemos, alma mía, y hazlo presto,/ pues para culear hemos nacido,/ Si tu adoras el cazo, yo amo el nido,/ y un carajo fuera el mundo sin esto./ Si post mortem coger fuera natural/ diría: -Tal follemos que muramos/ por follar más allá con Eva y Adamo,/ que encontraron el morir tan anormal./ -Eso es verdad, porque si los tunantes/ no hubiesen comido ese fruto aleve/ yo sé que gozarían los amantes./ -Dejemos el parle, y hasta el borrajo/ híncame el puntero, y haz que se lleve/ mi alma, que nace o muere del carajo;/ Y si posible fuere,/ no alejes de mi coño los cojones,/ de todo placer faustos compañones".
"Tacones bajo la luna" (Editorial Puerto Alegre). Primer libro de Ana Montrosis, en el cual demuestra bastante manejo poético. Lo digo pensando en que quizá es una publicación tardía, tal vez temerosa, pero sin duda con una intencionalidad e intensidad que se percibe claramente: "A mis oraciones las desvestiré/ en la cabecera izquierda/ para que penetren/ en tu velo de novia triste" (...) "Si es que vuelves, madre/ no comeré más tus grosellas verdes/ y tampoco esconderé la Biblia". Montrosis, a través de los poemas, va asumiendo la condición de muchas mujeres, en una especie de metamorfosis permanente.
"Teatro en Chacabuco" (Ediciones ChileAmérica-Cesoc). Mario Molina D., a través de estos relatos y notas del teatro en Chacabuco, campo de Concentración, se suma a la lista de autores de literatura testimonial, que dan cuenta sobre la prisión que sufrieron miles de chilenos y cómo, aún en esas condiciones, se dieron tiempo para el arte, evitando caer en la inmovilidad y poder superar de alguna manera los trastornos del encierro. El libro se divide en cuatro partes: Teatro en Chacabuco, Teatro post Chacabuco -el capítulo más extenso-, y Documentos. El poeta Jorge Montealegre, víctima de la prisión, expresa en el prólogo: "Un millar de presos políticos (prisioneros de guerra) fueron llevados a la antigua oficina de Chacabuco, ubicada en medio del desierto de Atacama. La situación era extrema, pero también algo tenía de realismo mágico. Los cautivos refundaron el pueblito" (…) "Para un prisionero de guerra la evasión es un derecho y el teatro fue más efectivo que un túnel. Demostró que se podía escapar del estereotipo con que la dictadura quiso estigmatizar a los presos ("marxistas desalmados y asesinos"). La victoria de los chacabucanos consistió en demostrar que tenían una identidad distinta a la designada, que eran "otra cosa". Fue una victoria cultural".
"Tecnopacha" (Editorial Zignos). Primer libro personal de Óscar Saavedra Villarroel, que además desarrolla una efectiva labor como difusor de la literatura, organizando el encuentro nacional de poesía itinerante Descentralización. En Tecnopacha, el poeta desarrolla su poesía a través de un lenguaje intenso en conceptos y neologismos que buscan nuevos espacios para mostrar la cotidianidad bajo el sistema neoliberal. La postura política es clara, el poeta surge en una sociedad que le es ajena a su visión de vida y a la cual debe denunciar en sus deterioros y abusos. Para ello, usa la ironía, lo coloquial, las vivencias, introduciéndose en una ciudad -que puede ser cualquier ciudad- defectuosa en sus propósitos, esnob, intolerante, llena de mundos ficticios que se atosigan entre sí. Ante esto, el autor asume su papel, entre muchos otros, de "Bolchevique Emotion", obligado a navegar en el sistema capitalista, un mundo, en nuestra percepción, "Tecnopacha", por decirlo de algún modo, donde la Madre Tierra (Pacha) es consumida por lo "Tecno" discriminadamente: "Con mis manos abanicándome sin huellas, aplaudí en un río de viento,/ amoblado con grises merchandising, con harapos de lluvia,/ en un barroso mundo, como si bebiera Terremoto en el Solarium Viña del mar/ bañado por un sol fusil, que me rompe las ideas,/ suramedeando hacia espejos-schopping,/ hacia las catedrales del lujo pobre como fósil/ desierto. Ahí mismo…".
"Tejado de vidrio" (Lom Ediciones). Crónicas del malestar de Faride Zerán. Un volumen donde la periodista nos muestra un país lleno de incertidumbres y que no encuentra el rumbo para salir de sus diversas prisiones, por decirlo de alguna manera. En conceptos de los editores: "Este libro contiene un conjunto de crónicas que dan cuenta de diversos momentos de la sociedad chilena y algunos hitos del quehacer internacional" (...) "el lector encuentra aquí una mirada crítica y cuestionadora frente a episodios políticos, sociales y culturales que han marcado el debate de la última década".
"Totémisis"
(JC Saéz Editor). 52 páginas. Primer libro de Sergio Alfsen
Rumossi, poeta y artista visual. En sus textos realiza un despliegue impetuoso
del lenguaje, interviniéndolo a su arbitrio, sometiendo palabras, jugando
con su ortografía y morfología, modificando conceptos o utilizando
expresiones de uso muy poco corriente en nuestra habla y escritura habitual.
Un ejemplo son estos versos del poema Hipnocidio: "Levito ignífuco
sobre la protopalabra no/ renuncio ecléctico al ósculo del súcubo
jáctome/ australopiteco de mi concubina esteoporósica/ evaporización
de las orquídeas/ discípulas proletarias del/ fornicio en el
divorcio menopáusico…". Expresiones de este estilo son comunes
en el libro, propuesta que José Kozer define en la presentación:
"Totémesis, tour de force, el lenguaje loco por salirse de la
página en blanco, loco por forjarse en otro sitio, más lábil,
menos cuadrangulado. Y como no es posible, se atiene: machaca, golpea, por
un lado con la insistencia del que aclara porque sabe lo que se puede aclarar,
y por otro lado, desde una enajenación no culpable que está
ahí para el gozo, propio y ajeno, de autor y lector (del autor al lector
y viceversa) que no teme correr el riesgo de la dificultad (de expresión)
ni de la oscuridad salvaje que no es oscurantismo, sino borde firme, deshaciéndose".
"Último peldaño" (Ed. Botella al Mar). Poemario de Estela Socías, donde el tema del amor y el desencanto juegan un papel central: "No te veo./ Tus pisadas se perdieron antes que tu corazón" (...) "Si las manecillas del reloj/ giraran hacia la izquierda/ hoy no llorarían las gaviotas cuando vienen hacia mí". Por otro lado, se manifiestan sentimientos encontrados hacia el ocaso, o lo que la aurora llama "el último peldaño". Una especie de cotidianidad vivida como si fuera la última ocasión para sobrevivir, aferrada a la memoria que niega el destino que se presiente: "El viejo baúl resiste tempestades,/ recuerdos,/ historias que sobrevivirán./ Afuera,/ La noche duerme en voz baja".
"Un ojo llamado cacería" (Puerta de Sol Ediciones). Sugerente título para el segundo libro de Marcela Saldaño, que antes había publicado Anomalías (2007), además de participar en algunas ediciones colectivas. El libro está escrito en una prosa poética donde el trabajo conceptual del lenguaje es notorio. El ojo, si bien podría tener varias significaciones, deviene en una especie de narrador central, a veces simple observador, otras tantas involucrado directamente en los hechos. Un hablante que se transmuta a lo largo del texto, en una especie de metamorfosis múltiple, especialmente en la imagen de la serpiente. Nada parece escapar del "ojo cazador" de Saldaño, como si quisiera absorber todas las realidades y ensoñaciones que emergen a su paso. Me parece que los siguientes versos, sintetizan de manera adecuada el espíritu de este libro: "Resulta irrecuperable ahora Todo lo que vi Lo que de pronto en la noche Seduce al deseo/ Irrecuperable el ojo Instantes diluidos en la cama repleta de manchas" (…) "He necesitado el crimen La carnicería es un modo de vida Pequeñas patrias de sangre Espacios de fuga".
"Un peligro para la sociedad" (Ed. Random House Mondadori). Libro autobiográfico del periodista Juan Pablo Cárdenas, subtitulado "Testimonio de un periodista que incomoda al poder". El autor, Premio Nacional de Periodismo y uno de los infatigables periodistas que lucharon contra la censura impuesta por la dictadura militar, nos entrega de primera mano sus vivencias. Parte de la presentación del volumen es elocuente: "El hilo con que se teje la historia de uno de los periodistas chilenos más premiados internacionalmente es la lucha por la libertad de expresión en dictadura, pero también en el período pospinochet, donde ha imperado la "mordaza democrática", según queda en evidencia en este libro". Además cuenta con elogiosos juicios de Luis Sepúlveda y Ariel Dorfman. Juan Pablo Cárdenas fue fundador en 1977 de revista Análisis, dirigiéndola hasta 1991. Su estilo periodístico y compromiso con los derechos humanos le costó persecución y cárcel. En estas páginas nos relata muchos pormenores desconocidos públicamente de los años de dictadura y también del proceso de transición. Uno de los capítulos más interesantes del libro es el dedicado al proceso de cierre de revista Análisis y otros medios de comunicación. En él deambulan personajes como Enrique Correa y Belisario Velasco, que son retratados en su accionar político de manera descarnada, desnudando sus acciones reñidas con la supuesta democracia que comenzaba a generarse. Cárdenas nos muestra un país políticamente desgastado en sus instituciones y con políticos llenos de ambiciones que nada tienen que ver con el servicio público. Un volumen que merece ser leído con atención.
"Una antología de la poesía argentina, 1970-2008" (LOM Ediciones). Tercer volumen de la colección de poesía Latinoamericana que lanza esta editorial, antes había sido el turno de Bolivia y Perú. La selección, prólogo y notas de este volumen estuvo a cargo de Jorge Fondebrider. Una antología, aunque sea "provisoria", como se explica, siempre tendrá sus controversias, y esta no es la excepción. De hecho llama la atención las cotas 1970-2008, puestas por Fondebrider, porque con ese criterio podría haberse incluidos autores que publicaron en este período. Por ejemplo, Armando Tejeda Gómez (1929) y Jorge Boccanera (1952). En todo caso, esto no quita lo valioso de la antología, sirve para adentrarse en el desarrollo de la poesía argentina y conocer a sus poetas, en los que podemos disfrutar versos de excelencia.
"Veinte poemas de amor" (Ril Editores). Versión en español y mapudungun de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda. Un interesante trabajo donde las versiones en mapudungun fueron hechas por Julio Petrón Millán. La publicación es todo un aporte que busca la retro alimentación de dos culturas.
"Ventura y desventura de Eduardo Molina" (Editorial Catalonia), de Alfonso Calderón, nos trae de vuelta a uno de los personajes más sorprendentes de la literatura nacional. Molina, a lo largo de los años, se ha transformado en una especie de mito urbano dentro de la comunidad literaria. Un hombre que aparece y desaparece, que proyecta grandes libros pero no publica. Un conversador y fabulista -valga la redundancia- fabuloso. Durante años deambuló por las tertulias y bohemia nacional, relacionándose con varias generaciones de escritores. Nos dice de él, Alfonso Calderón: "Aquí está el yo de Eduardo Molina Ventura, personaje clave de dos generaciones literarias, la del 38 y la del 50. Su localización territorial lo acompaña. Al referirse a la obra autobiográfica de George Perec, un crítico, Philippe Lejeune, creyó que ésta tomaba la forma de "un espejo múltiple, fragmentario, oblicuo, que gira permanentemente alrededor de lo indecible". Perec y Molina nacieron para devanar la madeja de la vida, alineando las palabras que les permitieron existir. En el libro, la obra magna de Molina, se altera la gracia silenciosa de la página en blanco, que le encantaba mostrar como la gran verdad de su memoria ficcional. Los malhablados, en un nivel muy básico, sugerían que a Molina, su Musa, la Pereza, le había escondido la pluma, la tinta y el block. Que nos baste con lo que dijo una vez, para nuestro goce: Yo vine al mundo para embellecer la vida.". Una de las gracias del libro, es la manera en que Calderón estructura el relato, dejando que sea el propio Molina quien dialogue con el lector, adentrándonos en sus mundos reales y ficticios.
"Vida de cuartel" (Ediciones Altazor). Novela de Enrique Sandoval Gessler protagonizada, en casi cuatrocientas páginas, por Pedro Chinchilla, un personaje oscuro en su nacimiento y cuya vida transcurre entre el escarnio y la autoculpa. Su madre fue una asilada en un prostíbulo de Chillán donde sufrió la violación por parte de un sacerdote. El protagonista, creyendo haber dado muerte a su padre, a causa de un "remezón", cuando agónico le confiesa su paternidad, termina en un cuartel militar de Valparaíso, donde además de cumplir con su servicio militar, busca emprender mejores rumbos en la vida.
"Voz de Jaguar/ Vuelo de Cóndor" (Ediciones Etcétera). Interesante antología, editada en Concepción, que reúne poetas chilenos y mexicanos. Entre los primeros se encuentran: María Bargetto, Nivia Bustos, Jorge Cid, Humberto Estay, Marcia Flandes, Guillermo Gangas, Alicia Hernández, Beatriz Martínez, Tulio Mendoza y Ramón Riquelme. Por México participan: Martha Miranda, Zenón Téllez, Fernando Cerón, Sandra Rivera, Rafael Tiburcio García, Jorge Castillo, Karen Hernández, Daniel Ángeles Trejo, José Corona y Catalina Guerrero.
"Walinto" (Ed. Cuarto Propio). Libro de poemas de Graciela Huinao, que además ha publicado cuentos y prepara una novela. Walinto es una edición trilingue en Español, Mapudungun e Inglés. La traducción al mapudungun es de Clara Antinao y al inglés de Allison Ramay. Graciela Huinao construye su poemario a través de la memoria familiar y de su territorio originario: "En los ojos de mi abuelo Williche/ navegaba el miedo./ Tan solo al morir/ apagó ese brillo tímido./ Lo que la naturaleza no pudo/ apagar en mi memoria./ El color del archipiélago/ agarrado en su rostro". Las evocaciones son permanentes, marcan la tónica del libro. El recorrido por paisajes territoriales se mezcla con semblanzas de parientes y habitantes del sur de manera natural e intensa en los versos de Huinao. El lenguaje es sencillo pero eficaz, denota oficio. También está presente el tema de la discriminación y las injusticias ancestrales que se vienen cometiendo con los pueblos originarios: "En lenguaje indómito/ nacen mis versos/ de la prolongada/ noche del exterminio".
"Winétt de Rokha. El valle pierde su atmósfera" (Ed. Cuarto Propio). Edición crítica de la obra poética de Winétt de Rokha a cargo de Javier Bello, autor del prólogo, recopilación y notas. Rescatar a esta autora, y hacerlo bien, es el doble mérito de Bello. El volumen, además de incluir los libros Lo que me dijo el silencio (1915), Horas de sol (1915), Cantoral (1936), Oniromancia (1943) y El valle pierde su atmósfera (1949), incluye estudios críticos, redactados especialmente para esta edición, por estudiosos de la literatura hispanoamericana, tres chilenas, una española, un argentino y un puertorriqueño: Adriana Valdés, Eliana Ortega, Soledad Falabella; Ángeles Mateo del Pino, Jorge Monteleone, Juan Gelpí. Lo anterior se complementa con una sección de cartas e iconografía que conforman, junto a la crítica que poetas contemporáneos de Winétt realizaron de su obra, el trabajo más completo que hasta hoy se ha realizado sobre la autora. En el mapa literario de nuestro país, son muchas las omisiones a nivel de antologías, estudios y difusión, por parte de académicos y la crítica especializada, de voces importantes. Sobre todos si se trata de voces femeninas. Tal es el caso de Winétt de Rokha, cuya obra es prácticamente desconocida en Chile, incluso por lo que podríamos llamar "el público lector permanente". Razón por la cual este libro es un acierto. Al desconocimiento también ha contribuido la imposibilidad de encontrar sus poemarios, los que tampoco han sido reeditados. Sólo de vez en cuando -y con mucha fortuna- es posible encontrar en alguna librería de libros antiguos algún ejemplar de Suma y destino o Antología, dos libros póstumos publicados por su esposo, el poeta Pablo de Rokha, en 1951 y 1953 respectivamente, y que recogen casi la totalidad de la obra de Winétt de Rokha. Respecto a la poesía de Winétt, habría que decir que su obra tuvo un comienzo con clara influencia de lecturas románticas, religiosas y parnasianas, volcadas en sus dos primeros libros Lo que me dijo el silencio y Horas de sol. Pero a partir de Cantoral, se desliga de aquellas influencias y su poesía adquiere fuerza y voz propia, destacando claramente un tono popular y de vida cotidiana comprometido con grandes ideales de justicia y libertad, donde el ser humano juega un papel fundamental. En cuanto a la crítica, las opiniones son diversas, y si bien algunos, como Silva Castro, plantearon que "se dejó contagiar del tremendismo cósmico y del populismo folclórico de su marido", como si aquello fuera algo negativo, la mayoría tuvo una buena impresión sobre la obra de Winétt. Sobre su libro "Cantoral", expresó Vicente Huidobro en 1937: "en esta obra puede verse la evolución lógica de un alto espíritu y la firmeza de una noble personalidad madurada a través de las grandes visiones de su tiempo". Un juicio que refleja mucho acerca de la cosmovisión de la poeta. Lo importante en Winétt, es cómo logra conjugar su vida y obra de manera consecuente. Cómo asume el paso de vivir en el seno de una familia conservadora y acomodada a vivir en un mundo contaminado por las penurias económicas y los conflictos sociales, pero lleno de amor y luchas junto a su esposo e hijos. Esto, sumado a su propuesta poética, hacen de Winétt de Rokha una de nuestras poetas fundamentales.
"Zaquizamí" (LOM Ediciones). Novela de Carlos Peters. Nos dicen los editores: "Zaquimaní, en conjunto, resume, como una gran metáfora, el Chile de finales de los años sesenta y principios de los setenta. El relato parte en la vieja Escuela de Bellas Artes del Parque Forestal y en el zaquimazí, oscura buhardilla de la que fuera conocida como "La casa de los Talleres", en el barrio Bellavista, hace más de treinta años" (...) "Peters nos nuestra como se bifurcaron los personajes que sobrevivieron a la dictadura".